martes, 16 de febrero de 2021

El sexo que nos mató. Sexualidad a cambio de nuestra mortalidad.

El ser humano es un ser finito. Se nos dice desde los comienzos de nuestra vida escolar, que los humanos, como seres vivos que somos: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Nos reproducimos y morimos. Nos angustia la muerte y la sobrellevamos con la fusión con el otro, con la sexualidad.


Hace miles de años, a ciertas células, se les ocurrió la maravillosa idea de unirse para  adaptarse eficazmente a los entornos y mantener una vida en común, con el objetivo final de la supervivencia. En ese momento dejamos de ser asexuales e inmortales. Superamos el mundo de la clonación y la inmortalidad y elegimos mantener relaciones eróticas, para incrementar nuestra complejidad y sofisticación como especie. Cada uno de nosotros se convirtió en un ser único, irremplazable pero mortal. El sexo nos ha vuelto mortales. Morimos porque un día decidimos mudarnos a seres que se reproducirían por meiosis, abandonando la clonación, necesitando gametos masculinos y femeninos para crear un ser nuevo, único pero igual de mortal.

La clonación era la que nos hubiera  otorgado el estatus de inmortales. Un ser que se clona a sí mismo sobrevive indefinidamente, se crea  de nuevo, es autosuficiente, arcaico e inmortal. Sin embargo pagará el peso de la simpleza. Nosotros somos sexuados y complejos y la dote que pagamos a cambio es nacer aprendiendo a aceptar que vamos a morir. Un aprendizaje que se hace más dulce, gracias a que podemos fusionarnos con otros seres en sesiones de erotismo y “pequeñas muertes”.

Por lo que, desde el inicio de nuestra existencia, la sexualidad y la muerte han ido de la mano. No en vano, en Francia, al orgasmo de la mujer y de algunos hombres se le conoce como la “petite mort”, pequeña muerte. Esta sucede cuando justo en el orgasmo y segundos después, uno siente una pérdida de conciencia y queda totalmente extasiado, una primorosa inexistencia efímera, donde parece costar volver al cuerpo. En este estado, al que no todos pueden llegar y que se identifica más con el sexo femenino, parece que sexo y muerte se entrelazan, se rozan y se sienten como uno. Morimos un poco en cada orgasmo. El orgasmo nos acerca, por unos instantes, a la visualización inexorable de nuestro futuro inconsciente.

La fusión con el otro nos devuelve las ganas de vivir, de estar despiertos, de sentir plenamente, podemos huir por momentos de la carrera hacia el fin. La fusión sexual nos da vida, nos hace olvidar que somos finitos. El amor y el erotismo son nuestras armas contra la mortalidad, funcionando como una pastilla placebo que provoca el olvido momentáneo de quiénes somos y de cuánto podemos llegar a durar conscientes en este mundo.

No obstante, puede que donde más ganas de vivir se experimente, sea en los lugares donde la muerte está más cercana o presente, en los tanatorios. La visión de una muerte real, nos conduce a querer seguir viviendo y será a través de la sexualidad donde deseemos experimentar que aun estamos vivos, que aun nos emocionamos.  Al salir de un tanatorio, sentimos la imperiosa necesidad de festejar la vida y lo manifestamos al llegar a casa y fusionarnos eróticamente con el otro.

El ser humano muere una vez pero vive cada vez que siente la fusión y el erotismo con el otro. 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Don Juan y Casanova. Dos maneras opuestas de seducir.

Si tuviéramos que nombrar dos personajes que encarnan, por excelencia, el arte de la seducción, saldrían de nuestros labios los nombres de Don Juan, mito literario y de Giacomo Casanova, conquistador veneciano del siglo XVIII. Ambos conquistadores, pero con grandes diferencias personales, que nos desvelan los por qué, de esta necesidad de seducción y galantería.


La figura del Don Juan fue creada por Tirso de Molina  y recreada, más tarde, por José Zorrilla en el siglo XIX en su Don Juan Tenorio. Mucho se ha hablado de la personalidad de este mito literario. Un seductor insaciable, que con dinero y contactos, puede conquistar a cualquier dama que se le ponga por delante. ¿Pero que encierra la personalidad de este Don Juan conquistador?

 Desde un punto de vista psicológico, podemos encontrar un Don Juan que nunca está satisfecho, que detrás de su bravuconería, alegría y altanería, esconde una mirada triste, un vacío existencial que lo devora. No sabe amar. La vida trágica de este personaje, es la necesidad de redención a través del amor, un amor que nunca llega, pues está impedido para esta labor. La  necesidad de conquista continua, le lleva a la soledad, al vacío, no es nadie si no conquista y no es nadie cuando conquista. Subyace en él, una misoginia ardiente. Cree entender a las mujeres, pero no entiende al amor. Se enfada, siente rabia, no logra una estabilidad y odia. Conquista mujeres para abandonarlas, para provocarles, la misma tristeza que siente él, el mismo vacío interior. Menosprecia al sexo opuesto, lo infravalora, son objetos a los que amar y no sujetos. Así, el amor es imposible, pues parte de una premisa errónea: los hombres son superiores a las mujeres. Una asimetría fatal, que conlleva a su enorme insatisfacción. No podemos amar a lo que consideramos inferior a nosotros, solo podemos compadecernos, sentir lástima y ser condescendientes. Don Juan es víctima de sí mismo.

Para otros autores, imbuidos por las teorías freudianas, consideran que Don Juan posee una homosexualidad latente. Busca acallar esta homosexualidad exacerbando la necesidad de conquista, la cual le lleva a un vacío interno, puesto que continuamente se traiciona así mismo. No es lo que quiere, pues no es lo que realmente siente. En este caso, la imagen de Don Juan, prototípica de macho varonil se disipa, dando paso a un Don Juan, barbilampiño, de gestos más gráciles. Donde el “pelo en el pecho” deja paso a una juvenil androginia neutral.

Según Justo Fernández López, para Gregorio Marañón, Don Juan era un hombre incapaz de establecer relaciones interpersonales, que huía de cualquier compromiso o ligazón, lo que algunos psicólogos catalogarían  como “compromisofóbico” o filofóbico. Marañón clasifica, también a Don Juan como un bisexual u homosexual latente.

Lo que nos queda claro, es que la forma de relacionarse de este personaje, es tóxica, tanto para las damas a las que conquista, como para sí mismo. La tristeza rodea el mundo interno y externo de Don Juan. Desde la ciencia, este comportamiento, puede ser visto, como un miedo profundo al compromiso, atrapado en una misoginia que no le permite valorar al sexo opuesto desde la igualdad, desde el respeto. La seducción se torna, en este caso, como un arma para hacer daño, una perversión emocionalmente suicida, donde nadie sale ganando.

Por su lado, Giacomo Girolamo Casanova, era otro seductor, en este caso, real, con una personalidad diferente. Escribió, entre otras obras: “Hstorie de ma vie”, donde relata sus experiencia amorosas con 122 mujeres. Dos hombres, dedicados a la seducción pero con grandes diferencias de raíz.

¿Cuáles son estas diferencias notorias entre Don Juan y Casanova?  Si para Don Juan, lo importante era la conquista amorosa, en la que la dama se sentía irremediablemente atraída y enamorada, donde la sexualidad, jugaba un papel secundario, o incluso innecesario, en Casanova, la sensualidad y la sexualidad, era uno de los objetivos buscados. Las mujeres, al ver a Giacomo, sabían qué era lo que este podía aportarles a sus vidas, sin engaños, desde la honestidad. Sensualidad, juego, placer, intriga, Casanova era más un niño grande, en el que el mundo era su mesa de juego, donde investigar, donde correr aventuras, sin la necesidad del engaño, ni el uso de una seducción traicionera.

Casanova si respeta al sexo opuesto, no miente, seduce desde la honestidad, desea vivir experiencias eróticas. No hay un doble juego. Sí para Don Juan, cualquier fémina era válida para ser conquistada, para Casanova cada mujer era distinta, de las que podía o no enamorarse. No eran objetos, sino sujetos a los que amar.

Don Juan, buscaba la redención en el amor. Casanova, disfrutaba de la erótica. Don Juan, no desea sexo, esto le es superfluo, puesto que el objetivo central era, poder al fin, amar a una mujer. En Casanova, la sexualidad es vivida de modo placentero, como un objetivo en sí mismo, sin ambages ni ambigüedades.

En el día a día, podemos encontrarnos muchos Don Juanes, preocupados por la seducción, desde la visión del otro como objeto y no como sujeto. Desde una mirada toxica. Pero también podemos cruzarnos con “Casanovas”, personas juguetonas, honestas, que desean vivir aventuras desde la sinceridad. Aman de verdad cuando surge el amor y viven una sexualidad placentera y abierta. Ciertamente, por nuestra salud emocional, será preferible cruzarse con más “Casanovas” que con Don Juanes. 

martes, 2 de febrero de 2021

Andorra, Youtubers y la Verdad, la Libertad, la Justicia y la Belleza

Analicemos la actual polémica de los Youtubers que se mudan a Andorra por el tema de los impuestos. Pero lo haremos desde la perspectiva de la Verdad, la Libertad, la Justicia y la Belleza, con mayúsculas.



Desde el ángulo de la Verdad, nos basaremos en la argumentación razonada. ¿Es una argumentación razonada el hecho de que un Youtuber exponga que se marcha de España porque paga más impuestos que en Andorra? Nada nos puede hacer pensar que esta no es una argumentación racional, no falta a la verdad, es un hecho e incluso una obviedad. Nada hay que reprochar desde esta visión.

Desde la vertiente de la Libertad, entendida como la capacidad de tomar decisiones autónomas, sin estar alienado o coaccionado. Desde este prisma, cada uno es libre de elegir un destino en el que vivir, trabajar y establecerse. Nada hay que recriminar desde este enfoque.

Desde el ángulo de la Justicia, entendida como el respeto al cumplimiento de la ley. Desde este prisma, siempre y cuando se cumplan las condiciones legales, no se produzca fraude de ley y se tengan en cuenta las premisas que Hacienda y los países pongan como necesarias para que todo se haga de forma legal, nada hay que reprobar. La pregunta de si es justo o no que una persona que nace y ha vivido en España,  obtenga ingresos elevados y prefiera irse a otro país porque allí paga menos impuestos, lo vamos a debatir desde el siguiente punto de vista. Pues concebimos ahí justicia como moral o ético (una ética estética, por así decirlo) y la moral puede encuadrarse desde el ángulo de lo bello como justo.

Desde el prisma de la Belleza, entendida desde dos ángulos: el de la belleza como fraternidad y el procomún y desde el ángulo de la estética (juicio estético). Aquí la situación  parece tornarse distinta.

Usando el enfoque de la belleza entendida como estética o juicio de la estética, podemos juzgar los actos como atractivos o armónico o disarmónico, estéticamente hablando (una estética que conlleva una ética. No es estético porque nos invade un sentimiento de "no ético" ). Salir de tu país para pagar menos impuestos, sabiendo cual es la función de estos para la sociedad, puede atribuirse este comportamiento como poco estético, poco atractivo y armónico por insolidario e individualista. Este sería el enfoque más superficial de la Belleza, su lado estético o políticamente correcto por lo que se le pueden hacer objeciones. Podemos vislumbrar que uno no tiene que actuar pensando si será políticamente correcto o no (esa “supuesta” visión ética), pues puede tacharse hasta de argumento populista. Se podrán aceptar estas objeciones, aunque la sensación de fealdad y actitud poco ética/estética aún seguirá presente.

La Belleza entendida como fraternidad y procomún. La Belleza provoca un sentimiento de unión con los demás, pues nos descubrimos iguales cuando observamos universalmente algo bello. Y no hablamos de ese parecer propio sino del sentido de Belleza que todos apreciamos ante una puesta de sol, un monumento, o cualquier otro símbolo que, aunque uno muera (yo muera), el resto del mundo seguirá observándolo como bello. Yo moriré con mi percepción propia, pero al morir, la belleza de ese símbolo seguirá intacta pues el resto de personas seguirán viendo Belleza. Y esa Belleza nos hace concebirnos como fraternales, todos vemos lo mismo y sentimos lo mismo, vamos en la misma dirección. Comprendemos, cuando apreciamos lo bello de forma compartida, que la vida debe entenderse como hermandad, la belleza nos une. Y estamos unidos por un procomún. El provecho común de todo lo que tiene de aprovechable (sin un sentido neoliberal de mercancía que hay que consumir) y disfrutable la cultura y la naturaleza. Es todo aquello que heredamos, que disfrutamos y que en un momento dado esperamos legar. La sanidad pública, la educación pública, son dos de esos bienes que se han de mantener, disfrutar y legar. Los impuestos sirven para mantener este legado. Son un tributo para mantener este procomún. Es lo opuesto al individualismo, del sálvese quien pueda, del yo primero. Sin fraternidad, toda ciudadanía queda coja, pues el sentido de Libertad, Verdad y Justicia, quiebra. De nada sirve una Justicia sin Belleza, sin Fraternidad. Legislamos para proteger al prójimo. De nada sirve la Libertad sin Fraternidad, sin Belleza. Somos libres para disfrutar con los demás de este hecho, sin los demás no puedo ser libre. De nada sirve la búsqueda de la Verdad sino es en y para con los demás.

Por todo ello, desde la visión de la Belleza entendida como fraternidad y procomún, es reprochable la conducta de mudarse a otro país con el objetivo de pagar menos impuestos. La acción de cada persona repercute en los demás. Es ingenuo pensar que nuestros actos no causan ningún impacto en los otros y menos en un mundo tan interconectado. Mudarse para pagar menos impuestos significa asestar un golpe a la Fraternidad, al procomún, a la Belleza. Y como hemos dicho, sin Belleza, sin Fraternidad,  empobrecemos la Libertad, la Justicia y la Verdad. La humanidad deja de ser tan libre, tan justa y tan verdadera.

Que te vayas a Andorra significa que dejas a un lado lo bello, lo fraternal, que poco te importa la Verdad, la Justicia y la Libertad aunque estés apelando a ellas para justificarte. Dices la verdad (“pago menos impuestos ahí fuera”), te amparas en lo legal de tus actos (“no hago nada ilegal”) y apelas a tu libertad (“soy libre de ir a donde quiera”) pero al mismo tiempo fallas a todas esas premisas pues arruinas tus actos. Dejando de ser fraternal, te alejas de lo Bello, rompes la misma baraja que dices estar defendiendo. Nos disparas en el pie y con ello te disparas en el pie. La pena es que aún no ves que la sangre ya ha empezado a llegar al rio. Pregúntate, ¿estoy siendo Fraternal con este acto? Si eres honesto, tu respuesta es la misma que la mía. Pregúntate ¿te importan algo los demás, el procomún? Buen viaje. 

domingo, 24 de enero de 2021

La educación sexual que necesitamos. Guía para el siglo XXI

La educación sexual se ha convertido, para bien o para mal, en un tema recurrente en el momento actual, en el que nuestra sociedad está debatiendo qué elementos han de entrar en el currículo escolar y cuáles hemos de dejar fuera, qué papel juegan las familias en todo esto y qué papel el Estado. Muchas son las opiniones, informada y desinformadas que se lanzan en los distintos medios de comunicación y redes sociales, pero ¿qué entendemos por educación sexual? ¿Qué elementos se trabajan en ella? ¿Cuáles son los perfiles profesionales que deberían encargarse de impartir talleres? ¿Qué educación sexual necesitamos? Vamos a intentar desenmarañar un poco este panorama.



La educación sexual es el proceso educativo que pretende apoyar al desarrollo integral de las personas a través de la comprensión de que los seres humanos somos sexuados, tratando de conocernos a nosotros mismos, nuestro cuerpo, nuestros gustos, nuestros anhelos, como a comprender a los demás, favoreciendo actitudes erotofílicas, responsables y saludables; este proceso se ampara en la información científica y los Derechos Humanos y Sexuales. Veamos a continuación, alguno de estos elementos de forma algo más detallada.

Desarrollo integral de las personas. En la actualidad el objetivo esencial del sistema educativo es que el alumnado alcance un desarrollo integral óptimo. Esto significa que no solo se muestran contenidos científicos derivados de la mera instrucción a través de la transmisión de conocimientos, sino que se tendrán en cuenta otros factores que ayuden a conformar la personalidad de nuestros jóvenes como son los llamados elementos transversales, la educación para la salud, la educación en valores. Que en las escuelas se den todos estos temas es un signo de calidad en la enseñanza y la educación sexual es uno de estos elementos que ayudan al desarrollo integral del alumnado por ende, a la calidad de la educación.

Los seres humanos somos sexuados. Nacemos con dispositivos sexuales que nos preparan para sentir placer y tener la capacidad de reproducirnos. Desde el nacimiento, el cerebro se muestra operativo para experimentar placer. Es una necesidad básica de supervivencia que afectará al desarrollo posterior. Si desde que nacemos no somos queridos, abrazados, masajeados, cuidados, nuestro cerebro se resentirá pudiendo afectar a nuestra vida afectiva, social e intelectual, posterior. 

Actitudes erotofílica. Son actitudes que una persona muestra ante los temas relacionados con la sexualidad. En este caso, estas actitudes son abiertas en cuanto a la sexualidad, no hay miedo, ni sentimiento de culpa o rechazo hacia lo sexual, pues esta se vive con naturalidad, curiosidad y de forma no traumática.  Es uno de los objetivos fundamentales de la educación sexual, pues como asevera la OMS, la salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad y este bienestar se alcana de forma satisfactoria gracias a fomentar posturas o actitudes erotofílicas.

La educación sexual se ampara en los Derechos Humanos y Sexuales, son su timón ético, la guía que protege de la discriminación, la intolerancia, y que asume la diversidad como un elemento esencial e inherente al ser humano.

Y desde los estudios que emanan de la Sexología podemos nutrir de conocimientos científicos a la educación sexual. Desde los desarrollos filosóficos de Freud, las investigaciones de Kinsey, Maters y Johnson, hasta los actuales manuales de Sexología de autores como Francisco Cabello y toda la extensa bibliografía del Catedrático de Psicología de la Sexualidad, Félix López, tenemos una amplia gama de estudios que dan cobertura científica a la educación sexual, alejándola de ideologías, opiniones y creencia particulares.

Por todo ello, la educación sexual tiene un sentido en nuestro sistema escolar, pues ayuda al objetivo fundamental del desarrollo integral del alumnado, se basa en una ética fundamentada en los Derechos Humanos y Sexuales y se nutre de conocimientos científicos aportados por la Medicina y la Psicología compilados en una disciplina concreta denominada Sexología.

Lo temas que abarca la educación sexual son amplios, pero haciendo una síntesis, un taller de educación sexual no puede olvidar trabajar los siguientes temas:

1. Diferenciar entre sexo, sexualidad y erótica. Saber qué es la sexualidad, para qué sirve, mitos y tabúes al respecto, tanto de la sexualidad como de las relaciones de pareja (mitos del amor romántico).

2. Infecciones de transmisión sexual y métodos anticonceptivos. Siempre trabajados desde un modelo positivo de la sexualidad. Pues la idea no es de hacerles ver los peligros que entraña la sexualidad, sino de que sean responsables de su cuerpo y de su salud.

3. Diversidad afectivo-sexual. Entender las diferentes manifestaciones de la sexualidad, identidades y orientaciones desde el respeto a la diversidad. 

4. Igualdad, perspectiva de género y Sexología sustantiva. Entender que los seres humanos somos tanto biología como cultura y que estamos indivisiblemente conformados por ambos elementos. Entender las diferencias entre hombres y mujeres tanto desde el enfoque sexual como el de género.

5. Educación emocional. Consiste en trabajar temas como la resolución de conflictos, el manejo de la presión de grupo a la hora de iniciar relaciones eróticas, la asertividad y empatía.

6. Derechos Sexuales y ética de la sexualidad. Conocer cuáles son los Derechos Sexuales que  nos amparan y basar nuestras relaciones en una ética de los cuidados, de la dignidad, la libertad y la igualdad.

7. Pensamiento crítico. Esta es la raíz metodológica de toda educación, que el alumnado alcance un pensamiento crítico propio, basado en los conocimientos científicos otorgados y la reflexión personal y grupal. Si no fomentamos el pensamiento crítico, estaremos cercenando el desarrollo integral.

Podemos ampliar el abanico de temas a trabajar en este ámbito, pero considero fundamentales estos puntos para alcanzar una educación sexual de calidad.

En cuanto a los perfiles profesionales que han de hacerse cargo de la educación sexual, tenemos que entender que no todo el mundo está preparado para impartir una charla con las responsabilidades que conlleva que el alumnado alcance una visión erotofílica de la sexualidad. Muchos profesores y profesoras nos manifiestan que  no saben cómo abordar este tema más allá de los conocimientos que aparecen en los libros de texto sobre biología humana y reproducción. Y es una percepción acertada, pues asumir esta responsabilidad requiere de unos conocimientos concretos que no siempre están disponibles en la formación inicial y continua del profesorado. Entonces ¿quién ha de hacerse cargo de este cometido? ¿Qué perfil profesional estamos buscando? Buscamos expertos en sexología con conocimientos básicos en psicología y medicina, con cierta preparación pedagógica que ilustre su puesta en escena en el ámbito educativo. Y si fuera posible, con conocimientos básicos en filosofía, pues esta abre el abanico de las posibilidades, del pensamiento crítico y del método socrático o mayéutica. Los Máster de Sexología suelen contener una síntesis multidisciplinar que abarca temas desde la psicología, la medicina y la pedagogía. Por ello, las personas más capacitadas para realizar talleres de educación sexual son aquellas que tienen los conocimientos que puede otorgar un posgrado como el de Sexología.

Así pues, ¿qué educación sexual necesitamos? Necesitamos una educación sexual que se fundamente en las investigaciones científicas sobre el hecho sexual humano y las relaciones interpersonales, que se ampare en los Derechos Humanos y Sexuales, que fomente la igualdad, la diversidad, las actitudes erotofílicas, el pensamiento crítico y que promueva el desarrollo integral del alumnado. Para ello contamos con profesionales de la Sexología con conocimientos básicos en Medicina, Psicología, Pedagogía (y a poder ser, Filosofía).

La educción sexual es un elemento necesario para alcanzar el bienestar personal y social. Desde el ámbito educativo hemos de promover espacios para trabajar dicho cometido, teniendo siempre de aliados a las familias, pues junto a ellas podemos alcanzar el objetivo de que nuestros jóvenes se desarrollen como personas criticas, democráticas y con una salud sexual optima

Noticias falsas ¿Por qué se propagan con tanta rapidez? Cómo combatir las fake news en nuestra sociedad posmoderna

La OMS  alertaba de una creciente infodemia desde el inicio del brote del coronavirus. Este término se utiliza para referirnos a la sobreabundancia de información falsa. Se caracteriza por su rápida propagación entre las personas y las redes sociales. Relacionado directamente con la infodemia, otro concepto empieza a hacerse viejo conocido entre nosotros, se trata del término fake news. Las fake news son un tipo de engaño o bulo con contenido pseudoperiodístico. Estas noticias falsas se difunden rápidamente a través de las redes sociales, blogs y otras plataformas. La cuestión que se hace evidente es ¿para qué sirven?


Su primer objetivo es la desinformación para sacar rédito político y obtener control social. Pero otros motivos, en este caso económicos, también pueden ser relevantes en esta cuestión, pues las fake news sirven para obtener una renta económica con el uso de lo que actualmente se conoce como clickbait, entendido como cebo o anzuelo para alcanzar ingresos publicitarios si consiguen llamar nuestra atención y con ello logran que hagamos click con el ratón para visitar dicha pseudonoticia. La premisa es básica: cuanto más viral se vuelve una noticia falsa, más dinero gana la persona que la ha creado o que la está utilizando para tal fin.

Una vez que entendemos que son las fake news y cuáles son sus posibles objetivos, podríamos preguntarnos ¿cuál es el alimento de estas noticias falsas? Son varios los factores que hacen que estas pseudonoticias se propaguen con tanta facilidad, entre ellos destacaremos los sociológicos, culturales y psicológicos. Veámoslos a continuación.

Factores culturales: Para algunos autores vivimos en la era de la posmodernidad, esta se caracteriza por una relativización de la verdad, donde las meras opiniones y creencias se sitúan a la altura del conocimiento científico. Por ejemplo, circula por las redes sociales un meme en el que se ve a dos sujetos uno enfrente del otro y en medio un número que, según sea la perspectiva, puede observarse un 6 o un 9. La leyenda dice: solo porque tú tengas razón, no significa que yo esté equivocado. Nos da a entender que ante una realidad es igual de importante una opinión que otra, pues lo significativo es la perspectiva. Pero la ciencia nos dice que ante esa circunstancia, hemos de reorientarnos, informarnos, comprobar y refutar, pues puede que uno esté en lo cierto o más próximo a la certeza que el otro. Relativizar el conocimiento nos conduce a un callejón sin salida epistemológico, donde se acaba confundiendo doxa (mera creencia) con episteme (conocimiento). El resultado de este relativismo es que cualquier noticia puede ser entonces válida y acabar jugando con un “todo vale” que invalida la acción, la cultura y el conocimiento.

Por otro lado, nos invade una ola de populismo generalizado que promueve el uso de las emociones para movilizar a las personas. Desde algunas corrientes filosóficas se entiende el populismo como legítimo para hacer política. Sin embargo, tiene sus limitaciones. Cuando la emoción se impone a la razón, nubla nuestro juicio y podemos cometer actos irreflexivos. El populismo es una tendencia política, que utiliza artimañas sofistas, donde no interesa argumentar bien, sino de manera eficaz. Ser eficaz argumentando es mantenerse sujeto a las contingencias de los contextos y auditorios concretos; en otras palabras, si conoces a tu auditorio y sabes qué quieren escuchar, argumentar de manera eficaz es decirles lo que quieren oír con independencia de la calidad de los argumentos y el sustento empírico. Si, además, le añadimos contenidos emotivos, música fervorosa, cánticos inspiradores y otros elementos ornamentales y nos basamos en conseguir que el público sucumba a las emociones, alejando cualquier postura crítica, tenemos el cóctel perfecto para penetrar en las mentes ajenas con las palabras que deseaban escuchar como ciertas. En definitiva, el populismo se basa en la manipulación a través del uso de las emociones, intentándonos provocar miedo, rabia, indignación, según sea el objetivo trazado para modificar nuestros esquemas cognitivos a su favor. Las fake news suscitan en nosotros emociones que nos conducen a la acción y el movimiento (creer y compartir), aunque sea sobre un sendero hacia el abismo. Debemos dejar de lado el fanatismo y atender a la razón como nos avisaba Voltaire: “El gran procedimiento de disminuir el número de maniáticos, es someter esta enfermedad del espíritu al imperio de la razón. Esta razón es dulce, es humana, inspira indulgencia, ahoga la discordia, fortalece la virtud”.

Factores sociológicos: Como factor sociológico voy a utilizar el término acuñado por Eli Pariser y sus investigaciones sobre el denominado por él como filtro burbuja. Se denomina filtro burbuja a una búsqueda personalizada, en el que el algoritmo de una plataforma (red social como Facebook) selecciona, a través de predicciones, la información que al usuario le gustaría obtener. Se basa en un registro anterior de información sobre en qué elementos el sujeto ha clicado o buscado (historial de búsqueda). El problema de este algoritmo es que elimina o reduce a la mínima expresión todo aquello que parece no gustarnos o que rechazamos, por lo que solo se mostraran los elementos que queremos o deseamos encontrar, como si acabáramos viviendo en una burbuja, encerrados en aquello que nos hace más felices que no más sabios. Así pues, imaginemos que somos usuarios de una red social que tiene un muro con noticias. Este algoritmo seleccionará las noticias y mensajes que se han procesado como adecuados para nosotros según nuestras preferencias. El resto de noticias, memes y otras informaciones dejarán de aparecer; ¿Qué consecuencias tiene observar solo noticias o informaciones que se corresponden con nuestra forma de ver la vida? La polarización de las opiniones, la reducción de nuestro conocimiento y la pobreza informativa. Correremos el riesgo de creer que “todos” piensan como nosotros, polarizando aún más nuestras opiniones, pudiendo radicalizarlas. Las fake news se alimentan de este filtro burbuja, por lo que estaremos en una mayor predisposición a compartir noticias falsas que se acomodan a nuestro sentir.

Factores psicológicos: vemos desde los ojos del prejuicio que nos favorece. Las noticias falsas se alimentan de nuestros prejuicios, creencias desiderativas y opiniones personales. Se basa en la premisa: “creerás y aceptaras como válido aquello en lo que quieras creer”. Una fake news, puede darnos de lleno en nuestros prejuicios, alimentando nuestras creencias y haciendo que no escaneemos desde la Razón aquello que se nos muestra como verdad. El resultado, acabamos publicando en nuestros muros (o mandando memes por WhatsApp) noticias falsas, basadas en el anhelo de que aquello que nos cuentan sea verdadero (o por morbo) cuando lo cierto es que lo que acaban de conseguir es marcarnos un tanto garrafal.

Estos son algunos de los factores que pueden estar alimentando el aumento masivo de noticias falsas, ahora ¿cómo podemos combatirlo? Educación, educación y más educación a través del fomento del pensamiento crítico.

Sabemos que la educación no es la panacea que todo lo cura. Siempre acudimos a ella como la magia que brota de un chaman. Parece convertirse en la religión que todo lo puede. Entendemos que la educación no logra abarcarlo todo, por lo que en los currículos se hace necesario seleccionar aquellos contenidos sociológicos, epistemológicos, filosóficos y psicopedagógicos imprescindibles para una vida mejor y un desarrollo integral de la persona. Por ello, hemos de poner sobre la mesa el debate de si se hace necesaria una educación para el pensamiento crítico como método para prevenir la desinformación e incluso la pérdida de los valores democráticos. Desde nuestro punto de vista, decantamos este debate hacia el sí. Se hace necesaria esta educación en nuestras aulas ¿De qué aspectos puede nutrirse esta educación para el pensamiento crítico? Sin ánimos de ser exhaustivos vamos a citar los siguientes:

1. Entender que las fake news existen y que todos podemos ser víctimas de ellas. El primer paso es aprender a identificarlas y comprender que toda persona independientemente de su cociente intelectual puede ser víctima potencial de entender por válida una información que realmente no lo es.

2. Aprender a contrastar la información: cuando nos llegue cierta noticia (esta suele ser suculenta y nos hace clicar o reenviar antes de pasarla por ese escáner racional) hemos de comprobar las fuentes, buscar si son oficiales, y qué personas o entidades están detrás o respaldan la información vertida. En la actualidad, existen asociaciones que buscan y desmienten bulos, podemos utilizarlas como herramientas. Antes de compartir una noticia, no nos dejemos llevar por el primer impacto emocional que nos causa y analicemos de dónde sale. Recordemos las palabras de Diderot: “El escepticismo es el primer paso a la verdad”.

3. La mayéutica: Es un método que fomenta el pensamiento crítico a través de preguntas y del diálogo. Un interlocutor nos interpela con preguntas para ir descubriendo nuestras lagunas de conocimiento, prejuicios y creencias. Requiere de cierta pericia, y de conocimientos básicos de filosofía. Existen trabajos como los de Lipman (1998) en EEUU que han dado buenos resultados escolares allí donde se ha incorporado esta herramienta educativa.

4. Argumentación lógica y falacias argumentativas: Una falacia es un razonamiento engañoso o inválido que se usa para justificar una idea. El truco es que para cualquier persona distraída, el argumento falaz parece válido pero realmente no lo es. Detectar las falacias en un discurso puede servirnos como una alerta que nos puede hacer dudar de la veracidad o idoneidad de una argumentación. Cuando uno incurre en una falacia, ha de volver sobre sus pasos y argumentar desde otras premisas. Es un callejón sin salida del que debemos retroceder. Enseñar a argumentar de forma lógica y a ser capaces de detectar falacias es un arma contra la desinformación, fomentando el pensamiento crítico.

La educación para el pensamiento crítico puede ser una herramienta efectiva para prevenir que las fake news sigan propagándose con tanta rapidez. Es un escudo que nos sirve para proteger nuestra democracia de los intentos de desestabilizarla ante la visión utilitarista con intenciones económicas y sociopolíticas.

 

miércoles, 20 de enero de 2021

Rituales para sobrevivir a la nada. Cómo escapar momentáneamente de la muerte engañando al tiempo el cual siempre vence al final.

Aceptemos y partamos de las siguientes premisas y conceptos:

1.       Venimos de la nada y vamos hacia la nada. Se acepta la inexistencia de Dios o por lo menos la inexistencia de su acción y compromiso para con nosotros. Dios no actúa, no ve, no siente, no está humanizado. Es en todo caso, pura naturaleza (Spinoza). Cuando morimos nos deja ir, no hay fiesta de bienvenida.

2.       La nada: espacio vacío, inexistencia.

3.       Ritual: concepciones, acción o acciones realizadas para encontrar sentido a la vida, caracterizadas por la superstición (esta acción o concepción puede basarse en creencias más o menos alejadas de argumentos racionales y/o científicos, medido en grados o graduadas, es decir hay unos rituales más alejados de la superstición que otros). Hay acciones o concepciones que per se no son rituales, pero que las ritualizamos para sobrevivir, y no en todo caso, para vivir. No es ritual todo aquello que es verdad, independientemente de si estoy vivo o no, como es el caso de las matemáticas, el amor o la razón (dos más dos son cuatro independientemente de si yo vivo o muero). El amor per se no es un ritual pero sí toda la parafernalia que le incluimos para darle sentido o utilidad, por ejemplo el matrimonio.

4.       Superstición: creencia sin fundamento racional.  Realizar un acto supersticioso conlleva un sentido de orden, seguridad y paz en la persona que lo realiza. Todo acto ritual conlleva o se basa en una superstición.

5.       Sentido de la vida: objetivo que una persona se marca para afrontar la vida con un fin. Este objetivo produce placer, tranquilidad, orden, paz. Puede producir todos esos efectos al mismo tiempo o solo algunos. Uno puede ser consciente o no de estar buscando el sentido a su vida. Podemos vivir con objetivos propuestos,  sin verbalizar que ese es nuestro sentido de la vida, siéndolo aun así.

6.       Nihilimo: negación del valor de todas las cosas. Somos nada pues vamos hacia la nada. Al final todo se reduce a nada. Sartre a esta angustia nihilista le brinda un cariz positivo, pues ante la nada (y partiendo de que no hay determinismos biológicos ni culturales, pues somos condición y no naturaleza) somos responsables, y al entender esta responsabilidad sentimos angustia por el vacío que comporta pero al mismo tiempo, cuando se comprende, sentimos liberación, pues somos libres al fin, libres de dirigir nuestro rumbo, aun sabiendo que el destino final es la nada.

7.       Relativismo: no hay verdad universal, todo es cambiante. No hay nada solido a lo que aferrarse, la verdad cambia según el momento histórico, las circunstancias y ethos social del momento.

Aceptemos el siguiente gráfico:

En el transcurso del viaje de la nada hacia la nada, el ser humano necesita llenar ese vacío con experiencias que denominaremos rituales, con el objetivo de darle un sentido a su vida, que es el motor que le mueve a la acción. La persona que no le encuentra sentido a la vida, cae en un vacio y/o en una pulsión de muerte. El sentido de la vida de cada uno puede aparecer y desaparecer, entrar en crisis, modificarse, extinguirse o no hallarse nunca.

El ritual más utilizado por el ser humano para darle sentido al vacio de su existencia ha sido la Religión. Una gran superstición a modo de teatro que ha mantenido a raya las inquietudes existenciales de miles de personas.

Los rituales son experiencias basadas en la superstición que tienen una utilidad básica, mantener al ser humano distraído de su viaje hacia la nada. Y todo mortal tiene sus rituales, sus propios engaños para sobrellevar su neurosis. El amor, que en si no es un ritual, lo embadurnamos de rituales, como por ejemplo el matrimonio, tener hijos (en algunos casos), vivir una vida convencional o incluso buscar relaciones abiertas, ser promiscuo. El amor es una verdad sin ritual, está ahí, y todo lo que hacemos son añadidos para sobrevivir. El amor está ahí y nos inventamos la institución y el ritual del matrimonio para sobrevivir. El amor está ahí y nos inventamos el ritual de las relaciones abiertas para sobrevivir. Los rituales es todo aquello que hacemos mientras las verdades están ahí, para mantenerlas y para en definitiva sobrevivir como podamos. Por ello, a priori, no es más acertado o más equivocado casarse y mantenerse en monogamia que buscar relaciones abiertas, una cosa no es mejor que la otra, son dos manifestaciones para sobrevivir, mientras el amor está ahí y existe. Esta postura no es relativista, pues partimos de la verdad que conlleva el amor. El amor es verdad, el resto son las cosas que hacemos para sobrevivir.

Otros conceptos o acciones no tienen porqué nacer de una ritualización, son digamos, neutrales, pero a veces los utilizamos para llenar nuestro vacio y es en ese momento cuando los convertimos en un ritual, como por ejemplo el hecho de tener o buscar un hijo. Por si mismo, tener un hijo puede ser el fruto del amor entre dos personas, un hecho buscado y querido. Se ritualiza cuando, realmente lo que esconde esta búsqueda es la necesidad de acallar un vacío existencial, entonces la neurosis de la persona le lleva a crear una nueva vida, un neonato. Un acto supersticioso, pues cree que un hijo llenará su vacio. Una pantomima consciente o inconsciente.  Un salvarse por la campana, una necesidad supersticiosa de virar para alejarse del viaje hacia la nada, momentáneamente.

Hemos de preguntarnos pues, si estos rituales son necesarios o podemos ir desenmascarándolos, desnudándonos de ellos, haciéndonos más libres, sin menos equipaje supersticioso para viajar hacia la nada ¿Puede la razón o la búsqueda de la verdad acercarnos a la nada sin dolor y al mismo tiempo sin superstición? ¿Es la búsqueda de la verdad el ritual menos supersticioso? ¿Es mejor seguir engañándonos aun destapando la pantomima y sabiendo que detrás está el truco? ¿Seguimos queriendo ser infantes, dejándonos atrapar por la magia o es el momento de ser adultos y destapar el truco?

Los rituales nos alejan de la verdad, de la razón, pues como hemos dicho están preñados de superstición y esta, como sabemos, es una creencia sin fundamento racional. Por ello, ¿una vida más autentica de ser vivida conllevaría la necesidad de destapar todos estos velos? ¿Puede realmente lograrse o nos conformamos con el hecho de ponernos en acción y ser vigilantes? ¿Se puede ser nihilista no relativista? Saber que vamos hacia la nada pero brindar reverencias hacia la verdad y buscar la razón y asumir su existencia, y ser este el sentido de la vida más puro que un ser humano pueda alcanzar a riesgo de parecer un loco no adaptado a la sociedad en la que vive.

Vivimos entre rituales y supersticiones para olvidar que nos dirigimos hacia la nada, no queremos ser del todo relativistas y nos gusta llevar la razón, por eso creemos que nuestros rituales son los verdaderos y los que no nos siguen están equivocados. Mi verdad es absoluta y tu verdad es relativa. Mi verdad, en verdad, está preñada de rituales lo que la convierten en otra cosa distinta a la verdad, pero que me mantiene a flote, camino de la búsqueda del sentido.

Para los que nos gusta hallar verdad entre tanta superstición, quizás nuestro sentido de la vida sea intentar quitar la paja supersticiosa de los actos diarios que acometemos, que adscribimos acríticamente, en el intento final de matar todo ritual para sacar la cruda verdad de entre los prejuicios. Hallar la verdad es pues despojarse de rituales, buscarlos, analizarlos, destapar el truco y alejarnos de ellos.

Pero, sin embargo, un ser sin rituales es un ser sin cultura, un ser abocado a la soledad, al ostracismo, un no humano. Un ser que solo es razón, está destinado al fracaso en sociedad. La ritualidad nos humaniza, y no nos queda otra que aceptarlo, aunque sea a regañadientes. 

lunes, 20 de enero de 2020

El “pin parental” y la educación sexual.

Semanas agitadas, debates con posturas mejor y peor argumentadas. He leído todo lo que ha caído en mis redes sobre este tema, de un bando y del otro. Y me siento preparado para dar mi visión del asunto como experto en educación (sin ánimo de caer en la falacia ad verecundiam) y como sexólogo Presidente de una asociación que se dedica a la educación sexual (ASSEX).

Me caracterizo por seguir el lema “máxima caute” Spinozista, donde la cautela se convierte en una guía a la hora de hacer comentarios públicos. De ahí que no me prodigue mucho en el campo de mostrar mi opinión de forma pública. Por cautela, pero también por  vergüenza de errar, pues otro de los lemas que tengo presentes cada vez que voy a hablar en público es “la ignorancia es muy atrevida” donde saber un poco de algún tema te lleva a creer que sabes más del mismo pero conforme lo estudias detenidamente, te das cuenta lo poco que conoces y la de veces que has errado el discurso, por creer que sabias más de lo que en realidad controlas.

A estos dos lemas, le acompaña un último que dice “creyendo que haces un bien puedes estar haciendo un mal mayor”. Este lema nos compele a pensar dos veces (o las que hagan falta) sobre aquello que queremos defender y hacer que se aplique, pues hay momentos que defendemos una causa que puede parecernos justa pero que si se aplicara podría causar más daños que beneficios a nivel global. A todo esto se suma la idea de pensamiento complejo de Edgar Morín, el cual nos indica que tendemos a fragmentar el conocimiento, a ser reduccionistas con la realidad y defender la parte como si fuera el todo, con lo cual nuestra visión es estereotipada, basada en nuestros anhelos desiderativos más que en evidencias y hechos probados. Morín apuesta por un pensamiento complejo que convive con las contradicciones y con los opuestos, porque cada opuesto ofrece una realidad parcial que tampoco podemos desestimar para generar una complejidad mayor, más cercana a la certeza.

Estos argumentos nos trasladan a Karl Popper, que nos dice que el único modo de analizar la validez de un argumento es mediante el error por medio de la falsabilidad (comprobar donde nuestro argumento puede fallar). Mostramos pocas habilidades para comprobar la falsabilidad de nuestros argumentos, no buscamos evidencias que contradigan lo que pensamos, sino que vamos detrás de datos que confirmen nuestros juicios, lo que acaba conviertiendose en un “prejuicio de confirmación” (solo buscamos donde queremos encontrar la verdad). En definitiva, nos sentimos mejor encontrando evidencias que confirmen la verdad de nuestras creencias que buscando hechos que las falseen. Necesitamos más Sócrates (tábano de Atenas) que nos cuestionen y menos fariseos que nos adulen.

Esta última reflexión me conduce hacia el “efecto burbuja”. Los algoritmos de algunas redes sociales están diseñados para buscar qué es aquello que nos complace para así mostrárnoslo evitando y eliminando lo que no nos gusta (medido en clics y “me gustas” etc) Esto provoca que acabemos encerrados en una burbuja donde solo aparecen elementos que confirman nuestras opiniones. Si a eso le sumamos que solo seguimos a gente que piensa como nosotros, periódicos digitales que nos dan lo que queremos oír y un largo etcétera, al final nuestro cerebro empequeñece y nuestra brutalidad y fanatismo aumenta. Por ello, yo intento seguir a periódicos dispares y mantener amistades que manifiestan ideas contrapuestas con el objetivo de no radicalizarme y para tener contrariadas a redes sociales como Facebook (objetivo: que les cueste catalogarme).

Teniendo todas estas premisas en cuenta estoy en disposición de ofrecer mis argumentos al respecto del “pin parental”.

Comenzaré por uno de los puntos más delicados y que ha suscitado un mayor debate: “Los hijos no pertenecen a los padres” versus “los hijos no pertenecen al Estado”. Estas dos proposiciones expuestas en negativo son reduccionistas por separado y alimentan un efecto reactancia. Si a alguien que cree tener un derecho (“yo decido cómo educo a mis hijos”) se le dice que no lo tiene, se produce una reacción emocional que se manifiesta cuando sentimos que alguien nos está coartando nuestra libertad de expresión o de conducta y por ello decidimos  actuar en contra de las reglas que nos están imponiendo. Son cuatro los elementos por los que se produce este efecto de reactancia: 1. Libertad percibida (“yo decido como educar”), 2.Amenaza a la libertad (me obligan a actuar en contra de lo que pienso y siento), 3. Reactancia: reacción emocional ante esta pérdida, 4. Restablecimiento de la libertad: conductas para proteger la propia libertad que siento sustraída.

Promover un debate en términos negativos puede ser perjudicial (por el efecto mencionado) para el desarrollo del mismo. Los hijos pertenecen tanto al Estado como a los padres. No es negar derechos y deberes sino otorgarlos a ambas partes.

La familia puede escoger el tipo de educación que proporcionarán a sus hijos, así lo dice la misma declaración de Derechos Humanos en su artículo 26.3 “Los padres tendrán derecho preferente  a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Luego veremos que entienden los Derechos Humanos por educación  y que pasa si los padres están haciendo otra cosa distinta a educar, basándonos en los mismos Derechos Humanos.  

Y también, el Estado es garante del bienestar de los hijos, puesto que si una familia es negligente, este puede retirar la custodia y en determinados casos la propia patria potestad (sabiendo que se puede restablecer si el padre/madre se ajusta de nuevo a sus deberes) Uno de los deberes fundamentales que tiene un padre o una madre siguiendo el art.154 del Código Civil es la de  “Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral”

Así pues, es reduccionista apelar a que los hijos no son de los padres tanto como decir que los hijos no son de Estado, pues ambos comparten obligaciones con respecto a los menores. Tanto el Estado es garante del bienestar de los hijos como la propia familia. Por cierto, recordemos que no inscribimos a nuestros hijos en el registro de la propiedad sino en el registro civil.

Ahora bien ¿qué entienden los Derechos Humanos por educación? ¿Incluso el Código Civil cuando dice “procurarles una formación integral”? ¿Si en un hogar se está haciendo otra cosa distinta a como los Derechos Humanos y el Código Civil entienden la educación, siguen siendo las familias los garantes de la educación de sus hijos/as?

Según el art. 26.2 La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a la libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

En este sentido una familia educa, siempre y cuando favorezca el entendimiento de la diversidad, de la tolerancia y respeto a los demás lejos de xenofobias, racismos, transfobias, homofobias, aporofobias, discafobia y toda discriminación de cualquier tipo.

Por otro lado, una familia educa siempre que fomente el pleno desarrollo de la personalidad humana, lo que en educación denominamos desarrollo integral y que el mismo Código Civil nos insta a ello. Uno de los elementos básicos de este desarrollo o formación integral es el pensamiento crítico que es el azote de cualquier adoctrinamiento. Para educar siguiendo los Derechos Humanos, hemos de ofrecer todas las posibilidades religiosas, ideológicas, conceptuales y de valores en su conjunto para que el menor pueda ir decidiendo su propio camino. Una familia que profesa una religión concreta, ha de proveer a su hijo tanto de los ideales de esta religión como hacerle participes de otras tantas, pues este es el camino del pensamiento crítico. Si una familia no provee de todas estas armas intelectuales a sus hijos, están faltando a la educación entendida por los Derechos Humanos. Y como no estamos obligados a entender y saber de todo, es aquí donde la Escuela Pública entra en juego. Porque ¿qué ocurre si una familia en vez de seguir estas pautas, acaban solo proveyendo de conocimientos concretos y específicos a sus hijos sin la posibilidad de que estos vean otras formas de entender la vida?  Para ir al rescate de estos menores está la escuela pública y el Estado aquí es cuando vela por ellos.

Siguiendo las ideas del filósofo y ensayista Carlos Fernández Liria, la escuela pública tiene confinada, en sí misma, una maravilla contra el adoctrinamiento, el sistema de oposiciones (sin entrar en los formatos de exámenes y sus controversias). A la escuela pública se llega por méritos independientemente de la ideología de cada cual. Y esta es una gran noticia contra el adoctrinamiento. Como afirma Liria, en una misma escuela podemos encontrar a un profesor de Lengua de VOX, una profesora de Matemáticas de PODEMOS, un Jefe de estudios que profesa la religión católica, una profesora de Educación física atea, un profesor de Valores éticos  homosexual etc, que impregnarán al centro de opiniones, comportamientos y filosofías dispares, fomentando así una escuela democrática y plural. Esto juega a favor de nuestros jóvenes pues aprenden a entender y convivir en la diversidad y el respeto, promoviendo que tengan que reflexionar sobre cuestiones diversas. El clima de un centro es tanto más democrático y ofrece una visión real de la sociedad, cuanta más diversidad haya en el mismo.

Las distintas leyes de educación desde 1970 (LGE 1970, LOGSE 1990, LOCE 2004, LOE 2006, LOMCE 2013) han intentado procurar el desarrollo integral del ser humano, promoviendo los llamados temas transversales (ahora elementos transversales). En ellos se trabajan temas tan variados como la educación vial, la educación para el consumo responsable, la educación para la salud, la educación en igualdad y la educación sexual entre otras. Todas las leyes, ya sean establecidas por PSOE o por PP, han tenido en cuenta este desarrollo integral. Por lo que es un imperativo legal hasta la fecha, el llevar a cabo actividades en los centros que fomenten el pleno desarrollo de la personalidad y no la mera instrucción (solo conocimientos científicos). Y esto además se entiende como un principio de calidad de la educación.

Por otro lado,  la escuela pública está diseñada para que cualquier tema que entre en un aula haya pasado antes por los filtros democráticos del centro. Si un Orientador/a quiere que en 4ºESO se den actividades y charlas sobre educación sexual, este no lo lleva a cabo por su cuenta y riesgo, tiene que pasar por una serie de filtros. No es factible que las ideas que se le ocurren a un miembro determinado de un centro educativo se lleven a cabo por las buenas.

Los pasos podemos resumirlos en estos. Un orientador/a propone charlas de educación sexual para 4ºESO, está propuesta está dentro del Plan de Acción Tutorial- PAT (documento donde se establecen qué actividades se van a llevar a cabo en el currículo y en la hora de tutoría, en cada uno de los grupos-clase, en los que un tutor concreto se responsabiliza de un grupo particular, por ejemplo Juan tutor de 4ºA). La propuesta se hace a la CCP (Comisión de Coordinación Pedagógica, cuyos miembros son el Director, Jefe de estudios, los jefes de departamento de cada área/materia y el Jefe de departamento de orientación). En esta reunión se debate y se llevan a cabo las directrices pertinentes sobre el PAT y en este caso sobre dichas charlas. Una vez que se han hecho las modificaciones pertinentes que se han acordado en las reuniones de la CCP, el PAT (que lleva entre otras cuestiones las charlas de educación sexual) se muestra al Claustro de profesores para que den su visto bueno (el Claustro se compone del director y de la totalidad de profesores del centro). Cuando todos están conformes,  el PAT se aprueba y forma parte del Proyecto educativo del centro (PEC). El PEC es el documento oficial del centro donde aparecen las señas de identidad de este, su filosofía, los recursos, los objetivos que se proponen cumplir, etc. Por otro lado el Consejo escolar también establece las directrices para la elaboración del PEC, por lo que este es otro filtro para que todo lo que se trabaja en una escuela haya sido aprobado/revisado antes por todos los agentes de la comunidad educativa (el consejo escolar lo forman: el Director, Jefe de estudios, cinco maestros elegidos por el claustro, tres representantes de los padres de alumnos, un representante del PAS, un representante del Ayuntamiento, el Secretario del centro) Todo estos datos aparecen en el Real Decreto 82/1996 de 26 de enero, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de las Escuelas de Educación Infantil y de los Colegios de Educación Primaria. Para Secundaria tenemos el Real Decreto 83/1996 de la misma fecha.

Como podemos observar, para que en un centro educativo se dé una charla de educación sexual, antes ha tenido que ser revisado por todos y cada uno de los integrantes mencionados. Esto quedará expuesto en el Proyecto Educativo (PEC) del centro en cuestión. Este documento es público y suele estar colgado en la página web del centro educativo, cualquier padre o madre puede solicitarlo.

Por todo ello, cuando un padre se niega a que su hijo reciba una charla en la escuela donde se encuentra este, está siendo incoherente con el mismo PEC y con lo acordado democráticamente por todos los miembros. Una familia antes de inscribir a su hijo en un colegio debería echarle un ojo a este documento para luego no encontrase sorpresas.

Así pues, el “pin parental” es una forma de menoscabar la profesionalidad del profesorado y de los filtros democráticos que ya tiene previsto cada uno de los centros educativos.

Las Leyes de educación (todas las promulgadas desde 1970) nos instan a fomentar el desarrollo integral. El profesorado cumple esta labor; la educación va más allá de la Instrucción o eso es lo que hasta ahora habíamos acordado democráticamente. Quizás el debate sea Instrucción o Educación en las aulas. Pero mientras sea el desarrollo integral de la personalidad el objetivo fundamental de la educación y lo que en democracia hemos aceptado (amparados por los Derechos Humanos y Civiles) el profesorado tiene la OBLIGACIÓN de seguir fomentando actividades y charlas de educación en igualdad, sexualidad, salud, tecnologías, drogodependencia, etc. para TODO el alumnado sin que medie ningún “pin parental” al respecto.

Con respecto a esto de las actividades en educación sexual y en igualdad, no es una locura trasnochada que se le ha ocurrido a nuestro Gobierno en particular. Es una petición de la ONU y la OMS para todos los países. Podemos encontrar en el documento que la OMS ha elaborado “Estándares de Educación Sexual para Europa” el modelo de educación sexual integral, las consideraciones y principios al respecto. Pueden hallarlo en el siguiente enlace: Enlace de la OMS

Recordemos que en países como Alemania, negar la posibilidad de los hijos a participar en charlas de educación sexual puede estar penado hasta con cárcel: Aquí el enlace de la noticia

Por lo que no se trata de preservar o introducir una identidad ideológica, puesto que países de corte más liberal tanto como socialdemócratas, entienden la educación sexual como un derecho e incluso una obligación para con sus ciudadanos. Va más allá de una perspectiva ideológica concreta y se asume como para todos los seres humanos.

Si solo aprendemos lo que nos ofrecen en un lugar determinado, si nos apartamos de otras posibilidades, caeremos en pensamientos simples, reduccionistas y parciales de la realidad. El fanatismo se cura con pensamiento crítico. El Estado ha de velar por una educación pública que ofrezca distintas oportunidades y formas de entender la sociedad. Unas veces se acercarán más a lo que sentimos y creemos y otras darán una visión opuesta, lo cual nos ayuda a entender mejor qué es el ser humano.

En lo que respecta a la educación sexual, si las familias conocieran en qué consiste la educación sexual integral, posiblemente ciertos miedos por desconocimiento se rebajarían y la angustia, de algunas familias, se disiparía. Hemos de ser transparentes con respecto a la temática de las charlas de educación sexual y resolver las dudas que puedan tener las familias al respecto. Son nuestros aliados, no nuestros enemigos. Familia y escuela son aliados en la educación de los niños/as y hemos de trabaja de forma conjunta, complementándonos para alcanzar el objetivo de este desarrollo integral.

Por último, podemos reivindicar que las personas externas al centro educativo que den charlas sobre materias concretas sean expertas en la temática. Para la educación sexual sería recomendable que estas charlas (en lo que respecta a las impartidas por personal externo al centro) las ofrecieran personas expertas en Sexología (Máster en esta materia) y tituladas en Ciencias de la Educación y/o de la Salud (Medicina, Enfermería, Psicología, Pedagogía, Psicopedagogía y otras carreras afines). Los centros educativos tienen que asegurarse de cuál es el perfil profesional que acude a sus aulas a impartir talleres, pero para ello no hace falta la construcción de un “pin parental”, pues con los filtros ya comentados, que se utilizan en los centros educativos, es más que suficiente. 

domingo, 1 de octubre de 2017

Sexología posmoderna. ¿Nació la sexología desde la perspectiva relativista posmoderna?

Posiblemente no, pero podemos hipotetizar que, al menos, ha bebido desde su nacimiento, el nutriente suficiente como para sospechar que dentro de la génesis sexológica hay un entramado posmodernista que afecta a la visión y comprensión de esta. Una afectación que conlleva unos pros y contras, de los que es objeto este artículo.

Entendemos por sexología, el estudio científico de la sexualidad humana. El término Sexología fue acuñado por Elizabeth Osgood Goodrich Willard (Sexology as the Philosophy of Life, 306-8. Chicago: Walsh, 1867.)[1] Esta joven disciplina ha pasado de una etapa inicial multidisciplinar (siglo XVIII) a una fase interdisciplinar (siglo XIX) a la actual fase disciplinar (siglo XX). Por lo que como disciplina, podemos considerar a la sexología una neonata en el mundo de la ciencia.

Por otra parte, el posmodernismo nace a mediados del siglo XX de la mano de autores como J. Derrida (1930-2004), J.M. Lacan (1901-1981) o M. Foucault (1926-1984) entre muchos otros. Esta corriente heterogénea, a veces difícil de clasificar pero que tiene en común una serie de pensamientos y movimientos asociados, hacen que podamos encuadrar algunos de sus postulados dentro de un mismo conjunto plausiblemente coherente.

Algunas de las características de esta corriente  son:

ü  Crítica al modernismo proveniente de la Revolución Francesa. La razón ha dejado de ser la panacea.
ü  Relativización de la verdad. La verdad depende del entramado cultural. La verdad es el producto de creencias de un espacio y tiempo determinado. La verdad cambia.
ü  Construccionismo social. La vida es una construcción social. Los fenómenos sociales se construyen y se desarrollan desde contexto puramente social.
ü  Las posturas más radicales argumentan “el Todo Vale”. Si ya no hay una verdad, si los hechos se convierten en construcciones sociales, nadie tiene la razón, cualquier afirmación puede ser válida. Así pueden aparecer “ciencias alternativas[2]”: terapias alternativas, homeopatía…
ü  Subjetividad. La realidad es subjetiva, la razón pierde su carácter objetivo. Se duda de todo.
ü  Revalorización de la naturaleza y el medio ambiente. Las tecnologías y la ciencia son vistas como enemigos que empañan el buen desarrollo natural del ser humano. La ciencia y la tecnología acaban haciendo más mal que bien. Vuelta al ser humano natural. Fantasía primitivista: vuelta a los tiempos en los que el ser humano “era más feliz y vivía más sano”.
ü  Crítica al Status Quo: la ciencia es vista como amiga del poder. La Psiquiatría puede  utilizarse para el control social (corriente antipsiquiátrica). Todo aquel que se sale de la norma es tratado psicológicamente/psiquiátricamente para volver a encajar dentro del sistema, status quo. La farmacología aliada con el capitalismo ejerce una influencia negativa en la medicina y la salud humana.

















Estas son las características que nos interesan para el posterior desarrollo de este artículo.

Empecemos desde “el principio”. Con la Ilustración, desde la Revolución Francesa se combate el oscurantismo y la superstición. Nace la Razón como estandarte del avance humano. Esta Razón es puesta en el centro del devenir, la herramienta para destruir los mitos oscurantistas, las supersticiones religiosas y demás invenciones irracionales. La objetividad se adueña de las pretensiones ilustradas, nace el método científico: la ciencia son hechos, los hechos la verdad (o lo más cercano posible a ella).

Tras las sucesivas guerras (1ª y 2ª Guerra Mundial), la razón, que nos iba a traer a un ser humano mejor,  o más bien, esa visión de la razón como ese caballo victorioso comienza a desquebrajarse. La desilusión empieza a hacerse patente, sobre todo en los sectores que más la idolatraron (la Izquierda ideológica y política). La razón ya no tiene esa fuerza emancipadora, se duda de ella como herramienta de libertad e igualdad. Este desencanto es la raíz del emergente posmodernismo. La ciencia tradicional y su tecnología quedan en entredicho (bombas nucleares) en cuento al bienestar humano.

Nace pues el posmodernismo, como una crítica a la razón objetiva. Los hechos y las creencias se confunden en una amalgama de subjetividades. La ciencia es vista como herramienta del poder del status quo y se duda de todo. La izquierda pierde el referente de la razón y la ciencia como estandarte de la lucha y la contracultura. Ahora la contracultura es dudar de la ciencia, de la razón y de la problemática unión de ambas con el poder establecido[3].

Todo se confunde. Se funden los hechos con las creencias[4], las ideas con los sueños, la ciencia con la pseudociencia, lo empírico con el estilo de vida de cada uno. Todo vale. Y parte de la izquierda se vuelve Feng-Shui[5].

Pero no todo va a ser negativo. Lo positivo del posmodernismo es su cautela ante los avances científicos, su mirada de sospecha sobre las relaciones de poder, la ciencia y el status quo. Desde esta perspectiva nos recomiendan ser vigilantes. Pues, aunque los hechos no sean opinables, las conclusiones si pueden estar tergiversadas, siendo utilizadas para la justificación de una ideología política que desee amparar, por ejemplo,  en los resultados científicos, las desigualdades sociales. Diversos autores que defienden el determinismo biológico argumentan que el patriarcado es el sistema de referencia legítimo y mejor que tenemos, pues es el que de manera natural aparece en la raíz social humana[6].

El juicio crítico que proyecta el posmodernismo es una buena herramienta para estar atentos a los fallos de la ciencia (o mejor dicho de las personas que trabajan dentro de esta) y su relación con el poder establecido. Es sano mantener una visión crítica, siempre que se ajuste y se discuta desde los hechos y las comprobaciones científicas y no desde la opinión y el estilo de vida de cada cual.

Por ejemplo, mantener una visión crítica ajustada de las posibles influencias de poder de las industrias farmacéuticas que se alinean con una visión capitalista amoral, en la que los intereses de esta a veces no se ajustan a los intereses generales de salud social pública, haciendo ciertas dejaciones de responsabilidad con respecto a la salud de todos nosotros, son comprensibles. Hemos de estar atentos de que no se cometan estas injusticias que pueden causar el malestar e incluso la muerte de muchas personas. Esta vigilancia es tan saludable como democrática. Pero de ahí al todo vale, va un abismo. Sin ciencia no hay rigor. Esta no es perfecta pero sigue siendo nuestra gran arma ante la ignorancia, la superstición, los juicios de valor y los intereses ideológicos y políticos. La ciencia es nuestro escudo ante las estafas del poder del placebo, de la “mala ciencia[7]”. La ciencia salva vidas, las farmacéuticas también, no así la homeopatía.

La sexología ha bebido, de entre otras corrientes[8], del posmodernismo atrayendo a su eje germinal tanto los pros como los contras de esta corriente. La fase disciplinar de la sexología aparece temporalmente hablando, junto a la vertiente posmodernista. No es descabellado pensar que la primera absorbió ciertas posturas de la segunda.

La unión más clara entre posmodernismo y sexología podemos encontrarla en la persona de Michel Foucault. Psicólogo, filósofo e historiador francés, inscrito dentro de la corriente estructuralista y postestructuralista. Escribió tres volúmenes de La Historia de la Sexualidad, donde aboga por el control de nuestros propios cuerpos, deseos y pasiones. Nuestras experiencias sobre la sexualidad es producto de nuestra propia historia, es circunstancial al espacio-tiempo en el que vivimos.


La sexualidad como producto histórico.   M. Foucault, mantenía la idea de que la sexualidad es una construcción histórica. La concepción que tenemos de ella cambia según avanzamos en la historia. Nosotros no tenemos la misma experiencia de la sexualidad que en el periodo de la Grecia Clásica, por ejemplo. La sexualidad siempre ha existido, lo que ha ido cambiando son los diversos puntos de vista de esta, las maneras de tratar y vivir la sexualidad. Y estas maneras de entender la sexualidad no tienen que ver con lo biológico sino con lo cultural. En definitiva, para Foucault, la sexualidad de la que hoy hablamos, no es más que una invención moderna producida por el marco histórico en el que nos movemos, sujeta, por ello, a cambios, según vamos transformando el marco de la realidad que nos constituye.

También desde un enfoque que podemos atribuir como posmodernista, advertimos que en algunos sectores de la sexología, domina la postura del construccionismo social (entre ellos las posturas feministas), donde la sexualidad y sus peculiaridades son producto de la cultura. Se derrumban los postulados deterministas biológicos que agarrotan las posibilidades de la humanidad encasillando, por ejemplo, a la mujer como agente subordinado del hombre. La sexología posmoderna, relativiza los conceptos de masculino y femenino. Se habla de género líquido o fluido. Se abre el abanico a la diversidad. El dualismo masculino-femenino se fragmenta, dando cabida a la pluralidad y a la indeterminación del género.

Por otro lado, determinados sectores de la sexología argumentan en contra de la teoría de la evolución de Darwin. No se niega la evolución[9], pero se debaten las conclusiones sacadas del darwinismo. Desde esta perspectiva se pasa de una concepción de la humanidad egoísta (gen egoísta[10]), individualista y preocupada solo en la autosupervivencia a una concepción de contenido Lamarckiano de la evolución, donde lo importante no es la lucha por la supervivencia sino la simbiosis entre los seres vivos, entendida como una red de conexiones en la que dependemos conjuntamente unos de otros para sobrevivir. La cooperación toma las riendas de nuestro sistema,  desacreditando así,  la lucha egoísta por la supervivencia[11].

Estas afirmaciones, sin entrar en la magnitud científica de los argumentos[12],  han sido positivas para la lucha de las desigualdades sociales, el sexismo, la lucha por la diversidad sexual, el reduccionismo del determinismo biológico, al romper las fronteras del heteropatriarcado y dejar al descubierto ideologías que se tenían como adalid de la verdad científica, y que están siendo desmontadas, con argumentos frontalmente opuestos[13].  Estos son los pros de adoptar un espíritu posmodernista moderado, ya que nos ayuda a mantener un juicio crítico, a ser vigilantes con lo establecido.  Pero un posmodernismo duro, abre la puerta a la pseudociencia y una disciplina tan reciente como la sexología puede verse muy dañada, desacreditándola y convirtiéndola en mera moda pasajera[14].

Factores perjudiciales del posmodernismo extremo en sexología. Un relativismo absoluto abre la puerta a corrientes pseudocientíficas. Si las herramientas de trabajo de esta disciplina comienzan a basarse en filosofías de enfoque orientalista, que quedan muy bien de cara a la galería, pero que carecen de cimientos científicos sólidos, la sexología corre el peligro de convertirse en una parodia motivada por las modas del momento.

Si damos cabida en nuestros congresos de sexología a “terapias alternativas” de talante pseudoprogresista[15], que llaman la atención de un público ávido de cosas nuevas, resignándonos a la demanda capitalista y desinformada de las personas que apelan, después de tanto anuncio de televisión, por lo natural y oriental como preludio a la salud y bienestar personal, sin saber que la gran mayoría de estas alternativas son producto del efecto placebo[16], estamos haciendo un flaco favor a esta disciplina que necesita tanto como las demás de contenido serio, riguroso y científico.

Las terapias y medicinas alternativas a las que me refiero son, entre muchas otras: Feng-Shui, Reiki, bioneuroemoción, homeopatía, terapias energéticas y corporales, reflexologías varias, coaching o mindfulness[17]. Muchas de estas prácticas están siendo investigadas para ver cuál es el alcance real de sus beneficios, otras están completamente descartadas y solo figuran dentro de la ingeniería de la superstición.

Por ejemplo, lo que la ciencia asegura del mindfulness es que puede ayudarnos relativamente ante la depresión, la ansiedad y el estrés. Pero existen ya otros medios, anteriores,  apoyados abiertamente por la ciencia que pueden paliar estos nocivos efectos sin tener que recurrir al mindfulness. Esta herramienta no es la panacea, aunque la veamos en todas partes, formando parte de la psicología, la sexología y la educación. En algunas ocasiones el mindfulness puede ayudarte a rebajar la ansiedad que te produce tu mala relación de pareja, pero no evita que tengas que convivir con ella. Los resultados positivos son modestos según los análisis científicos y en la mayoría, se observa que el tamaño de la muestra, de estos estudios, es bastante bajo como para sacar conclusiones y generalizar los resultados.

La sexología no es sólo posmoderna, abarca muchas otras nociones, pero podemos advertir que sí se ha podido nutrir de estas ideas, a veces para bien (uso de una perspectiva posmoderna moderada) y otras para mal (abriéndose a herramientas/modas que no han demostrado su eficacia o cuando sabemos que se apoyan en el efecto placebo, o en el peor de los casos resultan ser incluso, contraproducentes).

Un sexólogo/a ha de basarse en el método científico, sabiendo que los hechos científicos son los que nos guían  y que estos son nuestra puerta al conocimiento. Relativizar la verdad de forma extrema, no es el camino seguro porque ni siquiera la ciencia es infalible en el ámbito de lo social. Las lagunas del conocimiento no pueden llenarse con las aguas de la pseudociencia, el misticismo, “las energías” y los efectos placebos. No todo vale. La innovación, no es siempre un camino de verdad científica que asegure el bienestar,  requiere, para su desarrollo, de un tiempo (a veces bastante prolongado) de investigación rigurosa.



[1] Hallado en Frago, S. y Sáez, S. Haciendo historia sexológica con el “Sal de dudas”. Asesorías Sexológicas: Zaragoza.
[2] Entrecomillado porque sólo hay una ciencia posible.
[3] La izquierda (parte de ella) comienza a concebir que su lucha ahora es en contra de la ciencia por su acercamiento y justificación del poder del status quo. Lo contracultural es, en este momento, sospechar de lo científico y se apela a la naturaleza, a sus energías, a las filosofías orientales, como nuevos fruto del saber contracultural. La ciencia tradicional es conservadora. Las tecnologías son un peligro pues desvirtúan al ser humano y lo despojan de espiritualidad. Producen cáncer y nos alejan de nuestro yo primitivo, el cual, según ellos, era más feliz antes de toda esta casquería tecnológica.
[4] Los hechos (factus) son lo empíricamente demostrable (nos permite describir aquello que ocurre). No se puede opinar sobre los hechos, se pueden refutar o comprobar. Las creencias si son opinables. Cada uno tiene la suya. Confundir hechos con creencias nos lleva al relativismo. Un hecho no está mediado por la cultura, una creencia sí. Los estilos de vida como ser de izquierdas o de derechas no influyen en los hechos, en las creencias sí. La verdad ha de basarse en hechos y no en creencias o estilos de vida.
[5] La Izquierda Feng-Shui es un libro de M.J. Schwarz, un escritor de izquierdas que hace una crítica de esta izquierda posmodernista adoradora de las conspiraciones, de las medicinas y terapias alternativas.
[6] Para saber más sobre determinismo biológico, patriarcado y sociobiología, acudir al libro No está en los Genes de Lewontin, Rose y Kamin (2009).
[7] En el libro “Mala Ciencia” Ben Goldacre desgrana los equívocos y engaños de algunas medicinas alternativas como la homeopatía.
[8] Las cuales no son objetivo de este artículo.
[9] No se apela al creacionismo, pero tenemos que tener en cuenta que un excesivo relativismo posmoderno puede incentivar creencias despojadas de credibilidad científica como el creacionismo, puesto que si la realidad es una construcción social, no hay verdad objetiva, todo tiene cabida, incluso esta perspectiva.
[10] Para saber más sobre el gen egoísta y la sociobiología leer a R. Dawkins (1976).
[11] Un autor español que defiende la perspectiva Lamarckiana es Máximo Sandín. También criticado por mantener posturas que no quedan suficientemente justificadas, científicamente hablando.
[12] Podemos debatir abiertamente sobre la cientificidad de los argumentos que se arguyen en cada una de las posturas, pero esta cuestión expandiría demasiado el objeto de este artículo. Pero hay que dejar claro que la única manera de intercambiar argumentos válidos es a través de la rigurosidad científica.
[13] Una diferencia notable, para la cuestión que nos ocupa, entre las ciencias naturales y sociales, es que esta última está más sujeta a la manipulación ideológica. Como afirma Alan Sokal en su revelador libro Imposturas Intelectuales: “… en las ciencias sociales se plantean muchas cuestiones metodológicas específicas (…) por el hecho de que los objetos de estudio son seres humanos (…) los datos se expresan habitualmente en lenguajes humanos cuyo significado puede ser ambiguo; el significado de las categorías conceptuales por ejemplo: infancia, masculinidad, feminidad, familia (…) cambia con el tiempo; la finalidad de la investigación histórica no son simplemente los hechos sino su interpretación, etc”. Las ciencias sociales para ser tomadas en serio han de tener rigor científico y han de separar los hechos de las creencias particulares, sabiendo que muchas de estas cuestiones se vuelven borrosas en las ciencias sociales.
[14] Una de las grandes críticas que se le hace a la psicología es su predisposición a seguir las modas del momento, lo que la convierte en vulnerable. Para José Antonio Marina, la psicología: “es una ciencia joven, impetuosa, vulnerable a las modas y a la que se seduce con facilidad”. Hallado en “El Laberinto Sentimental (1996).
[15] Estas terapias alternativas se suelen denominar progresistas por las razones que estamos esgrimiendo: rompen con la coraza científica tradicional, sujeta, según ellos mismos, a ideologías conservadoras, entendiendo la ciencia como sistema de poder al abrigo del status quo. Hablan de la naturaleza contraponiéndola a las tecnologías. La primera es lo bueno y la segunda es lo que provoca cáncer. Pensamientos también de carácter progresista, emanados desde los postulados de Rousseau que defendía la vuelta al hombre primigenio, ya que los avances científicos y las tecnologías solo provocan la corrupción del ser humano.
[16] Muy bien explicado en el libro de Mala Ciencia de Ben Goldacre.
[17] Para una lista más exhaustiva de estas pseudoterapias acudir al libro: La Izquierda Feng-Shui de M. Schwarz, pág 301 y 302.

DELIRIOS Y LOCURA

DELIRIOS Y LOCURA

Delirios y otros problemas

Bienllegados a la pagina donde todos vuestros delirios serán recompensados con miradas de incomprensión y rechazo amable.
Nos movemos incesantemente por sendas incautas, ataques de locura anonimos y vulgaridades encendidas por el alcohol de cualquier cantina.
No vengo a vender nada de valor ni a regalar una sonrisa verdadera, vengo para quedarme sentado mientras tu disfrutas de la ignorancia de los demás.
Vengo para quedarme sentado entre tus historias de a media tarde, para escucharlas, leerlas y enmudecer al ver que todos somos tan parecidos, tan complejamente simples.....
Me siento y te escucho. Sientate y escuchate. Sentemonos a escucharnos.Escuchame si puedes.