viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Qué es el fenómeno Cougar? Mujeres maduras en busca de hombres más jóvenes.

La palabra cougar es un término inglés que literalmente significa puma, y se utiliza como adjetivo para denominar a las mujeres mayores de treinta años que desean mantener encuentros amorosos/eróticos con hombres unos diez años menores que ellas.

 Las características de una mujer cougar podrían ser las siguientes:

·         Mujer mayor de treinta años.
·         Busca relaciones con hombres unos diez años menos, piensa que estos van a ser más atentos y que serán más vigorosos en la cama.
·         Cuida su imagen y apariencia física, aunque no desea parecer una joven de veinte años. Cierto miedo a la vejez.
·         Es independiente emocional y económicamente.
·         Confía en sí misma y parte de las experiencias de su pasado, se siente orgullosa de tal.
·         Desean sentirse poderosas dentro de la relación amorosa.

La mujer cougar desea tener el control de la relación y mostrarse independiente, utilizando la experiencia y confianza en sí misma para ser la parte dominante de la relación. Este fenómeno parece que ha ido creciendo en las últimas décadas, gracias entre otros factores a la independencia económica de la mujer.

¿Qué opina la psicología evolucionista al respecto? La psicología evolucionista basa sus postulados en la creencia de que el pasado del ser humano, en su evolución, marca el quienes somos ahora, a través de diversas adaptaciones, físicas y psicológicas acaecidas desde la época prehomínida, apoyándose en las ideas de Darwin sobre la selección natural y la selección sexual[1].

Para gran parte de los evolucionistas el cortejo lo llevaba a cabo el macho y casi siempre con hembras que solían ser más jóvenes que él, la explicación plausible que argumentaban era que el símbolo de juventud y de belleza iban ligados y que cuanto más joven fuese la hembra (siempre a partir de la menarquía o primer estro, según  humano o animal) mayor reproductividad tenia esta y mayores serían las probabilidades de perpetuarse genéticamente. Los evolucionistas no tenían en cuenta otros factores que no fuesen la reproductividad y la fuerza de los genes a la hora de buscar pareja.

¿Qué ocurre en la actualidad? Parece que la mujer empieza a tomar el mando, soterrando dichas ideas evolucionistas. La independencia económica de la mujer ha promovido que esta pueda ser más libre para seleccionar pareja, ya no necesita un hombre maduro a su lado que le asegure el pan para ella y para sus hijos.

Otra variable es la visión actual del sexo como búsqueda de placer y no como simple hecho reproductivo. El sexo no es solo reproducción y genética, la mujer actual desea disfrutar del sexo por sentir placer, como una forma de expresarse, de sentirse libre e independiente, por ello empiezan a desear hombres más jóvenes a los que tienen como más vigorosos, dulces y dependientes (mitos modernos o creencias erróneas por las que se piensa que los hombres mayores pierden su potencial sexual a causa de la propia vejez).


En definitiva el fenómeno cougar parece que debe su existencia a factores como la independencia económica de la mujer y a una visión de la sexualidad mucho más amplia que la de la mera reproducción, refutando ciertas ideas evolucionistas por las cuales era el hombre el que buscaba mujeres más jóvenes con el objetivo de asegurarse una descendencia sana y suficiente.


[1] Selección natural: supervivencia del más apto. Selección sexual: rasgos presentes en las especies que aparecen por competencia sexual, para atraer al otro miembro a la cópula. Ejemplo clásico: la cola del pavo real, esta parece ir en contra de la selección natural, pues una cola tan grande entorpece la huida del depredador, pero sin embargo las hembras se sienten atraídas por los colores y belleza de este rasgo, por lo que los ejemplares con colas de  mayor tamaño y coloridas tienden a reproducirse con mayor facilidad.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Qué es la autoestima sexual?

En gran medida la salud y bienestar del ser humano se basa en mantener una autoestima equilibrada. Hay una gran variedad de definiciones sobre esta, pero diversos autores parecen tener claro que la autoestima es una valoración personal que puede ser positiva o negativa, de aceptación o rechazo, donde el principio esencial de la sana autoestima es el de aceptarse a uno mismo amparándose en otro
principio, el de realidad.

 Para el filósofo y psicólogo William James (1963) la  autoestima es: “el valor de los sentimientos hacia uno mismo”.

Para que la autoestima se desarrolle de manera adecuada hay que atender a dos aspectos fundamentales:

 Vinculación: mantenemos vínculos importantes con otras personas (estas personas son importantes para nosotros)  y a la vez nos sentimos importantes dentro de estos vínculos (dichas personas nos hacen sentir importantes).

Singularidad: nos sentimos especiales por ciertas características que poseemos, que nos hacen diferentes y únicos, siendo abalado por la aprobación de los demás, pues estas cualidades son visibles para ellos. 

¿De qué se compone la autoestima?

Parece que la autoestima se nutre de la suma de otras sub-autoestimas, es decir poseemos apartados de la vida donde cada uno lo valoramos positiva o negativamente (relaciones interpersonales, trabajo, familia, etc.). Podemos tener una alta autoestima familiar si somos considerados buenos hijos y a la vez una baja autoestima en nuestras relaciones de pareja si nos consideramos un desastre como novio/as y la suma de todas estas sub-autoestimas dan como resultado una valoración final en nuestra autoestima general o global.

Por ello ¿podemos hablar de la existencia de una autoestima sexual? ¿De qué se nutre o sustenta esta? Si apoyamos la propuesta de las diversas sub-autoestimas, podríamos decir que en el terreno de la sexualidad también el ser humano posee una autovaloración positiva o negativa de su sexualidad, basada o sustentada en las diversas experiencias de vida relacionadas con esta, de las creencias y valores que hemos aprendido a través de la educación de nuestros padres y sistema educativo, de lo que aprendemos a través de la educación informal (amigos, compañeros de trabajo, internet) junto con lo que opinamos de nuestro cuerpo. La suma de todas estas variables nos conducirán a unos valores, pensamientos y conductas concretas a cerca de la sexualidad en general y de nuestra sexualidad en particular.

Por todo ello podemos definir autoestima sexual como la valoración positiva o negativa, de aceptación o rechazo de nuestro cuerpo, desempeño sexual e intimidad, basándonos en el aprendizaje de valores y creencias y experiencias previas vividas, desde una perspectiva subjetiva.

Así pues podemos tener una autoestima sexual positiva y aceptada o negativa y rechazada. Para la psicóloga Silvia Russek poseemos una autoestima sexual negativa cuando[1]:

  • Rechazamos nuestro cuerpo y/o nuestros genitales.
  • Calificamos negativamente nuestro desempeño sexual.
  • No nos atrevemos a probar nuevas conductas o lo hacemos a pesar de nuestro disgusto.
  • Nos cuesta trabajo hablar claramente sobre lo que nos gusta y lo que nos disgusta, lo que queremos hacer y lo que no queremos.
  • Nos preocupa tanto tener un buen desempeño sexual, que podemos tener algunos problemas como la falta de deseo, de orgasmo, problemas de erección, en los hombres, etc. e incluso puede llevarnos a evitar las relaciones sexuales.
  • Podemos tenerle miedo a la intimidad.
  • Interpretamos negativamente o como rechazo, cualquier comentario de nuestra pareja.
Todas estas circunstancias van a dificultar que vivamos una sexualidad sana, equilibrada y beneficiosa para nuestra salud emocional, por lo que debemos cuidar este aspecto tan importante de nuestra singularidad humana, pues si somos felices en el ámbito sexual, repercutirá en nuestra autoestima sexual y por ende  redundará a favor de una mejor autoestima global, por lo que mantendremos una vida más saludable y feliz.



[1] Datos hallados en: http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/autoestima-sexual.html

jueves, 15 de mayo de 2014

Relaciones de pareja: del enamoramiento al apego. Procesos químicos.

¿Puede que las relaciones de pareja en el ser humano tengan fecha de caducidad? ¿Qué ocurre en nuestros cerebros cuando detectamos a una persona que nos gusta? ¿Cuánto duran estos procesos?  

Parece que cuando nuestros ojos atisban a un ser que nos agrada, en nuestro cerebro se ponen en marcha una serie de neurotransmisores como son la dopamina (DO) y la feniletilamina (FEA) entre otros, y si interactuamos con esta persona que nos atrae puede que estas sustancias provoquen que acabemos enamorándonos. Este sería el primer paso.

  La FEA es una sustancia química emparentada con las anfetaminas y drogas como el MDMA (también aparece en alimentos como el chocolate y el queso pero en cantidades pequeñas) la reacción que nos provoca cuando se activa es de euforia, palpitaciones, insomnio y obsesión; cuando vemos al ser amado, esta sustancia es la que provoca que nos pongamos nerviosos, nos suden las manos, tengamos taquicardia, sintamos euforia y por supuesto induce a que nos enganchemos a la persona adorada. Nos enamoramos.

Las investigaciones indican que una gran cantidad de parejas, en muchos países distintos, concluyen sus noviazgos sobre los cuatro años de media. Parece que  sobre los 4 años las sustancias que nos inducían al enamoramiento se apaciguan, nos habituamos a ellas. Las personas perciben entonces que la relación ha cambiado, ya no sienten la euforia que les llevo a cometer las locuras de amor pasadas, sienten que la relación se ha adormecido, pero realmente lo que está ocurriendo es un segundo proceso: el apego.

Si la FEA es una de las sustancias más relevantes en un principio, ahora cobra fuerza otro tipo de sustancias que también nos aportan placer pero que su influencia es menos intensa, son las llamadas endorfinas (opioides endógenos) y lo que provoca en nosotros es la sensación de bienestar cuando estamos cerca del ser amado, sentimos seguridad y apaciguamiento.

Las personas que viven de emociones intensas puede que este relajamiento no les siente bien y comiencen a pensar que la relación ya ha perdido todo su sentido, con lo que abandonan al ser amado (posiblemente aquí se enmarquen también los adictos al enamoramiento). Sin embargo las personas que están preparadas para continuar con la relación, sabiendo que todo cambia, y que las relaciones son parte de un proceso en continua modificación, sentirán con placer esta sensación de seguridad y tranquilidad que le aporta ahora la relación. 

El enamoramiento, si nos basamos en las sustancias químicas que lo componen, podemos decir que tiene fecha de caducidad, y o pasamos al vacío existencial y abandono de la relación o a continuar por la senda del apego. Aunque es demasiado arriesgado hablar en términos absolutos, puesto que tanto el enamoramiento como el apego pueden aparecer y desaparecer en una misma relación, surgir y resurgir, pueden caducar y volver a aflorar, solo que quizás no con la fuerza inicial.

Lo que las investigaciones han dejado patente es que algo ocurre cuando llevamos unos cuatro años de relación con la misma pareja, puesto que muchas de estas deciden poner fin a su idilio amoroso, puede que el descenso de las sustancias químicas de nuestro cerebro tenga bastante que ver (algunos científicos aducen que esto es debido a que el ser humano tiende a la poligamia o a la monogamia en serie[1]). Siempre nos quedará la motivación de querer continuar con el ser amado, ya que nosotros podemos imponernos a nuestros impulsos biológicos.



[1] Monogamia en serie: persona que tiene una relación monógama pero cada cierto tiempo deja a una pareja para irse con otra, así sucesivamente. 

jueves, 24 de abril de 2014

Neotenia y pedomorfismo. La juventud del ser humano como fuente de atracción y deseo.

Las marcas publicitarias nos venden tres características que aparecen unidas,  indisolubles y ensambladas: belleza, juventud y éxito  junto, por supuesto, al producto a vender. Y ¿qué ideas puede aportar la ciencia al respecto? ¿Los seres humanos conservamos un aspecto o al menos más características juveniles que otras especies? En caso afirmativo ¿para qué necesitamos mantener un aspecto jovial? Parece que en gran medida la respuesta se encuentra en el deseo y atracción física.

La neotenia es el proceso que estudia como ciertas características de un organismo siguen manteniéndose jóvenes, conservando una tipología infantil, esta prolongación de rasgos juveniles en la vida adulta se denomina pedomorfismo.

Algunos rasgos físicos humanos como  nuestra cara pequeña, la voz más aguda de la mujer y su tamaño más pequeño con respecto al hombre, son signos de pedomorfismo que activan fisiológicamente el deseo sexual. La ausencia de vello corporal, es otro factor si lo comparamos  con el resto de especies animales cercanas.  Parece que los signos infantiles, como caras pequeñas, ojos grandes y pupilas dilatadas (estudios realizados al respecto han demostrado que nos atraen las personas con pupilas grandes, pues es signo de que nosotros también le interesamos, ya que estas se agrandan cuando vemos un estimulo llamativo) nos atraen desde la época de los protohomínidos. La antropología, psicología evolutiva y la etología, intentan descubrir porque ciertos rasgos infantiles nos cautivan  y entre los diversos intentos de respuesta se halla la idea  de que en un principio nos atraían los seres que no parecían peligrosos, sino dóciles, amables e inofensivos, por ello estas características infantiles, podrían llevarles a la creencia de que el ser que tenían delante no era peligroso, más bien sociable.

Otras características que prolongamos desde que nacemos son: el juego y la necesidad de sentirnos protegidos y queridos.

Somos de las pocas especies que seguimos jugando a lo largo de todo nuestro ciclo vital como una manera más de relacionarnos, socializarnos y utilizar el pensamiento abstracto a través del uso de la imaginación y la creatividad. Muchas especies al llegar a su vida adulta extinguen su necesidad de juego, el ser humano la conserva hasta el último día de su existencia.

El apego que mantenemos, en un principio con la madre y después con nuestra pareja, es otra característica neoténica más. La mayoría de especies, solo guardan una relación de apego con la madre mientras precisan cuidados, una vez que estos no son necesarios, el apego desaparece para siempre, incluso no sustituyen el apego materno con ningún otro miembro de su especie, al contrario que nosotros. El ser humano comienza manteniendo un tipo de apego con su cuidador para más tarde entre la adolescencia y la edad adulta, sustituir este apego primario (que suele ser materno), por un apego entre iguales.

En definitiva, el ser humano conserva  algunos de sus rasgos y características infantiles en la adultez con el fin de atraer, de despertar el deseo, fomentar la socialización y mantener un vínculo cercano de confort y seguridad con otros miembros de su especie. Las campañas de publicidad explotan estas características biológicas humanas, aunque en más de una ocasión tergiversen y distorsionen estas particularidades en pro de alcanzar un beneficio concreto. 

domingo, 6 de abril de 2014

Bisexualidad. La orientación sexual más incomprendida.

La orientación sexual humana hace referencia a la atracción sexual que una persona siente por otra, envolviendo al deseo y las fantasías eróticas así como la necesidad  de vincularse emocionalmente. Y si hay una palabra que define este constructo es: diversidad.

La orientación sexual humana es diversa ya que hay diferentes manifestaciones de ella: heterosexualidad, homosexualidad e incluso se ha empezado a hablar de “nuevas” diversidades: asexualidad[1] y pansexualidad[2]. Y de entre todas las formas de atracción hay una que en la actualidad sigue siendo la más incomprendida: la bisexualidad.
Bandera de la bisexualidad.

La bisexualidad queda definida como la atracción física o emocional que un individuo siente por personas de ambos sexos.

Esta orientación ha sido la menos investigada aunque a lo largo de la historia se haya constatado su existencia en muchas sociedades distintas. Algunos de los grandes autores que han hablado o teorizado sobre ella han sido: Freud y Kinsey.

La fecha elegida para hacer visible la bisexualidad, con actos, reuniones y  manifestaciones, es cada  23 de septiembre  coincidiendo (y quizás no por casualidad) con la fecha de la muerte de Freud (23-09-39).

El problema de este colectivo es que existen una serie de ideas erróneas y mitos sobre la bisexualidad, que empuja a ver esta como una perversión o atacan a la madurez de la persona bisexual, pues se piensa que cuando la persona alcance la madurez elegirá “el bando” y que de momento lo que le ocurre es que está indecisa, por lo que no se entiende la bisexualidad como un campo concreto y delimitado dentro de la diversidad sexual.

Algunos mitos más extendidos son los siguientes[3]:

·         Los bisexuales son personas inestables, caprichosas, inseguras, con una incapacidad para mantener una relación estable.

·         No lo tienen claro (falta de madurez emocional) y son unos viciosos del sexo.

·         La bisexualidad es una cuestión de moda.

Estas creencias empujan al colectivo bisexual a querer ser reconocidos como una entidad concreta dentro de la diversidad en orientación sexual, como afirma Lola Romero[4]:Es por todo ello que se reclama, por parte del colectivo bisexual, una visibilidad mayor y una comprensión distinta de su problemática. Ser bisexual no es fácil, ni un capricho aleatorio, ni simplemente “abre el abanico de posibilidades sexuales”, como podría pensarse. Existen para estas personas serios problemas de referencia hacia su identidad sexual, vacios de legalidad y de información sanitaria, confusión generalizada respecto a sus comportamientos, manera de sentir afecto o atracción sexual”.

En la actualidad hay pocos referentes que hayan salido del armario y hayan manifestado ser bisexuales, pero entre ellos encontramos a  Tom Daley, deportista olímpico que salió del armario como bisexual, el cual hizo esta manifestación[5]: "Mi vida ha cambiado radicalmente esta primavera cuando conocí a alguien. Me hace sentir tan feliz, tan seguro. Y ese alguien es un chico".

En definitiva, la orientación sexual no es un ente fijo, realmente es un proceso más en la vida del ser humano que puede ir modificándose a lo largo del tiempo, a través de las vivencias y  la experiencia, no es una elección sino un potencial erótico moldeable a lo largo de todo nuestro ciclo vital.



[3] Basado en los datos de el siguiente manual: Rodriguez Diaz, J.A. (2009) Manual de educación sexual para jóvenes ¿Y tú que sabes de eso? Málaga.

domingo, 30 de marzo de 2014

La pansexualidad: ¿otra forma de diversidad sexual?

La diversidad del ser humano es uno de los grandes valores que poseemos como especie, pues nos enriquece y nos protege, alimentando nuestra sabiduría cultural. Y dentro de esta amalgama  de diferencias, hayamos también diversidad en nuestra sexualidad.

Nuestra orientación sexual no es unísona, pese a los planteamientos heterocentristas a los que hemos sido expuestos durante tantos siglos, las minorías cada vez son menos minorías cuando nos damos cuenta de la exuberante y  extensa ramificación de la que es participe el ser humano, somos tan diversos,  que al final somos múltiples minorías que difuminan el sentido de lo único y normal.

bandera de la pansexualidad.
Dentro de la orientación sexual hayamos personas heterosexuales, homosexuales y bisexuales, apareciendo dos “nuevas concepciones” de las que se está empezando a hablar: la asexualidad[1] y la pansexualidad.

Podemos definir pansexualidad como la orientación sexual por las que nos atrae otra persona sin hacer distinciones de sexo o  género.  Expresan que pueden enamorarse de la personalidad de otros sin importarles si es hombre o mujer, si tiene pene o vagina, por lo que se centran en el interior: forma de pensar, de comportarse, etc.

La diferencia con la bisexualidad radica, en que las personas bisexuales si diferencian y atienden al sexo y al género a la hora de sentir atracción, es decir los pansexsuales a parte de sentirse atraídos por varones (género y biología), mujeres (género y biología) también pueden sentirse atraídos por personas transexuales, intersexuales e intergéneros (personas que no se sienten identificadas ni con los roles masculino ni femeninos).

Pero ¿las mujeres y hombres  transexuales son diferentes de las mujeres y hombres no transexuales o cisexuales[2]? ¿Tenemos que distinguir hilando tan fino o este discriminar tan específico puede acabar convirtiéndose en un tipo de transfobia y cisexismo?

La persona transfóbica es, por ejemplo, la persona a la que le gustan las mujeres, pero rechaza a las mujeres transexuales por el simple hecho de serlo y da igual que esta persona a la que le gustan las mujeres sea heterosexual, bisexual, homosexual o pansexual.

La persona cisexista es la persona que niega que hombres y mujeres transexuales son iguales que los hombres y las mujeres no transexuales o cisexuales.   

Y como afirma Ainara Ruíz en el blog de notas de su facebook[3] sobre la pansexualidad: “SI ALGUIEN CREE NECESARIO CREAR (O USA) UN TÉRMINO DIFERENTE PARA DESIGNAR A LAS PERSONAS QUE NO DISCRIMINAN A LAS PERSONAS TRANSEXUALES (frente al término anterior que lo deja sin matización para designar quienes si discriminan) COMO SI ESTAS PERSONAS ABARCARAN A ALGO MÁS, DIFERENTE DE HOMBRES Y MUJERES, ES UNA PERSONA CISEXISTA (al igual que sería racista el que viera necesario el hablar de "seres humanos y negros", como si las personas de raza negra no fueran seres humanos)”.

La polémica está servida. Puede que las personas que utilizan el término pansexualidad estén diferenciando entre mujeres y hombres transexuales de mujeres y hombres cisexuales, y en vez de divulgar pensamientos enfocados a la  diversidad, lo que se están consiguiendo es una forma de cisexismo y transfobia.

Quizás la pansexualidad es un intento de ampliar nuestra visión y conciencia de la diversidad en lo referente a la orientación sexual, pero para algunos sectores, a veces hilar tan fino acaba convirtiéndose en una nueva forma de intolerancia.



[1] Para saber sobre asexualidad acudir al siguiente link: http://jalomanda.blogspot.com.es/2014/03/asexualidad-podemos-hablar-de.html

[2] Cisexual refiere a un término derivado del término cisgénero que se utiliza para describir a personas cuya identidad de género es concordante con su género biológico, es decir, que no se identifican con la identidad transgénero de la transexualidad. Datos hallados en: http://es.wikipedia.org/wiki/Cisg%C3%A9nero


miércoles, 12 de marzo de 2014

¿Qué es hacer Luz de Gas? Maltrato psicológico, manipulación y chantaje emocional en las relaciones de pareja.

Muchas relaciones de pareja se vuelven tóxicas cuando uno de los miembros o ambos comienzan a mantener interacciones contaminadas de manipulación, chantaje emocional y en definitiva maltrato psicológico.

El maltrato psicológico es un comportamiento que provoca en la victima inestabilidad emocional, pues la persona maltratadora continuamente infravalora la opinión de su pareja, la culpabiliza, la intimida y la desacredita, utilizando como medio el afecto que la victima siente sobre el agresor.

Y un tipo de maltrato psicológico que puede ocurrir en las relaciones de pareja es el llamado “luz de gas”.  Para  la psicóloga por la Universidad de Nueva York Rojas-Marcos: “Cuando alguien nos manipula y nos produce una enorme inseguridad sobre nosotros mismos y nuestra realidad, se denomina hacer luz de gas[1]”. Así pues cuando nuestra pareja quiere hacernos dudar de nosotros mismos, nos confunde, sentimos que perdemos la cabeza, dejamos de confiar en nuestro propio criterio, está utilizando contra nosotros este tipo de maltrato psicológico.

Cartel de la película Gaslight.
Se adoptó este nombre de “hacer luz de gas” por un film llamado “Gaslight (1940)”, del director George Cukor, (la película se conoce en español como “Luz que agoniza”[2]), donde el protagonista masculino lleva casi a enloquecer a su pareja, pues intenta convencerla de cosas que no son reales.

La persona victima de este maltrato llega a pensar que se está volviendo loca, pues su realidad no coincide y es opuesta a la realidad que le cuenta su pareja, con la finalidad de convencerla y manipularla en su favor. La victima puede llegar a tener sentimientos y pensamientos como los siguientes:

·         Percepción de que está perdiendo el sentido de la realidad, ya no sabe lo que vio o no vio, provocándole confusión y desconcierto.

·          Inseguridad.

·         Daños en su autoestima, por la desacreditación continua y los sentimientos de culpabilidad, pues su pareja echa las culpas de cualquier fallo (sea real o no)  a la víctima.

·         Aislamiento progresivo de amistades y familia.

·         Altos niveles de ansiedad y estrés.

·         Dependencia extrema hacia su pareja-agresor.

Y el agresor suele actuar de una determinada manera a la hora de hacer luz de gas, algunas de sus conductas pueden ser:
·         El agresor enamora a la víctima, con lo que establece una relación especial.
·          La vida social de la victima empieza a reducirse, pues el agresor la limita, con diversos chantajes (celos, racionalización de argumentos, utilizando frases como: “debemos estar juntos”, etc.).
·         Manipula la realidad con el objetivo de conseguir dominar a la pareja, controlar y anular su voluntad.  Esgrime frases como: “Con lo inteligente que eres, no entiendo como no compartes mi punto de vista”, con lo que provoca confusión pues por un lado llama inteligente a la víctima y por otro la embauca para que acabe opinando como considera el agresor.
·         Poco a poco va introduciendo la duda sobre los actos, creencias y sentimientos de la víctima, para desconcertarla y que al final sea el agresor el que decida ante cualquier toma de decisión.
·         Aprovecha los estados de nerviosismo y agresividad que pueda tener la víctima para afianzar sus razonamientos, aduciendo que no está siendo cabal y que es muy impulsiva, cuando este estado de nervios lo ha provocado la persona agresora, pues induce a la victima estrés y frustración, por lo que es normal que antes o después salte o se enfurezca.

En definitiva una persona que hace luz de gas lo que intenta es controlar y anular la voluntad de su pareja, dominándola para que pierda el control de su realidad y no pueda tomar decisiones, ya que el agresor es quien desea tomarlas por ambos.

Una relación basada en el chantaje, la manipulación y el maltrato psicológico es una relación intensamente tóxica, de la cual la mejor opción en todos los casos es buscar alternativas o si se está sufriendo, ponerle fin cuanto antes. Una relación de pareja se ha de basar en la tolerancia y el respeto mutuo, con la manipulación ambos valores se pudren, consumiendo así a la propia relación.



[1] Datos hallados en: Rojas-Marcos, L. (2010). El sentimiento de culpa. Santillana Ediciones Generales: Madrid.
[2] Datos hallados en: http://www.filmaffinity.com/es/film270165.html. La sinopsis de la misma página dice: En la Inglaterra victoriana, una bella mujer (Ingrid Bergman) se casa con un famoso pianista (Charles Boyer). La felicidad desaparece cuando en la casa, donde años atrás se cometió un asesinato, la mujer empieza a oír extraños e inexplicables ruidos; mientras tanto, su marido la atormenta hasta hacerla creer que se está volviendo loca

DELIRIOS Y LOCURA

DELIRIOS Y LOCURA

Delirios y otros problemas

Bienllegados a la pagina donde todos vuestros delirios serán recompensados con miradas de incomprensión y rechazo amable.
Nos movemos incesantemente por sendas incautas, ataques de locura anonimos y vulgaridades encendidas por el alcohol de cualquier cantina.
No vengo a vender nada de valor ni a regalar una sonrisa verdadera, vengo para quedarme sentado mientras tu disfrutas de la ignorancia de los demás.
Vengo para quedarme sentado entre tus historias de a media tarde, para escucharlas, leerlas y enmudecer al ver que todos somos tan parecidos, tan complejamente simples.....
Me siento y te escucho. Sientate y escuchate. Sentemonos a escucharnos.Escuchame si puedes.