miércoles, 8 de febrero de 2012

Los tres factores claves por los que abandonamos a nuestras relaciones amorosas.

Son diversas y múltiples las causas por las que podemos o elegimos abandonar el barco de una relación amorosa: diferencia de carácter, desajustes sexuales, celos, búsqueda de nuevas experiencias y un largo y casi inagotable sinfín de justificaciones más o menos elegantes y racionales.

Pero dentro de todas estas múltiples formas de huida, podemos enumerar  tres factores que pueden ser determinantes a la hora de abandonar el nido de amor.

 Estos factores son los siguientes:

• Refuerzo-castigo o coste-beneficio
• Cantidad de recursos empleados
• Otras alternativas

A continuación paso a describir y clarificar estos factores, para entender porque dejamos o somos dejados, con la frialdad de la razón como bandera.

1. Refuerzo-castigo o coste-beneficio

La idea central de este factor es que permanecemos en una relación que nos es reforzante y huiremos de las relaciones en las que nos sentimos castigados, inhibidos o menospreciados. Cuando nuestra relación empieza a costarnos energías y comprobamos que el beneficio (entendido este no como algo monetario, sino beneficio emocional sobre todo) está por debajo de nuestras expectativas, ilusiones o atribuciones, nuestra relación corre serio peligro de resentirse. Pasan entonces pensamientos por nuestras asombradas cabezas del tipo: “yo doy y doy pero no recibo nada a cambio” o “por mucho que dé en esta relación, no parece que este siendo compensado”. Empezamos a preguntarnos qué damos y qué nos dan a cambio, pues intuimos o certeramente comprobamos que no hay un equilibrio de fuerzas en el toma y da de la relación. Sí somos continuamente castigados o reprobados por nuestras conductas que parecen inadecuadas para nuestra pareja, sí cuando hacemos cosas positivas no nos vemos recompensados, ni con una mirada de agradecimiento, podemos sufrir un bloqueo al que Gottman denominaba actitud evasiva o distanciamiento, que se caracteriza por la pasividad  ante las criticas, ya no se hace absolutamente nada, solo queda huir, para aliviar el estrés interno, pues uno se siente impotente y sin recursos para afrontar la relación y las criticas dolorosas. En este caso el cuarto jinete del apocalipsis de Gottman hace su aparición emborronando cualquier esperanza de una relación satisfactoria (para saber más sobre el tema leer el libro: Gottman, J. (2010). Siete reglas de oro para vivir en pareja .Debolsillo: Barcelona.)

Por último debemos decir que este factor por sí solo es necesario pero no suficiente para que una pareja rescinda su contrato de permanencia juntos, pues puede haber un desequilibrio en el toma y da  y que este no afecte de forma profunda a la relación, es decir un miembro de la pareja puede dar muy poco a la relación y el otro mucho, pero no haber por ello ningún choque o escisión profunda, pues los tipos de personalidad influyen a la hora de que este factor sea determinante o no. Hay personas que les gusta dar mucho y recibir poco a cambio y por ello pueden mantener una relación desequilibrada (desequilibrio entendido en dar y recibir y no en términos de inteligencia emocional) por mucho tiempo o incluso por siempre.

2. Cantidad de recursos empleados

Otro factor clave, es la cantidad de recursos que hemos administrado en nuestra relación, si hemos gastado mucho tiempo, esfuerzo y dinero en ella, nos costará más dejar a la pareja. Siempre se suele recriminar, cuando somos dejados, este tiempo valioso que empleamos con el otro, con frases del tipo: “con todo lo que hemos vivido juntos y todos los planes que hemos hecho, cómo puedes dejarme tirado así sin más”. Suele ser uno de los factores que más duelen a la persona dejada, porque  recuerda incesantemente todo lo vivido, que en términos materiales, es todo lo gastado en el otro: tiempo, esfuerzo y dinero, sobre todo. Una analogía para entender mejor este factor es el de la persona adicta al juego o ludopatía, en un primer momento uno juega una cantidad de dinero moderada pero conforme entra en la espiral de derrotas, el interés del adicto al juego ya no es ganar dinero sino recuperar lo invertido y perdido y es en ese instante cuando se establece el vínculo incesante y peligroso con la enfermedad. Por ello, a veces no dejamos a una pareja, no porque la queramos sino porque hemos invertido tanto en ella que uno siente que sino  continúa se pierden todas las inversiones realizadas a lo largo del tiempo con el ser amado. Si percibimos que son mayores nuestras anisas de volar del nido que el coste que supone dejar a nuestra pareja, en términos de recursos empleados, podemos estar en disposición de abandonarla y comenzar un nuevo camino.

Nos damos cuenta entonces de la importancia de seguir gastando tiempo, dinero y esfuerzo en nuestras parejas, no vale relajarse, no vale dejar de hacer cosas junto al ser amado, sí comenzamos a detener o a acortar la cantidad de recursos que empleamos en la otra persona, esta quizás algún día le cueste menos dejarnos. Téngalo muy en cuenta.

3. Otras alternativas

En la vida hay muchos caminos por recorrer, muchas alternativas que elegir y muchos pasos por andar. Si estamos con una pareja pero de repente se nos cruza otra, que llama nuestra atención, que cambia nuestros esquemas mentales, que modifica nuestros sueños y que transforma nuestra realidad, podemos estar en disposición de abandonar a nuestro amado por una nueva y más emocionante relación. Las alternativas siempre están ahí, y como bien expresa la película “Closer”, siempre hay un punto que uno decide o no decide cruzar cuando se conoce a alguien nuevo y se tiene una pareja, siempre esta ese instante en el que te dejas llevar por lo nuevo o decides parar y cortar para regresar a casa con la persona a la que aún amas. Uno decide que otras alternativas tiene y qué prefiere, a veces acertamos pero en otras cometemos los mayores errores de nuestras vidas.

Estos factores afectaran de distinta forma y grado a nuestras relaciones, según lo sólidas que sean. Quizás solo baste uno de estos factores para romper una relación, como conocer a alguien nuevo, ello puede hacernos pensar que nuestra relación apenas si se sostenía, apenas si era algo real y tangible. 

Una relación más solida necesitará de más factores para romperse:  la relación se ha convertido en puro castigo, ya no se están empleando recursos para mantenerla, ya no se gasta tiempo ni dinero en la pareja, no se le sorprende con detalles, y encima tenemos otras alternativas con las que ilusionarnos, es en ese momento cuando podemos ponernos a temblar y a vaticinar que nuestra relación sufre un grave peligro de derrumbe. 

Si le damos una visión positiva a todo lo mencionado hasta ahora, podemos hallar los factores por los que podemos mantener una relación de pareja más sana, tan solo debe pasar a positivo los factores mencionados. Tiene en sus manos unas breves indicaciones para ser más feliz, utilícelas como vea conveniente.

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DELIRIOS Y LOCURA

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Delirios y otros problemas

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