lunes, 27 de octubre de 2008

No puede ser verdad



Anoche quedé con ella. Sí, quede con ella, tanto que me decía que no quería volver a verme y allí estaba a mi lado, sonriéndome. Hacia una noche excelente, no sentía ni frío ni calor, todo andaba en calma, me encontraba con ella en una cafetería al aire libre, un lugar elegante, sillas cómodas y no de esas de hierro que a los diez minutos de aposentarte sientes la necesidad de cambiar continuamente de postura, ¿qué pasa con esas sillas?, ¿Son para que te tomes algo rápido y te vayas para dejar el sitio a los siguientes consumidores, o qué?, bueno no quiero irme por las ramas, me centraré en lo sucedido anoche. Aquella cafetería tenía unas sombrillas color plata que nunca antes había visto en ningún otro lugar, que le daban un toque glamuroso a aquel establecimiento, en ese momento empecé a pensar que, que hacía yo en ese sitio, ah sí quedar con ella.

La tenia sentada al lado mío, siempre decíamos que las parejas que ya no estaban enamoradas se sentaban una enfrente de la otra para tener contacto visual únicamente pero que las parejas en las cuales había chispa y pasión se sentaban una al lado de la otra para tener contacto de tipo táctil y poder darse arrumacos y besos más allá del simple contacto visual, a no ser claro que tuvieran hijos, en ese caso ambos se sentaban uno al lado del otro y el resto de sillas para los peques, en nuestro caso no habían churumbeles a los que prestar atención. Ella estaba a mi lado y no enfrente, me miraba y sonreía como lo hacia antes cuando se dibujaba en su rostro esa chispa indiscutible que hacia que permaneciera atenta a mí en todo momento y yo atento a ella por supuesto, pero esa chispa iba a intervalos, aparecía y desaparecía de su rostro como si en su cabeza se librara una guerra de dos bandos opuestos.

Parecía que tenía algo que contarme, pero antes de dejarla hablar acerque mis labios a ella y le di un beso en la frente, un beso con intenciones fraternales, me encanta besar a la gente que me encanta y por ello no pude contenerme y la besé aunque fuera en la frente, ella se dejó, seguía sonriendo y al ver su reacción quise besarla pero esta vez de manera menos fraternal y bajé mis labios hacia su mejilla, un beso suave, cálido, lento, volví a respirarla, hacia tanto que no la tenía tan cerca, esa sensación de vuelta a casa después de un desastre o una tragedia, esa extraña relajación ansiosa. No pude evitarlo y la seguí besando por su cara, sus ojos, su barbilla, su boca, sus manos, ella tranquila, se dejaba hacer, sonreía a veces, otras cerraba sus ojos como rememorando momentos pasados, pero noté que su cara no era la de siempre, algo había de distinto en ella, no era amor, ni siquiera se estaba dejando llevar por recuerdos antiguos, era compasión, pura y dura compasión, en ese momento ella me frenó para decirme:


"Soy lesbiana". Siguió sonriendo para darle un cariz no tenso a la situación.


Yo quedé paralizado, también con una sonrisa para no desentonar en aquella extraña conversación, pero mucho me temo que mi sonrisa se dibujaba algo estúpida, congelada, solo podía pensar: "no puede ser, no puede ser, no puede ser verdad."


" ¿Eres lesbiana?". Acerté a decir. Recuerdo como ella se me quedaba mirando asintiendo un sí con la cabeza. Pasaron unos minutos aunque para mí se hacían eternos como largas horas, mirándonos bajo un tenso silencio angustioso y enrarecido por nuestras sonrisas, parecía como si solo fuera una anécdota macabra, la chica de mi vida era lesbiana.


Ella empezó a mirar a otras chicas que se acercaban a la cafetería donde nos hallábamos, miraba con deseo, me miraba a mí y se reía, yo no tuve más remedio que seguirle el juego:


"¿Te gusta esa chica que está ahí sentada?" le pregunte yo en un intento de normalizar lo que ella acababa de contarme.


" Esta muy bien, es guapísima ¿verdad?" Me respondió ella mientras la miraba entre disimulando y comiéndosela con la vista, no puedo dejar de recordar como miraba a esa chica y a las otras chicas que se encontraban cerca, era como abrazar ya el final por siempre, ¿cómo se va a volver a enamorar de mi si ahora es lesbiana?, ¿cómo voy a reconquistarla?, imposible, olvídate ya, que frustración.


No podía creer que pudiera estar hablando de ese tema con la que había sido mi novia un mes atrás, que solo había pasado algo más de un mes desde nuestro último chispazo sexual, ¿cómo era posible?


En ese momento casi no podía disimular mi estado de shock, seguía sonriendo pero por dentro mi cerebro gritaba llorando que aquello no podía estar pasando, una sensación de impotencia recorrió mi cuerpo en ese momento, deseé no estar allí. Me alegra que ella quisiera sincerarse pero aún no estaba preparado para oír semejante cosa, no era el momento oportuno.


Me desperté con esa sensación de impotencia.

Si, era un sueño, un macabro sueño que me creí a la perfección, soñé que mi ex quería quedar conmigo para decirme que era lesbiana cuando yo pensaba en el sueño que lo que quería era reconciliarse conmigo. Un mal sueño que me ha tenido en jaque todo el día.


Que día más raro llevo hoy, en la siesta he vuelto a tener un sueño parecido. Ahora que estaba empezando a olvidar mi pasado reciente, me vienen estos sueños, maldito organismo torturador, déjame dormir tranquilo.

jueves, 23 de octubre de 2008

Aquellos sitios en los que has estado y nunca más volverás a estar.



Un día descubrí que a veces estamos tumbados en un lugar que creemos que nos pertenece y apenas lo valoramos, pasamos sobre él como sombras creídas, repletas de nosotros mismos, sin percatarnos que de un día para otro ese lugar será inaccesible para nosotros y por ello, no podemos darnos cuenta del maravilloso encanto que puede tener ese rincón, en mi caso hablo de habitaciones.


Una vez, la última que dormí en aquella habitación que creía que en parte me pertenecía, sin ser presuntuoso creo que por entonces un trocito de ella también era mio, me di cuenta tumbado boca arriba y temiéndome venir un final de historia romántica, que ese podría ser mi último día allí acostado en esa cama que me acunaba y me puse a observar los detalles de aquella habitación, sus colores, los adornos de las paredes, la ropa sucia del suelo, los ositos de peluche tirados a un lado esperando a que yo me levantara de esa cama para que ellos pudieran volver a adornarla, las sombras que se creaban, los contrastes de luz natural con artificial, su olor, ese olor característico y especial que une a la habitación con la persona que en ella habita, los cojines de colores azules, en definitiva todo lo que en ese momento me rodeaba, de lo que estaba envuelto y creía que también me pertenecía pese que aquella habitación no era mía.

Todo lo observaba y empecé a pensar que quizás nunca más me encontraría ahí acostado, tranquilo, relajado, pensando que estaba como en casa, que jamás pisaría las baldosas de ese suelo que en ese momento me eran tan familiares, que nunca más besaría a esa chica tumbada en aquella cama, nuestra cama, todo eso me entristecía de sobremanera.

Y así ocurrió, nunca más supe de aquella habitación aunque la recuerdo con todo detalle, gracias a que me quedé observándola para inmortalizarla en mi recuerdo, ya no puedo volver a pisarla porque mi presencia allí esta vetada.


Ahora cuando duermo en cama ajena, suelo mirar alrededor, observar con detalle donde duermo por sí algún día me destierran de allí, valoro cada minuto que paso en esa habitación porque no se cuando será la última vez que la pise, siempre pienso: "¿será esta la última vez en la que yo que me encuentre en este lugar?".


¿Cuántos rincones se habrán olvidado ya de mi?, ¿Cuántos rincones me quedan por observar?, ¿Qué lugar será el definitivo del cual nunca me echaran ni del que yo querré huir?


En este momento te digo que valores aquel rincón donde te encuentras acostado con tu ser amado, por si en un futuro no pudieras regresar a él.


¿Recuerdas ahora esos lugares únicos a los que no vas a poder volver porque tu presencia allí ya no es grata o esos lugares que uno mismo abandonó por cuenta propia pero que siguen grabados en nosotros por todo aquello que vivimos en esa estancia?. Un lugar que te pertenecía pero que te borró de su lista de bienvenidos, aquellos sitios en los que has estado y nunca más volverás a estar.

martes, 21 de octubre de 2008

Cambios de estado, abstracto como la vida misma.


Muestra interés, deja de mostrarlo, se añade a mi conversación, de repente huye porque la vida no le sonríe en ese momento, se enfada consigo misma, desaparece... Vuelve con una sonrisa, quiere verme, pero no porqué está demasiado ocupada, se ríe, incluso parece reírse de mí, cambia de estado, esta no disponible, deja de sonreír, ¿si acababas de decirme que eras feliz?, ya no. No sabe que le pasa y si lo sabe no esta dispuesta a decírmelo porque entre otras cosas no es de mi incumbencia, tiene sueño, quiere irse pero me hace caso y se queda, quiere hablar, en seguida silencio...., quiere irse, "mejor hablamos en otro momento, cambios hormonales", se aleja. ¿Mañana como me saludará?, ¿soy yo el que le provoca esos cambios?, no lo sé, a penas la conozco, un sensor interno me dice que me aleje, que si es así ahora imagínate si te enamoras, puede ser una película de terror. Me sigue, sigue mis escritos, me lee, me busca, me manda un zumbido, le hago caso, cesa, "hoy no estoy de humor". Mi cabeza se empaña, soy demasiado sensible a los cambios de los demás y más si encima me importa lo suficiente como para tenerme preocupado, me pregunta, se interesa por mi, me dice: "espera", espero.... espero en balde porque ya no me contesta, se va, ya volverá y me saludará como si nada, yo como si todo, pero en silencio para que no se me note. Es abstracto pero me atrae tanto como lo repudio, me tiene en sus manos y aun no es nadie en mi vida. Vuelvo a ser yo, a ella no le gusta, se interesa por mis cambios....., "¿qué te pasa?", si aun no me lo ha dicho ya me lo dirá, no puedo estar esperando a vientos favorables, entiéndelo, se que lo entenderás un día si, un día no, debido a tus cambios de estado, debes cuidar eso o te pueden arrastrar a algún lugar peligroso....... Tu comportamiento es abstracto y solo tengo un cuerpo al que no puedo maltratar con tus cambios, con tu sonrisa, con tu mal humor, con tu cercanía lejana......

domingo, 19 de octubre de 2008

La historia de Evans


Estoy despierto pero sigo con los ojos cerrados. Centro mi atención en mi boca, !Dios!,la tengo seca, pastosa es como si hubiera estado toda la noche bebiendo vasos de ceniza, tengo que dejar de fumar tanto.... como me duele la cabeza, mi cerebro patalea como un niño maltratado dentro de mi cráneo, ¿por qué lo maltrato de esta manera?.... Me da mucho miedo abrir mis ojos... Efectivamente no se donde estoy durmiendo, miro a mi alrededor, esta habitación es nueva. Me gusta quedarme mirando estas habitaciones que visito, me quedo observando sus posters, como están colocados los objetos, sus armarios, nada me pertenece y aquí estoy durmiendo como si lo que me rodeara fuera parte de mi y no es así, esta habitación no la volveré a pisar nunca más, fotografio mentalmente sus rincones, al menos quiero un recuerdo de ella, un recuerdo de quien fui.... Me cuesta hasta moverme.... ¿pero que hice anoche?, ¿donde están mis recuerdos?...como me cuesta reorganizar pensamientos, esta vida que llevo no tiene que ser buena, no, no lo creo... Miro a mi derecha, hay una chica morena durmiendo... la recuerdo bailando, al lado de ella duerme un chico.... a mi izquierda dos chicas más, estamos todos durmiendo en esta cama enorme que parece preparada para este tipo de eventos, la que esta pegada a mi salta en mi cerebro, !!te recuerdo!!, anoche en aquella discoteca, te acercaste a proponerme algo, recuerdo mi alegría al oír su propuesta....no puede ser que apenas recuerde como llegué hasta aquí, tengo que cambiar de vida... recuerdo gemidos de la chica morena, muchos gemidos mezclados...... estamos...si estamos en este momento todos sin ropa.... como me apetece beber agua con un poco de azúcar o un zumo, si un zumo, dicen que para la resaca es buena la vitamina c..... tengo que cambiar de vida....la chica que tengo pegada a mi se mueve, parece que se ha despertado pero también sigue con los ojos cerrados, se coloca de lado hacia mi cuerpo, pone su pierna en medio de las mías y su mano apoyada en mi pecho.... definitivamente esta despierta.... comienza lentamente a bajar su mano por mi cuerpo, rebasa la zona del ombligo y sigue bajando lentamente, coloca su mano en mi y empieza a acariciarme, la miro, ella me mira y sonríe con dulzura....sigue acariciándome.... ahora mismo ya no quiero cambiar de vida.........

viernes, 17 de octubre de 2008

Hay una huella



No puede ser. ¿Por qué hay una huella en esta caja que dije que nadie más volvería a tocar?, ¿cuando me descuidé?, ¿anoche?, pero si estuve atento para que nadie tocará mi caja de los trozos por componer y de la sangre oxidada.


Esa huella me suena, es del color de la incertidumbre, del sabor del beso susurrado y del tamaño de tus dedos.


No puede ser. De verdad que descuidado soy, y mira que me avisó con sus ojos de malvada, "en cuanto te descuides te robaré esa frase que estas a punto de decir y encima tocaré tu caja."


Y la muy malvada la rozó dejando una huella, ¿la dejaría a propósito para que yo la viera o se le olvidaría limpiarla por huir como una fugitiva tramposa?


¿Ahora que hago yo?, ya esta seca y no se puede lavar, ahora me toca sufrir por estas incertidumbres, ¿por qué quiso tocar mi caja?, ¿para qué la quiere?, las últimas personas que la tuvieron en sus manos poco después no sabían que hacer con ella y me la devolvieron cada vez más rota, ¿para eso me la piden?, ¿y tu qué?, ¿por qué me miras así, descarada?.


La verdad es que tu huella queda muy bien con el color rojizo de mi caja, la dejaré ahí por si tengo que buscarte algún día.


Maldita sea hay una huella en mi caja.

jueves, 16 de octubre de 2008

Lo que más me gustaba es lo que más odio.

Reflexionando un poco y mirando en mi pasado amoroso me he dado cuenta que lo que más me gustaba es ahora lo que más odio, bueno quizás la palabra odio es demasiado elevada, incluso hasta par mi corazón, así que si no es odio, si es recelo, resquemor, dolor o rabia. Me explicaré.

Un día (mejor dicho en este caso, noche) me fijé en alguien que más tarde consideraría especial, me fijé en un principio en su amplia sonrisa, en su manera extrovertida de expresarse, tenía ese algo que la hacía diferente.
Hablaba con naturalidad y gracia, en eso tan especial me fijé y poco después me enamoró. Maldita sea la hora en la que me enamoré de ella por esos gestos que la hacían tan simpática, porque no obstante no iba a se él único que se fijara en ellos como era obvio, otros también vieron en ella esa gracilidad de expresiones, tanto es así que por su extroversión, conocía gente nueva y uno de esos nuevos amigos me la arrebató de mis manos, así que empecé a pensar que lo que más me gustaba de ella, esa extroversión y simpatía, fue al final lo que me alejó de la chica simpática, pero en ese instante solo lo presentí como una anécdota hasta mi siguiente relación.

Lo que me gustaba de la siguiente pareja que tuve era su independencia y manera de espantar moscardones (moscardón: chico pesado que habita en las discotecas), porque aquella forma de expresar su independencia me transmitía seguridad y me alejaba de la palabra celos, se estaba muy tranquilo a su lado, no necesitaba conocer más chicos. Pero quién me iba a decir a mí que un día se comportaría conmigo de la manera en la que se comportaba con los demás, tanto amaba su independencia que una tarde se acercó a mi para decirme que se alejaba, que prefería sus estudios y su vida de antes. Así que de nuevo aquello que tanto me gustaba se acabó convirtiendo en lo que acabaría con la relación. Es una ironía lo sé, pero no sé si esto lo pienso yo solo o hay como yo más gente a la que le ocurre que lo que más le gustaba de su pareja poco después se convertiría en lo que más odiaba o en lo que acabó con la historia romántica. Si hay alguien así me gustaría escuchar o leer (en su defecto) su historia.

domingo, 12 de octubre de 2008

Maldita sea.

Maldigo mi vida y todo error que cometí, porque por mi culpa te he arrastrado a ti, no quiero que me veas ya que me avergüenzo de quien soy, de no llevar cuidado y de perjudicarte hasta el limite.

No se que hacer, ni como decirte que me perdones por esto que va a empañar por siempre tu visión sobre mi, déjame cuidarte y a la vez déjame alejarme, déjame tenerme miedo, no dejes nunca de hablarme, no me cojas manía, no sabia lo que ocurría, yo nunca quise perjudicarte, si por las noches ni dormía para cuidarte, como voy a querer hacerte el mal.... no se hacer nada bien.

Dentro de un tiempo quiero que me abraces y que junto con nuestras ultimas lágrimas me digas todo ha pasado, que estas bien, que estoy perdonado, que me sonrías y que vuelvas a ser esa chica alegre que un día me conquistó. PERDÓN.
(Para los ojos suspicaces: esto no tiene nada que ver con infidelidades.)

viernes, 10 de octubre de 2008

La primera y la última


Toda historia de amor se compone como mínimo de dos canciones, la primera y la última, el inicio de la relación y su triste final.


Aun recuerdo aquella canción que escuchaba cuando me enamoré por primera vez, todavía se me erizan los pelos, es algo increíble, porque ya aquella historia está completamente acabada pero ese recuerdo se sigue grabando en mi cuando escucho de nuevo esa vieja melodía.


Una canción que te llena de felicidad recordar cuando estas con tu pareja, pero que sin embargo cuando la historia culmina, ya no puedes escucharla, es como si te clavaran mil puñaladas en el corazón, sin concesión alguna, sin remedio, sin piedad, sin resentimientos, y no puedes escuchar esa melodía, a veces ni siquiera otra canciones del grupo que la cantaba ni nada relacionado con ello.


Hace bien poco tuve que salir corriendo de aquel lugar nocturno cuando presentí que iba a sonar esa mal intencionada canción, tan solo fue escuchar el inicio de los acordes y ya me recorrió por mi cuerpo una sensación de tristeza y de desasosiego enormes, acompañada de otra sensación de ansiedad que hacia que aquel lugar se volviera cada vez más pequeño hasta que parecia que conseguía atraparme con sus paredes, encerrado con esa insoportable canción que tanto me gustaba en antaño. Salí de allí con la cara descompuesta con una pequeña lágrima recorriendo mi mejilla, huyendo de aquel mal tratador lugar, huyendo de mis recuerdos, huyendo de ella, huyendo de todo. Esa maldita canción primera queda grabada para bien o para mal en tu maltrecho cerebro, en tu imborrable recuerdo.


La última canción, es una canción de cura, que sirve para calmar tus heridas, una canción con la que llorar la perdida, con la que llorar tu desgracia, una melodía que dicta compasión hacia ti mismo, que te reclama tanto como tu a ella, es un sonido que te lleva de nuevo a la calma, la canción que te sirvió para olvidarla y comenzar de nuevo, esta canción tampoco se olvida en la vida y pasará un tiempo, largo tiempo y al escucharla viajaras al final del verano en el que ella te dejó y recordaras como con esa canción olvidaste el sufrimiento.... solo una sensación de superación y nostalgia invadirá tu cuerpo en ese momento, después.... después querrás escuchar nuevas canciones.

martes, 7 de octubre de 2008

No tan lejos


Arrastrado, vislumbrando el camino, pero con pocas fuerzas para saber a donde quiero ir. Parece claro que todos viajamos en el mismo tren porque queremos ir a mismo sitio, otros prefieren ir en bicicleta, dicen que para disfrutar mejor del paisaje mientras llegan a su destino, otros van en avión para recorrer el mismo camino pero en menos tiempo, cada uno elige su manera de llegar, a mi me echaron del tren y ahora me toca ir andando.


Al parecer no soy el único al que han echado del tren, detrás de mi veo una persona con una pequeña maleta de viaje que también ha bajado, quizás a ella no la echaron sino que se bajo por cuenta propia y decidió ir andando, se cansó de las comodidades del tren y prefirió llegar con el sufrimiento de aguantar todo el camino con un calzado que se va gastando, deteriorando a cada paso que da.


Me detengo a esperarla, la curiosidad me puede, tengo que preguntarle porqué bajó del tren y ahora hace el camino a pie. Se acerca con una sonrisa hacia mi, se detiene, me mira y dice:


"Si a donde queremos ir no esta tan lejos"


"¿ Como estas tan segura?"- dije yo.


"Porqué podemos parar donde quieras y ese será el lugar a donde nos dirigíamos"


"¿Dices que cualquier sitio puede ser el bueno?, ¿podemos parar ahora mismo y habríamos llegado a nuestro destino?"


"¿Te gusta este sitio para asentarnos?- respondió ella".


"La verdad es que no, me parece inhóspito y algo desagradable".


"Pues entonces aún no hemos llegado, cuando llegamos lo sabrás de sobra".


Me quedé mirándola, tenía esa determinación de las personas que saben lo que quieren a cada momento, a lo mejor en su interior albergaba tanto miedo como yo por no saber en verdad cómo, ni dónde, ni de qué manera se llegaba a nuestro destino, pero si lo tenía, lo disimulaba muy bien. Quería saber más de ella, me intrigaba, era una desconocida que a cada paso que dábamos se iba haciendo más familiar, tenia la sensación de que si existí en otra vida, seguramente ya me habría cruzado con ella en ese pasado. Quería acompañarla hasta el final de su camino.


"¿Puedo hacerte compañía hasta que lleguemos a nuestro destino?"- pregunté yo.


"Me lo pensaré mientras caminamos juntos"- respondió ella con una sonrisa.


Y así caminamos uno al lado del otro, paso a paso, palabra tras palabra sabiendo que en verdad nuestro lugar de destino no estaba tan lejos......



viernes, 3 de octubre de 2008

Chico fragil (miradas)



Andaba siempre despacio medio alicaído, buscando con la mirada un rostro que le comprendiera, un rostro que dibujara entendimiento, necesitaba una mirada femenina que le transportara a un lugar seguro.

No todo el mundo mira igual, al pasar por delante de las personas pueden obviarte, pueden mirarte fugazmente, pueden mirar hacia el lado contrario de tu cara, pueden mirar al suelo o pueden clavar su pupila en la tuya y en este último caso es algo extraño, porque en ese segundo surge como una especie de interrogante cuando esas miradas se cruzan, la persona pasa, mira y se aleja pero ese instante se queda como grabado en la memoria por unos momentos y lo recuerdas. Puedes pensar muchas cosas como: que ojos tan bonitos tenía, me suena su cara, ¿por qué se me habrá quedado mirando? o incluso puedes no pensar en nada pero esa mirada que se cruza puede dejarte por un instante absorto, aunque poco después la sensación se desvanezca.

El chico frágil, había pasado más de un cuarto de su vida analizando esas miradas fugaces que se clavan en la retina, miradas pasajeras que unas veces le llenaban de energía y otras le devolvían a su estado alicaído.

Se había convertido en una necesidad mirar a los ojos del resto del mundo, es como si dijera con ello: “por favor sácame de esta situación de tristeza con tu mirada de comprensión”. Otras veces solo quería observar caras porque esto le producía una sensación de bienestar, cuando uno mira una cara agradable se siente momentáneamente bien y apetece seguir mirándola siempre desde el respeto al espacio vital del otro. Otras veces solo quería sentirse observado por las pupilas ajenas, cuando uno mira a alguien a los ojos suele ocurrir que de manera instintiva el otro te devuelve esa mirada, él algunas veces quería sentirse vivo, que los demás supieran que está ahí, que existe.

Este chico frágil puede estar en cualquier autobús de cualquier línea esperando una respuesta de una mirada en concreto, mírale, sonríele no te cuesta nada hacer feliz con tu mirada a este chico frágil y triste. Tus ojos pueden alegrarle el día sin que lo sepas a ese muchacho que puede ser cualquier persona con la que te cruzas por las calles y con la que mantienes por unos instantes la mirada.

miércoles, 1 de octubre de 2008

De Zion a Babilonia III (Estado Cero)



Mis maletas estaban en la entrada o en este caso en la salida....


Babilonia tiene algo de especial y arrebatadoramente envolvente, en parte por las personas que habitan en él, ya que son encantadoras y absorventes con sus sonrisas que incitan a la locura, la lujuria y el desenfreno, en parte por las posibilidades de distracción que ofrece, es el paraíso para aquel que huye de recuerdos que le atormentan, que huye del dolor o del desamor como era mi caso, enamorado perdidamente de Zion.


Aquí me encuentro de nuevo en el bar donde me reservan la silla para que mis desgastados riñones trabajen cómodamente en el regazo de la cantina, el camarero con su sonrisa perversa me invita a beber y me dice: "¿lo mismo de siempre?", "si, mi vodka con redbull, por favor", respondo yo, arriba el dj al ver mi presencia pone la canción que tantas veces pedí en mi estancia en Babilonia, (me equivocaría otra vez), mi copa, mi canción y un cigarro me esperan, otra vez esa sensación de familiaridad, otra vez de nuevo en Babilonia.


Hay chicas a mi alrededor, chicas que miran y que miro pero de las que aún no estoy dispuesto a servirme ni de las que se servirán de mi para acallar sus fuegos internos, no estoy dispuesto a regalarme ante cualquiera.

Prefiero sosegar mi alma y cuerpo primero, reflexionar sobre lo que hice mal y mejorar lo que se hacer bien.


Recuerdo a Zion, sigue siendo imnotizante para mi todo lo relacionado con este lugar, aunque voy notando que poco a poco se irá borrando de mi memoria lo especial que era ese sitio en el que siempre dormía plácidamente. De mi estado de depresión sale en pequeñas cantidades un estado de neutralidad y de calma interior al que yo llamo Estado Cero (ni frió, ni calor), caracterizado por apatía, somnolencia y neutralidad ante mis emociones internas, el amor que sentía se va apagando y con ello mi estado mental de intranquilidad. Al Estado Cero se llega distrayendo la mente con otras preocupaciones y distracciones como son estudios, trabajos o cualquier tipo de cosa que te mantenga lejos de los pensamientos de vacío que produce la perdida de algo a lo que amas.


Días de Estado Cero se combinan con días de querer volver a saber algo de Zion, mandar una carta, llamar al embajador de Zion lo que sea para volver a estar en contacto, poco a poco el Estado Cero se comerá definitivamente a estos estados de regresión al sufrimiento y un día me levantaré siendo yo mismo de nuevo.

martes, 30 de septiembre de 2008

De zion a Babilonia II (La sentencia).




Oigo pasos, alguien lentamente se acerca hacia mi celda....




Delante mio se encontraba, con sus ojos sentenciadores, con la mirada fija en mi, asustándome, haciéndome temblar por lo que estaba a punto de decir, aquella juez sentenciadora.
Detrás de ella y formando una barrera, se encontraban sus tres abogados serios con sus miradas clavadas en mi, como si hubiera cometido el peor pecado jamas realizado en Zion.


Uno de los abogados apellidado Tiempo, a su vez tenia dos secretarias detrás de él, Recuerdos y Futuro, Recuerdos le recordaba al SR Tiempo que cosas hice en el pasado, las buenas, las malas y las peores, trayendo consigo emociones y sentimientos antiguos, su punto de vista sobre mi variaba, a ratos a favor a ratos en contra según el recuerdo que traía a la mente de la juez. Futuro en cambio no hablaba de mi, sino de lo que acontecería en aquel lugar sin mi presencia, hablaba de incertidumbre y perdición.




Otro de los abogados, el que se hallaba justo detrás de la espalda de la juez, se apellidaba Amor, este abogado tenia tras si, tres secretarias cuyos nombres eran Pasión, Intimidad y Compromiso. Intimidad le recordaba a la juez el grado en el que Zion se sentía unido a mi, lo que nos diferenciaba a nosotros dos del resto de personas que vagaban por Babilonia, Pasión le hablaba de la parte más carnal con la que se enlazaba Zion a este humilde ser, sus besos apasionados, abrazos de unión en lo mas profundo de sus distintas almas. Por último, a la izquierda de la juez, se encontraba Compromiso, ella se encargaba de hacerle pensar en el grado que estaba dispuesto a aceptar en su regazo a este pobre desgraciado que soy yo.




El ultimo abogado que se encontraba detrás de la juez, en aquel cuartucho donde me tenían preso, se apellidaba Muerte y este a su vez contaba con dos secretarias: Ruptura y Duelo. Ruptura, mujer seria y cruel, hablaba despacio pero con precisión de lo necesario que era que a mi me llevaran lejos de allí, de vuelta a Babilonia. Duelo, mujer blanquecina que hablaba susurrando, le decía al abogado que todo es un proceso por el que hay que pasar y que había llegado el momento. Ni que decir tiene que este trio ultimo era el que más en contra estaba de mi estancia y permanencia en Zion.


Allí me encontraba en aquel cuarto mal decorado, allí con todas aquellas miradas sentenciadoras, con aquel sentimiento de inocencia que se borraba poco a poco para ir convirtiéndose en culpa y auto-crítica, ¿Qué habré hecho yo para que quieran echarme de aquí?, ¿tan mal me he portado en el tiempo que vivo en Zion?.


De la boca de todos ellos al unísono salio como escondida en titubeos una frase que se fue apagando hasta llegar solo de los labios de la juez:


" Tienes que volver a Babilonia."


La sentencia ya estaba dictada y escupida por la juez. Un sentimiento de vacío empezó a inundarme, mis ojos se enrojecían a cada segundo que pasaba, yo solo soy un pobre diablo enamorado de Zion, no hago daño a nadie, me decía a mi mismo, dejenme aquí, agarrado a sus muros, sus piedras, su olor, su sabor, dejenme aquí por siempre no me devuelvan a Babilonia, por favor.....


En Zion no estaba bien visto montar escándalos, ni yo tampoco estaba predispuesto a ello, por eso un halo de tranquilidad y buen humor se desató después de la sentencia.

Zion decidió recordar solo lo bueno que yo llevé hasta allí y a cambio yo recordaría con cariño todo lo bueno que se me entrego en aquel precioso lugar. Me iría con una sonrisa entrecortada con pequeñas lágrimas de tristeza, al menos he podido conocer la ciudad prometida.


Me dejé querer por última vez, fui besado, abrazado, yo besé y abracé también, sonreí y me marché de aquel lugar. Siempre se puede volver a Zion aunque no seas tu quién lo decidas, decían los mayores de aquel lugar.


Mis maletas estaban en la entrada.....






jueves, 25 de septiembre de 2008

De Zion a Babilonia


Toqué con los dedos Zion, la ciudad prometida, estuve en ella, me enamoré de ella. No quería saber nada más de babilonia, la ciudad corrupta, no quería saber nada por fin de sus vicios, de los personajes corruptos que en ella habitan, de las ganas de engañar al que dicen que aman, del alcohol nocturno, de sus humos, de las miradas lascivas de una noche, que al día siguiente se convierten en miradas de vergüenza, pudor y horror, de vagar tambaleándome como si las sombras me confundieran a cada minuto que se hacia más oscuro. Salí de aquel infierno porque ella me tendió una mano, escapé del lodo.


Zion es preciosa, te hace sentir pleno, limpio, sano, amable, grácil, alegre, comprensivo, te hace sentir que se puede confiar de nuevo en el ser humano. Las reglas para estar allí en aquel maravilloso lugar son confusas, azarosas y apenas inteligibles para las personas, pero hay una regla básica, estar dispuesto a dar amor, ofrecer respeto, cariño y apoyo al otro, eso no implica que aún dándolo, siendo el mejor amante, no te puedan echar en cualquier momento, te pueden desterrar incluso no equivocándote nunca, en cualquier instante puedes estar de vuelta a babilonia, apenas sin saber porqué.


Y es a Babilonia a donde estoy a punto de volver.

Estos días se celebra mi juicio, en este momento me encuentro preso entre cuatro paredes a la espera de la resolución de mi sentencia. Se me acusa de haber amado fielmente a alguien, de haberlo dado todo por la otra persona, se me acusa de no haber pensado un poco más en mi, se me acusa de que lo primero para mi es estar a gusto en una relación por encima de otras muchas cosas, se me acusa del paso del tiempo, del olvido, del poder estar bien lejos de mi.


Estas cuatro paredes son horrorosas, el decorador tiene un gusto horrendo, las ha pintado color tristeza, agonía, con toques de desesperación, realmente no apetece nada estar aquí encerrado, uno desea saber ya que veredicto han resuelto, hacia donde se dirige mi destino, es una agonía que te hagan esperar así.


Anoche recordé como era Babilonia, por eso no pude dormir. Lo único bueno de Babilonia es que en cualquier momento sin saber ni cuándo ni dónde alguien maravilloso puede rescatarte de nuevo, quizá pase mucho tiempo hasta encontrar una frágil muñeca con su frágil mano con sus delgados dedos a los que esté dispuesto a agarrarme de nuevo.


Sueño con que aún se me quiere en Zion y que esto es solamente una confusión tonta de los jueces sentenciadores. Lo malo de haber conocido Zion es que ya no quieres conocer más lugares y mucho menos volver a Babilonia, pero seguramente en este instante ya este viajando de Zion a Babilonia. Oigo pasos, alguien lentamente se acerca hacia mi celda.......

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Yo hablo de amor y tu de queso.

Que bonito es cuando tu le estas hablando de cosas románticas a tu pareja y ella te responde con algo que no tiene nada que ver.

Es algo así como esto:

"Ayer estuve pensando un montón en ti, pienso que eres genial."- eso lo dices tu-.

"¿Sabes que me han robado el queso del frigorífico?" -y esto contesta tu ser amado, aunque después de esto no se si tan amado-.

Ahí, en ese momento tuyo de sinceridad y catarsis con el ser al que amas y con esa respuesta de tu pareja, ¿como se reacciona? ¿Qué palabras tuyas van a salir después de ese delicioso comentario?, delicioso y no porque hable de queso, delicioso porque es un regalo para tus oídos, recibir tan magna gracia de tu pareja.

Supongo que uno acaba resignándose y termina tirando el romanticismo a la basura y mira que yo lucho aunque sea para reciclarlo, de verdad, soy un antiguo, un no practico, me gusta seguir diciendo las cosas que siento y por supuesto me gusta el queso que conste, yo también me apenaría si me robaran el queso y más si es lo único que me quedará para cenar, pero que encima te cuelguen diciendo:

"Oye te voy a colgar, porque tengo que contarle lo del queso a una amiga, ya hablamos".

A mi se me quedó una cara parecida a esta o un poco peor, con cara como de incredulidad y bobaliconez a la misma vez.
Así es el amor supongo, mientras que uno piensa en brindarle esquisiteces, el otro a veces te brinda realidades sabor Roqueford. Pero todo es perdonable en esta vida, según lo que estés dispuesto a cenarte claro.
Este ha sido un hecho real con tintes irónicos y algo exagerado, es una manera de quejarme amablemente de algunos descuidos que tienen las parejas a veces. Hay una persona en especial que leerá esto, espero que no le siente mal y si le sienta mal le regalaré un queso grande e inrrobable (si es que existe esa palabra). Tontica Queso.



domingo, 21 de septiembre de 2008

Dar y recibir


Voy a hablar esta vez de dar y recibir (sin referirme a nada sexual, lo aclaro por si hay algún mal pensado).
Sabiendo las necesidades que necesita cubrir de cada miembro de la pareja, podremos saber si se encuentran en una situación de equilibrio y por tanto ser una pareja con posibilidades de que funcione o por el contrario encontrarnos con una pareja en desequilibrio, con las posibilidades que esto conlleva de ruptura.
Podemos diferenciar cuatro tipos de personas, según el grado en que necesitan cubrir sus necesidades, estas son:
1) Las que dan mucho al otro y desean recibir también mucho.
2) Las que dan poco y necesitan también poco del otro.
3) Las que dan mucho y no necesitan recibir mucho.
4) Las que dan poco y quieren recibir en cambio mucho (siempre hablando de dar y recibir refuerzos como: caricias, abrazos, besos y otras muchas necesidades...).
Por ello el equilibrio no es dar el 50% por parte de cada miembro, deducimos por los tipos de personas, que quizás un individuo estará en una relación donde él da mucho y recibe poco y sin embargo encuentra en ello su equilibrio y la relación funciona correctamente.
Son varios los tipos de parejas que podemos hallar y que se encontraran en equilibrio o no según si son cubiertas sus necesidades, estos tipos son:
a) Ambos miembros de la pareja dan mucho y quieren recibir mucho a cambio. Esta pareja se encuentra en claro equilibrio ya que ambos cubren sus necesidades, un ejemplo claro seria la típica pareja de empalagosos, que están todo el día preguntándose el uno al otro si se quieren, una pareja que le importa bien poco quien haya al lado, ya que ellos están a lo suyo, con besos continuos, etc, etc. Lo de empalagosos lo digo con cariño.
b) Ambos miembros de la pareja dan poco y quieren recibir poco a cambio. Ambos están en equilibrio y cubren perfectamente sus necesidades. Es la clásica pareja tempano de hielo, donde con poco que se demuestren que se quieren tienen suficiente.
c) Un miembro de la pareja quiere recibir mucho y da poco y el otro quiere dar mucho y recibir poco. Aunque a simple vista parezca extraño, esta pareja se mantiene en equilibrio. Es el tipo de pareja egoísta-altruista o independiente-dependiente, donde uno se contenta con darle todo al otro y no se molesta si recibe poco y en cambio al otro miembro le ocurre lo contrario. Desde fuera esta pareja puede antojarse extraña y que uno de los dos parezca que este sufriendo o en desventaja, pero en realidad se trata de una pareja bien avenida y equilibrada, aun que no podamos entenderlos.
d) Ambos miembros de la pareja quieren recibir mucho y sin embargo dan poco. Esta pareja esta claramente desequilibrada, envuelta en una relación tormentosa, donde se mira con lupa lo que el otro da y lo que recibe a cambio. Es una lucha de egos en la que ninguno saldrá beneficiado, una pareja viciada que suele romperse al poco de juntarse.
e) Ambos miembros quieren dar mucho y recibir poco. Esta pareja sufre un desequilibrio, ya que ambas partes de la pareja acaban agobiando a la otra parte. Es de esas relaciones que cuando sales te sientes liberado. Este tipo de pareja suele ser el menos común. Otras parejas que se encuentran en este tipo, también pueden verse en cierto equilibrio, pero suelen ser parejas inestables, donde se sale y se entra de la relación.
Estos son cinco de los tipos que podemos encontrarnos a la hora de formar una pareja, siempre hablando en grados, hay grados intermedios donde ni se da ni se recibe mucho, pero como en toda relación esto de dar refuerzos y recibirlos va sufriendo modificaciones según avanza el ciclo de la pareja.
Puedes ahora mirarte a ti mismo y a tu pareja para ver donde os encontráis. Suerte.

Solo pensar


Hoy he decidido solo pensar. Porque pensar es bueno, es positivo, pero ya pensar, pensar empieza a ser negativo y no digamos pensar, pensar, pensar, eso ya es lo más negativo que puedes hacer.

Si eres como yo que te gustan las cosas buenas y positivas espero, elegirás solo pensar y no darle tantas vueltas a las cosas que te acontecen.

Si piensas es bueno porque organizas ideas y puedes ser objetivo con la realidad pero como pienses, pienses esas ideas racionales empiezan a mezclarse con las irracionales y puedes acabar equivocándote, nada que decir si encima piensas, piensas, piensas ahí ya haces una bola de nieve con ideas irracionales y acabas metiéndote en un embrollo mental difícil de salir.

Asi que yo hoy he decidido solo pensar,

¿Qué piensas al respecto?

sábado, 20 de septiembre de 2008

Pensar, pensar, pensar.....



Pensar, pensar, pensar. Te encuentres donde te encuentres solo puedes pensar.

Crees estar divirtiéndote y de repente te hayas de nuevo pensando, sumergido en ti mismo, en tus sentimientos, en ese dolor extraño que te ahoga. Intentas comunicarte con el mundo exterior, pero no puedes, estas paralizado, consumido por esos pensamientos que pueden ser de celos, de odio, de amor, tristeza o incluso la suma de todos ellos, pensamientos irracionales, imparables, sofocantes, ridículos, enfermizos, engañosos, pensamientos.

Necesitas desinfectar el cerebro, como sea, salir de ti mismo, rápido, pero no tienes la llave que te de la libertad, solo puedes engañarte con promesas de no volver a pensarlo, pero es inevitable.

Un día sin saber porqué todo se calma, todo cesa, pero te queda el resquemor que igual que se a ido de nuevo vendrá y ¿con qué fuerza esta vez?. Quizás el centro de tu pensamiento cambie de cara, pero volverás a pensar, pensar,pensar.....

viernes, 19 de septiembre de 2008

Incondicional

Hace unos meses la página web http://www.escueladeescritores.org/, pidió a los internautas que eligieran la palabra más bella del castellano, como resultado de la votación fue AMOR la elegida por la gran mayoría, por el significado que de ella se deriva.

No hace mucho, al calor de unos tragos de cerveza, de repente me vino a la cabeza cual era para mi esa palabra más bella y a modo de insight, una de mis neuronas escupió como una gran revelación esa hermosa palabra, no por su gramática o su fonética, ya que esta palabra en ambos apartados no destaca, sino por su significado, para mi la más bella era sin duda: INCONDICIONAL.

Es un adjetivo cuyo significado llena de fuerza cualquier frase donde se halle.
Para mi significa plenitud espiritual, no hay mayor gozo para el alma que querer y ser querido de manera incondicional, en los momentos buenos y por supuesto en los malos.
Para querer incondicionalmente a alguien, hay que conocerlo muy bien, sobre todo conocer sus defectos, analizarlos, abrirlos por la mitad, hallarse sumergidos en ellos y cuando se llega a estar profundamente dentro de ellos, aceptarlos, quererlos y perdonarlos. A partir de ahí podremos querer incondicionalmente a alguien, necesitaremos nuestro tiempo para alcanzar ese punto, que sin duda es arduo, pero victorioso si se consigue.

Afortunados aquellos que aman y son amados incondicionalmente, guarden como a una reliquia a la persona que os ama de manera incondicional, porque de una reliquia se trata.

¿De qué manera estás dispuesto a querer a alguien?

viernes, 5 de septiembre de 2008

Siete besos



Nadie se lo cree. ¿Como va a ser cierto?. Siete besos y ¿después que?. Se acabó.
Es una manera de poner fin lentamente, haciendo sufrir al que no sabe aún nada.
Poco a poco se va dejando de querer, yo no quiero creer eso, pero lo sientes, quizás no en ti mismo, sino en la otra persona.
Los siete últimos besos son tan diferentes, amargos, crueles, sentenciadores, escasos, dramáticos y en el sentido estricto de las sensaciones son tan aburridos, preocupados, cada beso lleva implícito la preocupación de que algo no marcha bien, de que la marca del fin esta tan cerca, te das cuenta de los ojos abiertos de la otra persona mientras consume uno de esos últimos siete besos y tu ahí tan tonto, intentando seguir sintiendo un cosquilleo en tus labios mientras eres besado fríamente, tan triste, esa muerte lenta es tan cruel, tan llamatívamente vacía que ya no puedes pensar en otra cosas que no sea como poder reavivar esta llama que se consume y lo intentas, sonríes camuflando tu tristeza, intentas hacer reír al otro con bromas apagadas, nada parece funcionar, porque ya nada funciona en ti, estas demasiado preocupado y tus intentos solo sirven para hacerle ver a la otra persona que la relación está sentenciada con esos últimos siete besos que aún os quedan, aprovéchalos como buenamente puedas y despídete dignamente.

viernes, 22 de agosto de 2008

¿Intercambiamos nuestros cerebros por unas semanas?


Busco a alguien que quiera vivir una experiencia nueva: intercambiar cerebros por un par de semanas.

Es fácil, abrirán nuestros cráneos, sacaran ambos cerebros, los cambiaran de cuerpos y gracias a un chips mantendrán nuestra conciencia en nuestros cuerpos, solo intercambiaran el cerebro llevándose con ellos nuestros recuerdos, anhelos, miedos, gustos, destrezas y demás enseres cerebrales es decir, mi conciencia seguirá en mi cuerpo pero me implantaran tu cerebro para cambiar por completo mis recuerdos, tendré en mi poder tus debilidades, tus miedos, tus destrezas con el deporte, tus gustos musicales, viviré en ti y tu en mi durante un par de semanas.

Y tu te preguntarás: "¿para que quieres intercambiar tu cerebro?", muy sencillo: para ver si me echo de menos.

Cuando vives mucho tiempo en una misma ciudad o pueblo hay un momento en tu vida que te preguntas si realmente te gusta donde vives. La mejor manera de averiguarlo es viajar a otro lugar. Si en ese nuevo entorno te sientes agusto, feliz y renovado y no echas de menos tu antigua ciudad, quizás en gran parte sea porque ese viejo lugar no era para ti, sin embargo si viajas y al poco de estar allí sientes que añoras los parques que cruzabas, las personas a las que saludabas, los rincones en los que te desenvolvías con destreza, entonces vuelves sabiendo que realmente estas agusto donde estabas, que lo echabas de menos y que necesitabas respirar ese aroma tan tranquilizadoramente conocido.

Eso no solo pasa con las ciudades también nos pasa con quien amamos. Echamos de menos a quien queremos, si la persona amada se nos marcha y al poco de abandonarnos la echamos de menos, entonces sabemos que es esa persona a la que queremos definitivamente. Necesitamos echar de menos para darnos cuenta de las cosas que nos importan.

Por ello he decidido intercambiar mi cerebro para ver si me echo de menos,si tengo ganas de volver a verme. Si te pasa algo parecido entonces ponte en contacto conmigo y ambos descubriremos si nos echamos de menos a nosotros mismos.



DELIRIOS Y LOCURA

DELIRIOS Y LOCURA

Delirios y otros problemas

Bienllegados a la pagina donde todos vuestros delirios serán recompensados con miradas de incomprensión y rechazo amable.
Nos movemos incesantemente por sendas incautas, ataques de locura anonimos y vulgaridades encendidas por el alcohol de cualquier cantina.
No vengo a vender nada de valor ni a regalar una sonrisa verdadera, vengo para quedarme sentado mientras tu disfrutas de la ignorancia de los demás.
Vengo para quedarme sentado entre tus historias de a media tarde, para escucharlas, leerlas y enmudecer al ver que todos somos tan parecidos, tan complejamente simples.....
Me siento y te escucho. Sientate y escuchate. Sentemonos a escucharnos.Escuchame si puedes.