jueves, 27 de octubre de 2022

Breve reseña del libro: Profesorado, cultura y postmodernidad de Hargreaves



Hoy traigo este libro de Hargreaves.

La posmodernidad es la reformulación nacida de la crisis de la modernidad, que da como resultado nuevas condiciones sociales y culturales. Lo económico se caracteriza por la flexibilidad y la concepción de la acumulación, lo político se centra en la globalización y en las identidades nacionales, lo social se caracteriza por la muerte de las certezas, lo organizativo se basa en instituciones flexibles y personas que trabajen para ellas con capacidad de movilidad y adaptabilidad, y en lo personal se rescata el valor de las emociones y la identidad individual. El relativismo y la incertidumbre son los elementos de primer plano de la posmodernidad.

Todo esto va a afectar a la escuela, la enseñanza y el trabajo del profesorado. Se establece una mayor complejidad en las tareas a realizar por el profesorado, ya no solo se imparte conocimiento sino que se abre el abanico a otros quehaceres pedagógicos: tutorías, nuevas metodologías, trabajo cooperativo, etc. La verdad, la realidad y la razón son inalcanzables para el entendimiento humano. Por lo que estos principios se regirán por el ideal pragmático, lo verdadero eso que es útil.

Podemos encontrar tres nociones de escuela: premoderna, moderna y posmoderna. La premoderna se caracteriza por basarse en el paternalismo, en trabajo con grupos pequeños, de carácter tradicional y con una visión localista de la enseñanza, escuela y barrio aparecen unidos. La moderna se caracteriza por la burocratización, la balcanizacion en departamentos que provoca luchas de poder entre el profesorado y centrado en la transmisión del conocimiento. La posmoderna se caracteriza por la flexibilidad, la adaptabilidad, la globalización, las emociones y la subjetividad.

Ninguna de las tres por sí misma es suficiente. Hoy nos movemos en un pastiche que intercala los tres modelos donde no sabemos muy bien a qué atenernos.

Con respecto al trabajo del profesorado podemos entender dos condiciones: profesionalización o intensificación. Desde la primera perspectiva se resaltan los cambios del rol docente y sus ampliaciones que suponen una mayor profesionalidad, donde el profesorado a de tomar un papel de liderazgo. La segunda postura hace notar el deterioro y la desprofesionalización del trabajo docente. Donde se multiplican las innovaciones en condiciones de trabajo precarizadas.

Propone la escuela organizada en mosaico móvil. Las organizaciones que pueden prosperar en el posmodernidad se caracterizan por ser flexibles, adaptables, colaborativas, orientadas a la resolución de problemas y con capacidad para aprender del ambiente. Las características de una organización en mosaico móvil es que posee límites difuminados, es flexible, dinámica, con capacidad de respuesta y entiende que se desenvuelve en un mundo inseguro, vulnerable y controvertido. Es una red de relaciones colegiales que minimiza los conflictos interdepartamentales, trabajando colectivamente.

Para afrontar la posmodernidad, la escuela no ha de volver a los modelos premodernos paternalistas, ni anclarse en los modelos burocráticos, de departamentos balcanizados con luchas de poder entre profesores que ofrece el modelo moderno, ni abrazar ciegamente las ideas posmodernas, más bien se trata de adaptar a la escuela a las necesidades presentes y futuras a través de organización en mosaico móvil.

En definitiva, la tarea ha de ser la de identificar, evaluar y representar un conjunto de modelos de reestructuración para crear opciones que los educadores apliquen y adapten a sus propios ambientes, en vez de tener que cumplir órdenes impuestas. La posmodernidad nos pide hacer cambios en la escuela, la enseñanza y el rol del profesorado.

Breve reseña del libro: La posmodernidad de Lyotard



Hoy traigo este libro de Lyotard.

El autor muestra qué es la posmodernidad y cuáles son sus características. En la obra también se añaden diversas cartas que Lyotard escribe a distintos autores y críticos con la visión de la posmodernidad del autor.

Para Lyotard lo posmoderno es aquello que se niega a la consolidación de las formas bellas, al consenso de un gusto común. No hay reglas establecidas, cánones, no hay un juicio dominante.

Ya no hay grandes relatos, la posmodernidad se define por la muerte de los relatos. Estos relatos legitimaban a las instituciones, las éticas, las maneras de pensar. A lo que asistimos es a la victoria de la tecnociencia capitalista, que destruye el proyecto moderno, ya que no viene acompañada de una mayor libertad, ni tampoco una mayor educación pública o una mayor distribución de la riqueza.

La modernidad muere ante la guerra mundial (nazismo) y el avance del capitalismo tecnocientíco. La ciencia y la técnica, bajo el paraguas del capitalismo, se convierte en aliada de la posmodernidad. De ella subyace una verdad pragmática, solo lo útil es verdadero. Los universales y la búsqueda de la emancipación quiebran, el progreso de la humanidad decae dando paso a la idea de desarrollo capitalista tecnocientífico.

El mundo en la actualidad habla bajo la regla del intercambio económico, generalizándose a todos los aspectos de la vida, incluyendo placeres y afectos. Ese idioma es completamente diferente al idioma filosófico.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Breve reseña del libro: La revolución transhumanista de Luc Ferry



Hoy traigo este libro de Luc Ferry sobre el transhumanismo. La posmodernidad no puede detenerse y el transhumanismo es uno de los caminos ideológicos por los que esta avanza.

El transhumanismo pretende pasar de un modelo médico basado en la terapia y reparación a un modelo de perfeccionamiento humano. Plantea la cuestión de ¿por qué detenernos en lo terapéutico si con las tecnologías actuales podemos perfeccionarnos?

Las bases de esta ideología podrían resumirse en las siguientes premisas:

Del azar a la elección: nueva eugenesia. Se proponen el fin de la selección darwinista por la elección humana. No es una eugenesia exterminadora sino perfeccionadora, basada en la igualdad genética, todos podemos mejorar a las nuevas generaciones, reparando genes patógenos.

Antinaturalismo: el progreso ha de abarcar a nuestra naturaleza biológica. La naturaleza no es sagrada podemos modificarla, mejorarla o aumentarla. El ser humano es un ser determinado por su estructura biológica y esta puede ser modificada. Subyace una filosofía materialista. Por lo que se plantea una ruptura con el humanismo tradicional.

Búsqueda de la vida sin fin: lucha contra la vejez y la muerte. Los problemas de la humanidad pueden resolverse a través de las innovaciones genómicas, nanotecnológicas, a través del Big data, la robótica, las células madre y la inteligencia artificial (NBIC).

La idea de solucionismo: la tecnología ha venido para solucionar nuestros problemas.

Racionalismo materialista, determinista y ateo. No hay transcendencia en el ser humano, en sus ideas, se rechaza la visión del libre albedrío.

Ética utilitaria y libertaria que oscila entre el neoliberalismo y la socialdemocracia. El ser humano es libre de elegir y al mismo tiempo pretende un ideal igualitario donde todos podamos modificarnos en libertad. Es utilitario pues se basa en la premisa de la felicidad y el placer, a través de una lógica de interés común.

Ideología deconstruccionista, igualitarista, antiespecista y proecologista.

Ética y debate. Muchos transhumanistas están dispuestos a debatir y dialogar para elaborar soluciones lo más racionales posibles.

Las pretensiones iniciales de los transhumanistas fue acabar con el capitalismo, todo sería libre y gratuito, pero los resultados parecen mostrar que caminamos hacia un ultraliberalismo donde empresas como Uber, Blablacar y Airbnb, gracias a las tecnologías pueden convertirse en cuasimonopolios. La economía compartida que pretendían se ha mercantilizado, creándose así un nuevo modelo ultracompetitivo. Ya no hay una lógica de compartir gastos sino un negocio. Todo esto genera una ausencia de normas y de obligaciones sociales. Los actos privados para sacar beneficio económico fomentan la creación del homo emprendedor, un ser humano individualista, sin protección, que se explota a si mismo, sin reglas, ni sindicatos que les protejan.

El debate está abierto, las tecnologías pueden ayudar al ser humano, transformarlo o convertirlo en un ser individualista y mercantilizado, o quizás todo a la vez. Hace falta una ética del uso de las tecnologías y mantener una visión reformista y revisionista que no sea ni prohibicionista ni solucionista. 

Breve reseña del libro: Ortodoxia de Chesterton



Hoy traigo este libro. Uno de los ensayos más representativos de Chesterton.

Defiende el cristianismo ortodoxo como guía para la humanidad, por encima de los pensamientos antiguos y modernos. La fe está más cuerda que la razón. Pues el ingenio y la ciencia, a veces, están más cerca del colapso de la locura que la fe. El riesgo de enloquecer procede más de la razón que de la imaginación. La razón es en sí misma cuestión de fe, pues afirmar que nuestros pensamientos guardan relación con la realidad no deja de ser un acto de fe.

Realiza una crítica al materialismo que es tachado de una simplicidad insana. El materialismo con su inmanencia no es capaz de valorar lo que hay de trascendente en el mundo, en el ser humano. Afirma que el materialismo tiene más contradicciones que el espiritualismo. Los materialistas son esclavos de sus ojos, no creen en las hadas, ni en los milagros, cuando estos ocurren ante nosotros. Un cristiano es más libre que un materialista, pues ellos están atados al determinismo y el cristiano es libre de creer, de que todo puede suceder. Pueden entenderlo todo con la ayuda de cosas que no se entienden.

Realiza una crítica al escepticismo, al progreso, al evolucionismo y al pragmatismo. Crítica al hombre de ciencia y lo ve como un sentimental pues se deja llevar por meras asociaciones de ideas que cree que son leyes. Quizás la repetición en la naturaleza pueda ser una especie de bis teatral, actos repetidos de alguna voluntad, un relato con un narrador.

Defiende lo universal y crítica el relativismo. Comenta que se ha extendido la estúpida costumbre de afirmar que una creencia determinada puede defenderse en una época pero no en otra. Lo que equivale a afirmar que determinada filosofía es creíble los lunes pero increíble los martes. Mientras que con la ciencia cristiana una persona del siglo XII defenderá lo mismo que otra del siglo XIX. Es fácil dejarse arrastrar por las modas de la época y difícil no perder el rumbo.

Defiende la idea de tradición. Entendida como democracia extendida en el tiempo. Consiste en confiar en un consenso de voces normales. Es conceder el voto a nuestros antepasados,en una democracia donde los muertos también siguen opinando. No se puede separar tradición de democracia. La tradición es incluir a los muertos en nuestros concejos.

El autor prefiere hablar de reforma antes que evolucionismo o progreso. Significa que hay cosas informes y que hay que darles forma, sabiendo que forma queremos otorgarle. Los jóvenes modernos nunca cambiarán su entorno porque están demasiado ocupados cambiando de opinión. La idea es estar insatisfecho con tu obra pero contento con tu trabajo. Hace falta un ideal fijo para cualquier tipo de revolución. El progreso habla de cambios lentos hacia la mejora de la humanidad y no se permiten el cambio rápido, amparado en lo universal, pues la justicia bajo determinadas circunstancias debe aplicarse cuanto antes. El ideal es fijo pues hay un universal (Dios) que estableció los cimientos del mundo antes de que nacieramos.

Con respecto a la moralidad humana, nos dice que posiblemente cada vez podamos tocar menos cosas. De no comer carne, a no matar animales, a no pisar las flores, incluso a no perturbar el espíritu de nuestros semejantes ni si quiera con una argumentación y a no carraspear para no perturbar el sueño de los pájaros, hasta acabar sentandonos en el suelo sin atrevernos a mover un dedo por si perturbamos a los microbios, y nos pregunta ¿Esto es lo que queremos? Apuesta por un término medio, cierta contención sumada a cierto dominio y energía. Si queremos reforma debemos ser ortodoxos y trascendentes. Si insistimos en la inmanencia obtenemos aislamiento, quietismo e indiferencia social, si apostamos por la trascendencia de Dios obtenemos capacidad de asombro, curiosidad y una justa indignación.

La ortodoxia es la única salvaguarda de la moralidad, el orden y el guardián de la libertad, la innovación y el progreso. Podemos derribar al próspero opresor con la doctrina del pecado original. Con esta doctrina podemos compadecer al mendigo y desconfiar del rey. La sociedad moderna confía demasiado en el rico. El cristianismo ortodoxo es la manera eficaz de combatir al capitalismo y al rico. Un pueblo dominado por los curas es un pueblo que no está dominado por los señores.

El cristianismo es una paradoja sobrehumana en la que dos pasiones opuestas brillan juntas. El cristianismo no es tristeza sino alegría. Los modernos viven una vida en la superficie alegre pero triste o vacía en el interior. El cristiano en su superficie puede ser un abnegado pero por dentro un ser feliz. El moderno no encuentra sentido a la vida, el cristiano tiene la esperanza de aventuras, de hadas, de milagros, de fe.

sábado, 22 de octubre de 2022

Breve reseña del libro: La suerte moral de Nagel y Williams

Hoy traigo este libro. Williams y Nagel nos introducen en el concepto de suerte moral.

Para Kant el término moral nunca puede ir acompañado de la palabra suerte pues son dos conceptos antagonistas. La moral no puede contener trazas de suerte. No puede estar condicionada, es de hecho, para el autor, incondicionada. Pero estos autores cuestionan esta visión ¿Y si las acciones humanas están impregnadas de buena o mala suerte y por ello juzgar moralmente a las personas puede tornarse una tarea complicada?

Para Nagel la suerte moral tendrá lugar cuando una persona pueda ser juzgada moralmente de modo apropiado o correcto con independencia de que un aspecto significativo de aquello por lo que es juzgado dependa de factores que escapan a su control, aquello que va más allá de su voluntad. No podemos juzgarte moralmente por algo que ha escapado a tu control  ¿Pero cuánto escapa a nuestro control?

Dos personas que conducen borrachas, pero con la mala suerte que una de ellas atropella a un peatón y la otra no ¿Han de ser juzgadas moralmente de forma distinta? ¿La buena o mala suerte determina el juicio moral?

Una persona que deja a su familia por buscar el sueño de ser artista/pintor en otro país, ¿Se le juzga moralmente de forma más taxativa si esta fracasa en su intento de ser un gran pintor? ¿Las consecuencias o resultados  hacen que un comportamiento pueda ser juzgado de forma distinta? ¿Y si el futuro pintor pierde la mano en un accidente, será juzgado menos severamente si no consigue destacar en el mundo de la pintura? ¿Cómo afecta la buena o mala suerte a la hora de juzgar moralmente? ¿Puede que los comportamientos ajenos los juzguemos como si fuéramos Kant obviando la suerte y pensando que todo ser racional es responsable de sus actos, pero a nuestras conductas erróneas si le añadimos un porcentaje de suerte moral ya que atribuimos un menor control?

Nagel establece 4 tipos de suerte moral:

Constitutiva: lo que la persona es, inclinaciones, capacidades y temperamento ¿Quién uno es depende de uno mismo o a mediado la suerte: el tipo de familia, el barrio, ciudad donde se nace...?
Circunstancial: los problemas que uno afronta en sí día a día, ¿Cuanta responsabilidad tenemos de los problemas que afrontamos?
Antecedente: la suerte determinada por las circunstancias antecedentes ¿Lo que ocurrió antes de la acción, cuanto control tenemos de ello?
Resultados: suerte en relación a los resultados de nuestras acciones y proyectos ¿Cuánto controlamos los resultados de nuestras acciones?

Estos autores plantean la idea de que los juicios morales que hacemos de nosotros mismos o de los demás están comprometidos por la buena o mala suerte de las acciones ya sean antecedentes o de resultados. Si aceptamos el factor suerte, nuestros juicios pueden modificarse, cosa que no ocurrirá si como Kant creemos que la moral está por encima de las circunstancias, las modas, la suerte.

¿Las exigencias éticas correctas están al alcance de todo deliberador racional "en sí" (Kant) o están moduladas por la suerte y no tan al alcance del individuo?

Las respuestas a esta encrucijada pondría volvernos universalistas o relativistas.

Breve reseña del libro: La criminalización del pensamiento de Roitman



Hoy traigo este libro de Roitman.
En la actualidad se criminaliza el pensamiento crítico y revolucionario, este se ve como subversivo y terrorista.

Estamos en la era del socialconformismo, donde cedemos la capacidad de pensar al sistema. Un sistema neoliberal e individualista basado en la economía de mercado y el pensamiento positivo, plagado de coaches emocionales, de libros de autoayuda y del "si quieres, puedes" donde reina el pensamiento emprendedor egoísta y hedonista, denominado por el autor como pensamiento sistémico: un pensamiento que proteje y ampara al modelo individualista, capitalista y neoliberal.

Hemos perdido el sentido común y lo hemos cambiado por la opinión pública, lo políticamente correcto. Hemos dejado de lado el pensamiento revolucionario que ha dominado desde la ilustración, el marxismo, el socialismo por un modelo conformista y pasivo. Es mejor vivir al amparo del sistema y no quejarse, pues, según este modelo, el sistema no cambia, por ello es preferible dejar de sufrir y adoptar un punto de vista individual y mercantilista. Mejor gastar que pensar. Mejor comprar que sufrir. Al final, esto provoca en las personas un vacío existencial y sufrimiento.

Pensar de forma crítica o revolucionaria se castiga con leyes mordaza y con el ostracismo. Pero no todo está acabado, pues siempre habrá pensamiento crítico y las voces no podrán ser calladas.

martes, 22 de febrero de 2022

¿Cómo combatir la posmodernidad? Realismo Ilustrado: el freno necesario pero no suficiente ante la barbarie posmoderna


Si aceptamos la máxima “el conocimiento nos hará libres”, tres tipos de opresión ahogan esta adquisición de conocimiento y por ende de libertad: la opresión relativista, la opresión neoliberal y la opresión populista. Cada una de ellas está engarzada a un tipo de poder: el poder ideológico-cultural, el poder económico y el poder político, respectivamente. Estos tres tipos de opresiones son reduccionistas ya que conciben la visión del ser humano tan solo desde una parte del prisma. Y no son solo reduccionistas sino utilitaristas y deontológicamente equivocadas. En ellas lo útil o consecuencialista está por encima de lo verdadero o deontológico. Por ejemplo, una máxima del populismo es que el fin justifica los medios. Si tenemos que engañar a la población suscitando emociones para que nos voten, hemos de llevarlo a cabo pues realizamos esta acción por un bien superior: nuestra forma más pura de gobernar; mejor que la del rival. El neoliberalismo es utilitarista. Aboga por la maximización de lo bueno que en este caso es producir y consumir ya que, desde esta perspectiva, es lo que produce riqueza, aunque no se tengan en cuenta otras circunstancias como la destrucción del planeta. El construccionismo social es consecuencialista. Si la biología nos lleva a un modelo más cruel, por ejemplo entre hombres y mujeres, entonces hay que abolir lo biológico, aunque algunas premisas biologicistas puedan estar amparadas por la ciencia. Las consecuencias supuestamente funestas de asumir algunas conclusiones biologicistas están por encima de que estas puedan tener criterio de verdaderas. Se prefiere exterminar una conclusión verdadera si tiene consecuencias negativas para la humanidad (cuando esta supuesta consecuencia negativa pueda ser subjetiva o puramente ideológica). En definitiva, las consecuencias son más importantes que la propia verdad.

La relación de la libertad con el poder puede interpretarse como directa. Como afirmaba Nietzsche: “Se desea la libertad mientras no se tiene aún el poder”. Quien ostenta el poder es quien puede sentirse libre. Siguiendo a Bobbio el poder se manifiesta a través de tres medio: el de las ideas, el de la posesión de la riqueza y el de la posesión de la fuerza. Cada una de estos tres medios de poder se relacionan con tres sistemas, así tenemos:

·         El poder de las ideas: la ideología instaurada como sistema cultural.

·         El poder  de la riqueza: basado en la economía y el sistema económico.

·         El poder  de la fuerza: este es el sistema político.

Por ello quien acapara estos tres medios de poder es quien posee la hegemonía.

Veamos qué relación tiene cada uno de estos poderes con la posmodernidad. Entendida esta como el pensamiento o poder hegemónico de la actualidad.

El actual sistema cultural se basa en la ideología relativista, constructivista y construccionista. Donde la verdad es relativa y el conocimiento es construido. No hay universales, ya que todo depende del pensamiento individual de cada cual. Algunos afirman que todo es lenguaje, que todo es cultural y construido, por lo que cada región o  cultura interpreta la realidad a su manera, nadie está en lo cierto por lo que nadie está equivocado.

El actual sistema económico se centra en la visión neoliberal. Toda acción humana pasa por lo económico. El ser humano es visto desde el modelo de comportamiento denominado como  homo economicus. Vivimos para producir y consumir, esto genera prosperidad y bienestar. Los mercados se autorregulan solos y el Estado tiene que velar activamente por abrir el mercado a todos los sectores en nombre de la libertad económica e intervenir lo menos posible. Es activo en cuento a vigilancia para que se cumpla el ideal económico y pasivo ante la autorregulación del mercado.

Por último, el sistema político actual centra su interés en el populismo. El uso de las emociones para motivar al electorado. Estas emociones pueden ir desde la indignación,  la rabia, el miedo hasta generar sentimientos de inseguridad (los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo y son peligrosos). No es tan importante pensar como sentir.

¿Cuál es nuestra hipótesis de trabajo? La hipótesis de partida es que la posmodernidad en la que vivimos es producto de estos tres poderes: el relativismo amparado en el constructivismo y construccionismo social, el neoliberalismo económico y el populismo político. Dichos ingredientes son los que conforman el pastel posmoderno. Combatir la posmodernidad es intentar arrebatarle el trono a estos tres medios de poder. Como podemos observar tanto las ideas de cierta izquierda política que se amparan en el relativismo, el constructivismo y el construccionismo social para explicar y describir al ser humano, como las ideas de la derecha política a favor del modelo neoliberal y del populismo que tanto la izquierda como la derecha están utilizando para atraer votantes, es lo que está en tela de juicio. Son pues, tanto ciertas ideas de un  sector izquierdista como de gran parte de la derecha lo que fomenta el auge y amparo del pensamiento posmoderno actual. El poder cultural lo ha ido ganando la izquierda a través de inculcar ideas relativistas y construccionistas sociales. El poder económico lo lidera el ala derecha con la penetración del neoliberalismo en todos los aspectos de la vida humana y el populismo que es alentado por ambas posiciones.

Ya la Ilustración procuró la liberación de la sociedad de las manos del poder cultural sacerdotal y religioso, del poder económico feudal y del poder político principesco. Nos alejó de la oscuridad para entrar en la luz de la razón, a través del combate de estos tres medios de poder. En la actualidad la nueva oscuridad se reencarna en esta visión de la vida relativista, amparada en las emociones, la subjetividad y la individualidad competitiva. De la ilustración, volvimos al oscurantismo posmoderno y es ahora cundo hemos de protegernos a través de una nueva Ilustración amparada en el realismo: un nuevo realismo ilustrado.  De la lucha contra la cultura religiosa que llevó a cabo la Ilustración, pasamos a la lucha contra la cultura relativista del nuevo realismo ilustrado. De la lucha contra el sistema económico feudal a la lucha contra el neoliberalismo y de la lucha contra la política de príncipes y reyes a la lucha contra el populismo actual.

Este nuevo realismo ilustrado combate el relativismo amparado en la noción de que la verdad no existe con las nociones de realismo especulativo o nuevo realismo de autores como Maurizio Ferraris o Markus Gabriel, entre otros. Combate al sistema neoliberal de crecimiento económico con un sistema de desarrollo económico basado en el modelo GALA de Amartya Sen y escudados en los supuestos del desarrollo sostenible. Y combate el sistema populista de las emociones con una vuelta a reconocer el papel importante de la razón y el pensamiento crítico.

El nuevo realismo ilustrado vuelve a rescatar los universales frente al relativismo. Existe una realidad independiente del sujeto. Atendiendo a algunas de las ideas de Maurizio Ferraris entendemos que la ontología (lo que hay) precede a la epistemología (lo que conocemos). Existe una realidad (existe un lo que hay) y podemos llegar a conocerla, unas veces con más acierto y otras con menos, por lo que la realidad no es una construcción subjetiva sino una entidad objetiva por descubrir. Existe una realidad inemendable que choca con la arbitrariedad, una esfera real independiente de las interpretaciones. En definitiva, lo que está enfrente a nosotros no puede ser corregido o transformado a través del mero recurso a esquemas conceptuales. Hay un mundo externo respecto de nuestra mente, de nuestros esquemas conceptuales. La ontología es inemendable. Es necesaria una vuelta al realismo para contrarrestar el populismo imperante y la pérdida de la razón. El nuevo realismo, parte de la ontología para culminar en epistemología. Lo que hay es real y podemos llegar a conocerlo. Para ello rescatamos supuestos de la biología defenestrados por le consecuencialismo. Hay una débil naturaleza humana. Débil en el sentido de moldeable pero no por ello inexistente.

Si deseamos que el ser humano vuelva a ser libre hemos de ostentar el poder y para ello modificar los modelos ideológicos, económicos y políticos posmodernos. El conocimiento nos conduce a la verdad y esta a la libertad y la luz. Alejémonos de la nueva oscuridad posmoderna a través del realismo ilustrado, pues aunque nunca será la solución definitiva, puede al menos frenar el avance y tornar el péndulo hacia el conocimiento, la deontología y la verdad.

viernes, 2 de abril de 2021

Volver a lo sólido. Contra la posmodernidad y el neoliberalismo. Advertencias a la pedagogía.

Leer al sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, en obras como  “Amor líquido” o “Sobre la educación en un mundo líquido”, es, desde mi punto de vista,  vislumbrar una mirada taciturna, una añoranza de lo sólido. La contraposición entre líquido y sólido, es el antagonismo entre las instituciones asentadas y la fragilidad de la verdad. Entre la estabilidad y la inseguridad, entre las relaciones humanas y las conexiones humanas. Ante lo líquido, todo se desmenuza, se parcela, se descompone; la Episteme deja paso a la Doxa, el conocimiento se rinde a la mera opinión, a los eslóganes poco madurados pero fáciles de subsumir. Todos tenemos razón y nadie tiene razón, el “todo vale” se asienta como la única verdad incontestable.


Bauman achaca esta liquidez a los sistemas basados en el individualismo, en el miedo y en el frio pragmatismo, adjetivos que entroncan con el llamado neoliberalismo. Un sistema basado en el mercado, para el mercado y por el mercado, donde lo único que importa es crecer al menos un 3% más que en el balance anterior. Las personas consumen y son consumidas; la velocidad no deja tiempo a la madurez. Somos hambre, un hambre incansable que no degusta, sino que devora. Una sociedad de consumo, que como afirma Alba Rico en su libro “Capitalismo y nihilismo: dialéctica del hambre y la mirada”, es una sociedad de destrucción generalizada, donde no hay  diferencia entre lo admirable y lo banal, entre lo bello y lo feo, entre la verdad y la mentira. Desde este ángulo todo se convierte en una nada hambrienta que nos encamina a la destrucción.

La posmodernidad se alinea con el neoliberalismo. La posmodernidad le brinda la relativización de la verdad, el “todo vale”. La Razón deja paso a la emoción, a los populismos, la doxa; todo se deconstruye, deslizándonos, paradójicamente, hacia un determinismo social basado en el construccionismo social y en el paradigma constructivista. Desde esta mirada, ontológicamente, la realidad es construida, no hay nada ahí fuera, todo está dentro de nosotros, todo es subjetivo. Epistemológicamente, no hay conocimiento ahí fuera, está dentro de nosotros, nosotros lo construimos, bien sea individualmente (Constructivismo) o bien socialmente (Construccionismo social). No hay Universales donde agarrarnos, pues todo es líquido, esponjoso, moldeable. Todo es “psicologicismo”.

La posmodernidad se alinea con el neoliberalismo. No hay verdad, solo mercado. El nuevo ser humano se despersonaliza, pierde sus referentes, vaga sin gravedad en un espacio líquido, donde las cosas pierden el significado, pues son solo consumibles. Hablar hoy de Universales parece cosa del pasado, de personas encerradas en monasterios; escolásticos trasnochados. Pero sin Universales donde asentarnos, somos globos de helio que subimos hacia la nada, para más tarde caer desinflados hacia lo existente, un existente que ya no reconocemos.

Un Universal, es una idea general que no desaparece. Yo moriré pero esa idea general permanecerá anclada a nuestra humanidad, no de manera monolítica, sino revisable, modificable como se modifican las montañas con el paso del tiempo, pero manteniendo su esencia de “montañedad”.  Un Universal, es aquello que afecta a todos los individuos, independientemente de la etapa o siglo en el que se viva. Quizás no haya naturaleza humana, como afirmaba Sartre, sino condición humana, pero para que esta condición humana sea posible, se necesita de un mínimo de esencia, unos mínimos de universalidad. Un mínimo exigible para poder entender, para ser realmente libres, un ancla que no nos hunde sino que nos asienta. Pues con unos pilares básicos podemos construirnos en y hacia la libertad. La existencia precede a la esencia pero no la elimina.

La posmodernidad y el neoliberalismo nos están desgastando, dejando paso a los populismos, a las pedagogías mercantilistas y relativistas, donde los valores ilustrados quedan tachados de viejas glorias del pasado, pues ya se venció a la razón. Dos Guerras Mundiales dieron al traste con el compromiso de la Ilustración y la razón quedó en vergüenza, relegada y obligada a no volver a abrir la boca.

Hoy tenemos a la emoción como bandera, tanto en política, como en educación, por poner dos ejemplos. Y aunque se apela a que emoción y razón son inseparables, indivisibles (Antonio Damasio ha escrito sobre esto), la tendencia actual es menospreciar la segunda en pos de la primera. No sabemos mantener el equilibrio, y hoy el subjetivismo emocional devora al objetivismo racional. Quizás se piense que la balanza estaba desequilibrada a favor de la razón y que al añadir más peso a la emoción, se produzca una especie de equilibrio o de “Karma”, pero al hacer esto, lo único que se consigue es un desajuste en la homeostasis que desequilibra el organismo (educación o la política) con el despropósito de un posible colapso hacia la radicalidad entendida como  extremismo (véase como lo extremo en política ha ido creciendo, donde la emoción es el fuego y el fundamento que lo aviva).

Pero es tiempo de sobreponerse. La necesidad de volver a lo sólido  nos impele a enfrentarnos contra los relativismos, los construccionismos y los constructivismos. Es hora de apelar a un realismo, llamémoslo Ilustrado. Realismo ilustrado, donde la verdad recobra su estatus. La realidad existe, cambiante pero lo suficientemente estable como para no sucumbir al hambre enfermizo; una solidez revisable, como por ejemplo, los valores en los que se asientan los Derechos Humanos. El conocimiento no solo es construido, sino que permanece ahí fuera. Hay conocimiento y hay realidad, ambas sustentadas en las ideas ilustradas de Igualdad, Libertad y Fraternidad, que junto a universales como el Amor, son los escudos y las lanzas con las que enfrentarnos a la “liquidez” y al “todo vale”. La episteme recobra su fuerza ante la mera doxa, ante el mero eslogan del que defiende algo sin saber las consecuencias reales.

Los contenidos son tan importantes como los procesos. El que sabe, tiene el valor y la responsabilidad de enseñar al que desea aprender; el que aprende tiene que entender que hay conocimientos que merecen la pena conocer independientemente de su utilidad marcada por el mercado.  Conocer es aprender estos universales, que son el antídoto contra el relativismo y el neoliberalismo. Memorizar es tan importante como experimentar. Esforzarse es tan importante como aprender divirtiéndonos. El aprendizaje por deducción es tan importante como por inducción. “Saber” es tan importante como “saber hacer” y como “saber ser”. La directividad es tan importante como la afectividad.

La pedagogía no puede olvidar esto. No puede sucumbir a las modas posmodernas y neoliberales, sino la misma pedagogía se convierte en una simple moda, vapuleada por los reveses de la innovación constante, el emprendimiento y lo que dicte la actualidad. No puede olvidar los pilares que ofrece la filosofía. Pilares sólidos, que ejercen de escudo  “antimodas”. La pedagogía actual desea introducir tanto a la escuela en el barrio, en la comunidad, que la inunda de mercado, de relativismo. A veces es bueno aislar lo que merece la pena conservar. Los grandes universales están por encima del barro de las aceras, no dejemos que ese barro, esas modas, ese mercado, destroce lo que es digno de ser conservado.

El neoliberalismo, el “turbocapitalismo”, el constructivismo, el construccionismo social, tienen distintos modos de actuar, incluso ideologías opuestas (unos defendidos por ideas de derechas y otros por ideas de izquierdas) pero que consiguen al final promover los mismos resultados, resultados dañinos para por ejemplo, la educación.

En definitiva, a la pedagogía se le podría advertir con la frase popular: “ten cuidado con lo que deseas que se puede cumplir”, pues no es lo mismo lo que se dice que lo que realmente se está queriendo decir. Al defender ciertas ideas o paradigmas que creemos que van a nuestro favor, o a favor de toda la humanidad, posiblemente estemos cometiendo un “delito” contra nuestros propios pensamientos radicales (de raíz, esenciales, profundos, sin connotación violenta) e incluso haciéndole un flaco favor a esta humanidad a la que pretendemos ayudar. Y cuando vean el barco naufragar, siempre se podrá apelar a que nunca se pudo llevar a cabo tal idea defendida, por las inclemencias provocadas de los que se oponían. Persistentemente podremos tirar de justificaciones ante la evidencia del fracaso.

lunes, 8 de marzo de 2021

De íncubos, súcubos y poluciones nocturnas

La sexualidad durante siglos ha sido entendida, por parte de la humanidad, con un cariz oscuro, paranormal y mágico. Que las mujeres pudieran albergar vida dentro de ellas, fue un misterio, que provocó tanto la admiración, como el miedo a lo desconocido. El hombre, quedaba fascinado a la misma vez que aterrado por dicho suceso. A la mujer se la consideraba tanto reina de la naturaleza, como bruja. La desconfianza se cernió sobre ellas; el hombre se sintió inferior y su afán ha sido, durante siglos, el control de la mujer por su capacidad única de albergar vida.


Para contrarrestar dicho evento,   se le dio una importancia esencial y omnipotente al semen, siendo su composición, la premisa única de la vida. Se consideró que la mujer solo era un recipiente vacio, que esperaba al semen del macho para engendrar a un nuevo ser.  Este fluido, era la fuerza que daba sentido a la humanidad, a la creación, dejando a la hembra en un segundo plano, como  un mísero receptáculo descontextualizado.

Para muchas tribus, el semen era un producto sagrado, que no se podía malgastar, pues, su emisión, venia  acompañada de una pérdida de fuerza vital, tal era este desgaste que podía provocar la muerte, por un desplome de dicha energía. Las nociones básicas que se transmitían a este respecto eran: “El semen no se malgasta y la mujer es un ser malvado que viene a desposeernos de energía, sustrayendo el semen para su rejuvenecimiento. Ellos mueren un poco más por cada emisión y ellas renacen continuamente, apoderándose y absorbiendo el líquido de la vida”. El semen, era el protagonista, capaz de dar vida y de desposeerla si se malgastaba inadecuadamente.

Sexo, poder, control, muerte, magia y sucesos paranormales, han estado continuamente relacionados durante siglos. Este es el caso de los íncubos, súcubos y las poluciones nocturnas.

Los íncubos, eran seres demoníacos macho que aparecían mientras dormíamos, con el objetivo de mantener relaciones carnales con mujeres humanas y engendrar vástagos, entrelazando la vida humana y la del averno (el Mago Merlín era hijo de un íncubo y de una prostituta). Los súcubos son sus homónimos femeninos. Estas surgían para apropiarse del semen de los hombres, haciéndoles enfermar, pues como hemos advertido, se apropiaban de este fluido, dejando al ser humano debilitado e inmóvil.

Las emisiones involuntarias nocturnas de semen, mientras se está dormido se denominan: poluciones nocturnas. Son emisiones ocasionales que aparecen durante la adolescencia y que pueden mantenerse en la vida adulta. Surgen por tener fantasías sexuales mientras dormimos o cuando el hombre pasa cierto periodo de tiempo sin tener eyaculaciones. La mitología antigua, sobre todo, desde la edad media, ha relacionado las poluciones nocturnas al hecho de mantener relaciones sexuales con estos seres demoniacos. Comprobamos una vez más como, un hecho natural sexual se tiñe de negatividad y maldad, al reconstruir la realidad biológica con la perversión  deshumanizada de ultratumba apocalíptica.

Estos seres, no han aparecido por excentricidades de alguna cultura maquiavélica concreta, pues resulta, que estos son mencionados en diversas culturas, apodados, eso si, con otros nombres (Trauco, Mohán, el Duende, Liderc…) pero con la misma misión sexual: para dar explicación, tanto de las poluciones nocturnas, como a embarazos no deliberados, puesto que, en este caso, se concebía por supuestas “infidelidades involuntarias sobrenaturales”.

El ser humano ha divinizado tanto como “diabolizado”  al hecho sexual humano. Desde el principio de los tiempos, hemos tenido una relación de amor-odio hacia esta realidad. Somos seres sexuados, el sexo es importante para nosotros y por ello todas las culturas durante  la historia, han tratado de constreñir y regular la sexualidad, utilizando, como una de las grandes fuerzas disuasorias, la mano de un dios (o dioses) que imponía sus reglas subyugadoras para entender y controlar la necesidad natural humana de sexo. Hoy albergamos una mezcolanza de tantos tabús añejos que siguen perturbando perjudicialmente nuestras vidas sexuales. Nos toca desposeer de magia negra a nuestra transparente, noble y bienintencionada sexualidad humana.

martes, 16 de febrero de 2021

El sexo que nos mató. Sexualidad a cambio de nuestra mortalidad.

El ser humano es un ser finito. Se nos dice desde los comienzos de nuestra vida escolar, que los humanos, como seres vivos que somos: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Nos reproducimos y morimos. Nos angustia la muerte y la sobrellevamos con la fusión con el otro, con la sexualidad.


Hace miles de años, a ciertas células, se les ocurrió la maravillosa idea de unirse para  adaptarse eficazmente a los entornos y mantener una vida en común, con el objetivo final de la supervivencia. En ese momento dejamos de ser asexuales e inmortales. Superamos el mundo de la clonación y la inmortalidad y elegimos mantener relaciones eróticas, para incrementar nuestra complejidad y sofisticación como especie. Cada uno de nosotros se convirtió en un ser único, irremplazable pero mortal. El sexo nos ha vuelto mortales. Morimos porque un día decidimos mudarnos a seres que se reproducirían por meiosis, abandonando la clonación, necesitando gametos masculinos y femeninos para crear un ser nuevo, único pero igual de mortal.

La clonación era la que nos hubiera  otorgado el estatus de inmortales. Un ser que se clona a sí mismo sobrevive indefinidamente, se crea  de nuevo, es autosuficiente, arcaico e inmortal. Sin embargo pagará el peso de la simpleza. Nosotros somos sexuados y complejos y la dote que pagamos a cambio es nacer aprendiendo a aceptar que vamos a morir. Un aprendizaje que se hace más dulce, gracias a que podemos fusionarnos con otros seres en sesiones de erotismo y “pequeñas muertes”.

Por lo que, desde el inicio de nuestra existencia, la sexualidad y la muerte han ido de la mano. No en vano, en Francia, al orgasmo de la mujer y de algunos hombres se le conoce como la “petite mort”, pequeña muerte. Esta sucede cuando justo en el orgasmo y segundos después, uno siente una pérdida de conciencia y queda totalmente extasiado, una primorosa inexistencia efímera, donde parece costar volver al cuerpo. En este estado, al que no todos pueden llegar y que se identifica más con el sexo femenino, parece que sexo y muerte se entrelazan, se rozan y se sienten como uno. Morimos un poco en cada orgasmo. El orgasmo nos acerca, por unos instantes, a la visualización inexorable de nuestro futuro inconsciente.

La fusión con el otro nos devuelve las ganas de vivir, de estar despiertos, de sentir plenamente, podemos huir por momentos de la carrera hacia el fin. La fusión sexual nos da vida, nos hace olvidar que somos finitos. El amor y el erotismo son nuestras armas contra la mortalidad, funcionando como una pastilla placebo que provoca el olvido momentáneo de quiénes somos y de cuánto podemos llegar a durar conscientes en este mundo.

No obstante, puede que donde más ganas de vivir se experimente, sea en los lugares donde la muerte está más cercana o presente, en los tanatorios. La visión de una muerte real, nos conduce a querer seguir viviendo y será a través de la sexualidad donde deseemos experimentar que aun estamos vivos, que aun nos emocionamos.  Al salir de un tanatorio, sentimos la imperiosa necesidad de festejar la vida y lo manifestamos al llegar a casa y fusionarnos eróticamente con el otro.

El ser humano muere una vez pero vive cada vez que siente la fusión y el erotismo con el otro. 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Don Juan y Casanova. Dos maneras opuestas de seducir.

Si tuviéramos que nombrar dos personajes que encarnan, por excelencia, el arte de la seducción, saldrían de nuestros labios los nombres de Don Juan, mito literario y de Giacomo Casanova, conquistador veneciano del siglo XVIII. Ambos conquistadores, pero con grandes diferencias personales, que nos desvelan los por qué, de esta necesidad de seducción y galantería.


La figura del Don Juan fue creada por Tirso de Molina  y recreada, más tarde, por José Zorrilla en el siglo XIX en su Don Juan Tenorio. Mucho se ha hablado de la personalidad de este mito literario. Un seductor insaciable, que con dinero y contactos, puede conquistar a cualquier dama que se le ponga por delante. ¿Pero que encierra la personalidad de este Don Juan conquistador?

 Desde un punto de vista psicológico, podemos encontrar un Don Juan que nunca está satisfecho, que detrás de su bravuconería, alegría y altanería, esconde una mirada triste, un vacío existencial que lo devora. No sabe amar. La vida trágica de este personaje, es la necesidad de redención a través del amor, un amor que nunca llega, pues está impedido para esta labor. La  necesidad de conquista continua, le lleva a la soledad, al vacío, no es nadie si no conquista y no es nadie cuando conquista. Subyace en él, una misoginia ardiente. Cree entender a las mujeres, pero no entiende al amor. Se enfada, siente rabia, no logra una estabilidad y odia. Conquista mujeres para abandonarlas, para provocarles, la misma tristeza que siente él, el mismo vacío interior. Menosprecia al sexo opuesto, lo infravalora, son objetos a los que amar y no sujetos. Así, el amor es imposible, pues parte de una premisa errónea: los hombres son superiores a las mujeres. Una asimetría fatal, que conlleva a su enorme insatisfacción. No podemos amar a lo que consideramos inferior a nosotros, solo podemos compadecernos, sentir lástima y ser condescendientes. Don Juan es víctima de sí mismo.

Para otros autores, imbuidos por las teorías freudianas, consideran que Don Juan posee una homosexualidad latente. Busca acallar esta homosexualidad exacerbando la necesidad de conquista, la cual le lleva a un vacío interno, puesto que continuamente se traiciona así mismo. No es lo que quiere, pues no es lo que realmente siente. En este caso, la imagen de Don Juan, prototípica de macho varonil se disipa, dando paso a un Don Juan, barbilampiño, de gestos más gráciles. Donde el “pelo en el pecho” deja paso a una juvenil androginia neutral.

Según Justo Fernández López, para Gregorio Marañón, Don Juan era un hombre incapaz de establecer relaciones interpersonales, que huía de cualquier compromiso o ligazón, lo que algunos psicólogos catalogarían  como “compromisofóbico” o filofóbico. Marañón clasifica, también a Don Juan como un bisexual u homosexual latente.

Lo que nos queda claro, es que la forma de relacionarse de este personaje, es tóxica, tanto para las damas a las que conquista, como para sí mismo. La tristeza rodea el mundo interno y externo de Don Juan. Desde la ciencia, este comportamiento, puede ser visto, como un miedo profundo al compromiso, atrapado en una misoginia que no le permite valorar al sexo opuesto desde la igualdad, desde el respeto. La seducción se torna, en este caso, como un arma para hacer daño, una perversión emocionalmente suicida, donde nadie sale ganando.

Por su lado, Giacomo Girolamo Casanova, era otro seductor, en este caso, real, con una personalidad diferente. Escribió, entre otras obras: “Hstorie de ma vie”, donde relata sus experiencia amorosas con 122 mujeres. Dos hombres, dedicados a la seducción pero con grandes diferencias de raíz.

¿Cuáles son estas diferencias notorias entre Don Juan y Casanova?  Si para Don Juan, lo importante era la conquista amorosa, en la que la dama se sentía irremediablemente atraída y enamorada, donde la sexualidad, jugaba un papel secundario, o incluso innecesario, en Casanova, la sensualidad y la sexualidad, era uno de los objetivos buscados. Las mujeres, al ver a Giacomo, sabían qué era lo que este podía aportarles a sus vidas, sin engaños, desde la honestidad. Sensualidad, juego, placer, intriga, Casanova era más un niño grande, en el que el mundo era su mesa de juego, donde investigar, donde correr aventuras, sin la necesidad del engaño, ni el uso de una seducción traicionera.

Casanova si respeta al sexo opuesto, no miente, seduce desde la honestidad, desea vivir experiencias eróticas. No hay un doble juego. Sí para Don Juan, cualquier fémina era válida para ser conquistada, para Casanova cada mujer era distinta, de las que podía o no enamorarse. No eran objetos, sino sujetos a los que amar.

Don Juan, buscaba la redención en el amor. Casanova, disfrutaba de la erótica. Don Juan, no desea sexo, esto le es superfluo, puesto que el objetivo central era, poder al fin, amar a una mujer. En Casanova, la sexualidad es vivida de modo placentero, como un objetivo en sí mismo, sin ambages ni ambigüedades.

En el día a día, podemos encontrarnos muchos Don Juanes, preocupados por la seducción, desde la visión del otro como objeto y no como sujeto. Desde una mirada toxica. Pero también podemos cruzarnos con “Casanovas”, personas juguetonas, honestas, que desean vivir aventuras desde la sinceridad. Aman de verdad cuando surge el amor y viven una sexualidad placentera y abierta. Ciertamente, por nuestra salud emocional, será preferible cruzarse con más “Casanovas” que con Don Juanes. 

martes, 2 de febrero de 2021

Andorra, Youtubers y la Verdad, la Libertad, la Justicia y la Belleza

Analicemos la actual polémica de los Youtubers que se mudan a Andorra por el tema de los impuestos. Pero lo haremos desde la perspectiva de la Verdad, la Libertad, la Justicia y la Belleza, con mayúsculas.



Desde el ángulo de la Verdad, nos basaremos en la argumentación razonada. ¿Es una argumentación razonada el hecho de que un Youtuber exponga que se marcha de España porque paga más impuestos que en Andorra? Nada nos puede hacer pensar que esta no es una argumentación racional, no falta a la verdad, es un hecho e incluso una obviedad. Nada hay que reprochar desde esta visión.

Desde la vertiente de la Libertad, entendida como la capacidad de tomar decisiones autónomas, sin estar alienado o coaccionado. Desde este prisma, cada uno es libre de elegir un destino en el que vivir, trabajar y establecerse. Nada hay que recriminar desde este enfoque.

Desde el ángulo de la Justicia, entendida como el respeto al cumplimiento de la ley. Desde este prisma, siempre y cuando se cumplan las condiciones legales, no se produzca fraude de ley y se tengan en cuenta las premisas que Hacienda y los países pongan como necesarias para que todo se haga de forma legal, nada hay que reprobar. La pregunta de si es justo o no que una persona que nace y ha vivido en España,  obtenga ingresos elevados y prefiera irse a otro país porque allí paga menos impuestos, lo vamos a debatir desde el siguiente punto de vista. Pues concebimos ahí justicia como moral o ético (una ética estética, por así decirlo) y la moral puede encuadrarse desde el ángulo de lo bello como justo.

Desde el prisma de la Belleza, entendida desde dos ángulos: el de la belleza como fraternidad y el procomún y desde el ángulo de la estética (juicio estético). Aquí la situación  parece tornarse distinta.

Usando el enfoque de la belleza entendida como estética o juicio de la estética, podemos juzgar los actos como atractivos o armónico o disarmónico, estéticamente hablando (una estética que conlleva una ética. No es estético porque nos invade un sentimiento de "no ético" ). Salir de tu país para pagar menos impuestos, sabiendo cual es la función de estos para la sociedad, puede atribuirse este comportamiento como poco estético, poco atractivo y armónico por insolidario e individualista. Este sería el enfoque más superficial de la Belleza, su lado estético o políticamente correcto por lo que se le pueden hacer objeciones. Podemos vislumbrar que uno no tiene que actuar pensando si será políticamente correcto o no (esa “supuesta” visión ética), pues puede tacharse hasta de argumento populista. Se podrán aceptar estas objeciones, aunque la sensación de fealdad y actitud poco ética/estética aún seguirá presente.

La Belleza entendida como fraternidad y procomún. La Belleza provoca un sentimiento de unión con los demás, pues nos descubrimos iguales cuando observamos universalmente algo bello. Y no hablamos de ese parecer propio sino del sentido de Belleza que todos apreciamos ante una puesta de sol, un monumento, o cualquier otro símbolo que, aunque uno muera (yo muera), el resto del mundo seguirá observándolo como bello. Yo moriré con mi percepción propia, pero al morir, la belleza de ese símbolo seguirá intacta pues el resto de personas seguirán viendo Belleza. Y esa Belleza nos hace concebirnos como fraternales, todos vemos lo mismo y sentimos lo mismo, vamos en la misma dirección. Comprendemos, cuando apreciamos lo bello de forma compartida, que la vida debe entenderse como hermandad, la belleza nos une. Y estamos unidos por un procomún. El provecho común de todo lo que tiene de aprovechable (sin un sentido neoliberal de mercancía que hay que consumir) y disfrutable la cultura y la naturaleza. Es todo aquello que heredamos, que disfrutamos y que en un momento dado esperamos legar. La sanidad pública, la educación pública, son dos de esos bienes que se han de mantener, disfrutar y legar. Los impuestos sirven para mantener este legado. Son un tributo para mantener este procomún. Es lo opuesto al individualismo, del sálvese quien pueda, del yo primero. Sin fraternidad, toda ciudadanía queda coja, pues el sentido de Libertad, Verdad y Justicia, quiebra. De nada sirve una Justicia sin Belleza, sin Fraternidad. Legislamos para proteger al prójimo. De nada sirve la Libertad sin Fraternidad, sin Belleza. Somos libres para disfrutar con los demás de este hecho, sin los demás no puedo ser libre. De nada sirve la búsqueda de la Verdad sino es en y para con los demás.

Por todo ello, desde la visión de la Belleza entendida como fraternidad y procomún, es reprochable la conducta de mudarse a otro país con el objetivo de pagar menos impuestos. La acción de cada persona repercute en los demás. Es ingenuo pensar que nuestros actos no causan ningún impacto en los otros y menos en un mundo tan interconectado. Mudarse para pagar menos impuestos significa asestar un golpe a la Fraternidad, al procomún, a la Belleza. Y como hemos dicho, sin Belleza, sin Fraternidad,  empobrecemos la Libertad, la Justicia y la Verdad. La humanidad deja de ser tan libre, tan justa y tan verdadera.

Que te vayas a Andorra significa que dejas a un lado lo bello, lo fraternal, que poco te importa la Verdad, la Justicia y la Libertad aunque estés apelando a ellas para justificarte. Dices la verdad (“pago menos impuestos ahí fuera”), te amparas en lo legal de tus actos (“no hago nada ilegal”) y apelas a tu libertad (“soy libre de ir a donde quiera”) pero al mismo tiempo fallas a todas esas premisas pues arruinas tus actos. Dejando de ser fraternal, te alejas de lo Bello, rompes la misma baraja que dices estar defendiendo. Nos disparas en el pie y con ello te disparas en el pie. La pena es que aún no ves que la sangre ya ha empezado a llegar al rio. Pregúntate, ¿estoy siendo Fraternal con este acto? Si eres honesto, tu respuesta es la misma que la mía. Pregúntate ¿te importan algo los demás, el procomún? Buen viaje. 

domingo, 24 de enero de 2021

La educación sexual que necesitamos. Guía para el siglo XXI

La educación sexual se ha convertido, para bien o para mal, en un tema recurrente en el momento actual, en el que nuestra sociedad está debatiendo qué elementos han de entrar en el currículo escolar y cuáles hemos de dejar fuera, qué papel juegan las familias en todo esto y qué papel el Estado. Muchas son las opiniones, informada y desinformadas que se lanzan en los distintos medios de comunicación y redes sociales, pero ¿qué entendemos por educación sexual? ¿Qué elementos se trabajan en ella? ¿Cuáles son los perfiles profesionales que deberían encargarse de impartir talleres? ¿Qué educación sexual necesitamos? Vamos a intentar desenmarañar un poco este panorama.



La educación sexual es el proceso educativo que pretende apoyar al desarrollo integral de las personas a través de la comprensión de que los seres humanos somos sexuados, tratando de conocernos a nosotros mismos, nuestro cuerpo, nuestros gustos, nuestros anhelos, como a comprender a los demás, favoreciendo actitudes erotofílicas, responsables y saludables; este proceso se ampara en la información científica y los Derechos Humanos y Sexuales. Veamos a continuación, alguno de estos elementos de forma algo más detallada.

Desarrollo integral de las personas. En la actualidad el objetivo esencial del sistema educativo es que el alumnado alcance un desarrollo integral óptimo. Esto significa que no solo se muestran contenidos científicos derivados de la mera instrucción a través de la transmisión de conocimientos, sino que se tendrán en cuenta otros factores que ayuden a conformar la personalidad de nuestros jóvenes como son los llamados elementos transversales, la educación para la salud, la educación en valores. Que en las escuelas se den todos estos temas es un signo de calidad en la enseñanza y la educación sexual es uno de estos elementos que ayudan al desarrollo integral del alumnado por ende, a la calidad de la educación.

Los seres humanos somos sexuados. Nacemos con dispositivos sexuales que nos preparan para sentir placer y tener la capacidad de reproducirnos. Desde el nacimiento, el cerebro se muestra operativo para experimentar placer. Es una necesidad básica de supervivencia que afectará al desarrollo posterior. Si desde que nacemos no somos queridos, abrazados, masajeados, cuidados, nuestro cerebro se resentirá pudiendo afectar a nuestra vida afectiva, social e intelectual, posterior. 

Actitudes erotofílica. Son actitudes que una persona muestra ante los temas relacionados con la sexualidad. En este caso, estas actitudes son abiertas en cuanto a la sexualidad, no hay miedo, ni sentimiento de culpa o rechazo hacia lo sexual, pues esta se vive con naturalidad, curiosidad y de forma no traumática.  Es uno de los objetivos fundamentales de la educación sexual, pues como asevera la OMS, la salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad y este bienestar se alcana de forma satisfactoria gracias a fomentar posturas o actitudes erotofílicas.

La educación sexual se ampara en los Derechos Humanos y Sexuales, son su timón ético, la guía que protege de la discriminación, la intolerancia, y que asume la diversidad como un elemento esencial e inherente al ser humano.

Y desde los estudios que emanan de la Sexología podemos nutrir de conocimientos científicos a la educación sexual. Desde los desarrollos filosóficos de Freud, las investigaciones de Kinsey, Maters y Johnson, hasta los actuales manuales de Sexología de autores como Francisco Cabello y toda la extensa bibliografía del Catedrático de Psicología de la Sexualidad, Félix López, tenemos una amplia gama de estudios que dan cobertura científica a la educación sexual, alejándola de ideologías, opiniones y creencia particulares.

Por todo ello, la educación sexual tiene un sentido en nuestro sistema escolar, pues ayuda al objetivo fundamental del desarrollo integral del alumnado, se basa en una ética fundamentada en los Derechos Humanos y Sexuales y se nutre de conocimientos científicos aportados por la Medicina y la Psicología compilados en una disciplina concreta denominada Sexología.

Lo temas que abarca la educación sexual son amplios, pero haciendo una síntesis, un taller de educación sexual no puede olvidar trabajar los siguientes temas:

1. Diferenciar entre sexo, sexualidad y erótica. Saber qué es la sexualidad, para qué sirve, mitos y tabúes al respecto, tanto de la sexualidad como de las relaciones de pareja (mitos del amor romántico).

2. Infecciones de transmisión sexual y métodos anticonceptivos. Siempre trabajados desde un modelo positivo de la sexualidad. Pues la idea no es de hacerles ver los peligros que entraña la sexualidad, sino de que sean responsables de su cuerpo y de su salud.

3. Diversidad afectivo-sexual. Entender las diferentes manifestaciones de la sexualidad, identidades y orientaciones desde el respeto a la diversidad. 

4. Igualdad, perspectiva de género y Sexología sustantiva. Entender que los seres humanos somos tanto biología como cultura y que estamos indivisiblemente conformados por ambos elementos. Entender las diferencias entre hombres y mujeres tanto desde el enfoque sexual como el de género.

5. Educación emocional. Consiste en trabajar temas como la resolución de conflictos, el manejo de la presión de grupo a la hora de iniciar relaciones eróticas, la asertividad y empatía.

6. Derechos Sexuales y ética de la sexualidad. Conocer cuáles son los Derechos Sexuales que  nos amparan y basar nuestras relaciones en una ética de los cuidados, de la dignidad, la libertad y la igualdad.

7. Pensamiento crítico. Esta es la raíz metodológica de toda educación, que el alumnado alcance un pensamiento crítico propio, basado en los conocimientos científicos otorgados y la reflexión personal y grupal. Si no fomentamos el pensamiento crítico, estaremos cercenando el desarrollo integral.

Podemos ampliar el abanico de temas a trabajar en este ámbito, pero considero fundamentales estos puntos para alcanzar una educación sexual de calidad.

En cuanto a los perfiles profesionales que han de hacerse cargo de la educación sexual, tenemos que entender que no todo el mundo está preparado para impartir una charla con las responsabilidades que conlleva que el alumnado alcance una visión erotofílica de la sexualidad. Muchos profesores y profesoras nos manifiestan que  no saben cómo abordar este tema más allá de los conocimientos que aparecen en los libros de texto sobre biología humana y reproducción. Y es una percepción acertada, pues asumir esta responsabilidad requiere de unos conocimientos concretos que no siempre están disponibles en la formación inicial y continua del profesorado. Entonces ¿quién ha de hacerse cargo de este cometido? ¿Qué perfil profesional estamos buscando? Buscamos expertos en sexología con conocimientos básicos en psicología y medicina, con cierta preparación pedagógica que ilustre su puesta en escena en el ámbito educativo. Y si fuera posible, con conocimientos básicos en filosofía, pues esta abre el abanico de las posibilidades, del pensamiento crítico y del método socrático o mayéutica. Los Máster de Sexología suelen contener una síntesis multidisciplinar que abarca temas desde la psicología, la medicina y la pedagogía. Por ello, las personas más capacitadas para realizar talleres de educación sexual son aquellas que tienen los conocimientos que puede otorgar un posgrado como el de Sexología.

Así pues, ¿qué educación sexual necesitamos? Necesitamos una educación sexual que se fundamente en las investigaciones científicas sobre el hecho sexual humano y las relaciones interpersonales, que se ampare en los Derechos Humanos y Sexuales, que fomente la igualdad, la diversidad, las actitudes erotofílicas, el pensamiento crítico y que promueva el desarrollo integral del alumnado. Para ello contamos con profesionales de la Sexología con conocimientos básicos en Medicina, Psicología, Pedagogía (y a poder ser, Filosofía).

La educción sexual es un elemento necesario para alcanzar el bienestar personal y social. Desde el ámbito educativo hemos de promover espacios para trabajar dicho cometido, teniendo siempre de aliados a las familias, pues junto a ellas podemos alcanzar el objetivo de que nuestros jóvenes se desarrollen como personas criticas, democráticas y con una salud sexual optima

DELIRIOS Y LOCURA

DELIRIOS Y LOCURA

Delirios y otros problemas

Bienllegados a la pagina donde todos vuestros delirios serán recompensados con miradas de incomprensión y rechazo amable.
Nos movemos incesantemente por sendas incautas, ataques de locura anonimos y vulgaridades encendidas por el alcohol de cualquier cantina.
No vengo a vender nada de valor ni a regalar una sonrisa verdadera, vengo para quedarme sentado mientras tu disfrutas de la ignorancia de los demás.
Vengo para quedarme sentado entre tus historias de a media tarde, para escucharlas, leerlas y enmudecer al ver que todos somos tan parecidos, tan complejamente simples.....
Me siento y te escucho. Sientate y escuchate. Sentemonos a escucharnos.Escuchame si puedes.