lunes, 23 de marzo de 2015

¿Cómo vives y expresas tu sexualidad? Las actitudes sexuales.

Cada ser humano vive su sexualidad de manera idiosincrática, basándose en su carácter, experiencias previas, creencias y personalidad. El conjunto de todas estas variables promueven unas actitudes concretas hacia el hecho sexual humano.

Las actitudes pueden definirse como la valoración positiva o negativa de un objeto, persona o cosa. Tal valoración nos impulsa a acercarnos a dicho objeto o por el contrario a mantenernos distantes. Las actitudes poseen tres componentes:

·         Componente cognitivo: creencia que tenemos respecto a algo, en este caso hacia la sexualidad (la sexualidad es algo bueno, es algo malo, nos es indiferente).

·         Afectivo: es el componente emocional que nos hace tener preferencias y motivaciones hacia los objetos de nuestro interés o emociones de rechazo y evitación.

·         Conductual: la acción motivada por el componente afectivo y cognitivo (si la sexualidad nos avergüenza o sentimos rechazo, no realizamos conductas en este sentido).

Una persona que crea que la sexualidad es algo negativo, que perjudica nuestras mentes, manifestará una emoción negativa hacia esta, llevándole a realizar acciones de evitación o rechazo. Esta persona manifiesta una actitud erotofóbica[1] de la sexualidad, la cual repercutirá en su vida cotidiana cada vez que se enfrente al hecho sexual humano.

En general podemos encarar la sexualidad a través de tres tipos bipolares de actitudes:

  • Actitud de normatividad: actitudes basadas en la norma que impone o impera en la sociedad. Dos polos: actitudes prohibitivas y actitudes permisivas. Las actitudes prohibitivas están basadas en normas morales y religiosas, censurando determinadas conductas sexuales; y por razones políticas, como el control de natalidad. Las actitudes permisivas se basan en dos premisas, la primera, la reivindicación y pensamiento reaccionario ante las normas morales impuestas y segundo, el esnobismo: acabar con el peso de la represión pero sin una actitud crítica y reflexiva de la sexualidad. Estas actitudes se basan en, el: “debería hacer o ser”. Por otro lado, otra normatividad, proviene de los consejos que damos a los demás sobre sexualidad, basados en lo que nos ha ido bien o mal a nosotros, lo que nos agrada o desagrada, pudiendo condicionar la sexualidad del otro. Consejo desde la experiencia como modelo, con el riesgo de caer en un reduccionismo egocéntrico: “A mí eso no me supone un problema, tu deberías hacer lo mismo, pruébalo”.
  • Actitud de combatividad: Si las anteriores actitudes se basaban en normas que establecemos, en este caso también se sigue el mismo criterio, con la diferencia de que, esta vez, se pasa a la acción, con la intención de cambio real. No propone sino que intenta imponer. Dos polos: ataque a la sexualidad y defensa a ultranza de esta.
  • Actitud de comprensividad: Este enfoque es multipolar, pues viene determinado por una visión empática, comprensiva y de tolerancia hacia el hecho sexual humano. La sexualidad se cultiva, se estudia, se comprende, no se juzga, ni se critica, ni se silencia. Cada uno tiene su propio modo de pensar en sexualidad, y hay que comprender que existen otros modos igual de validos, siempre que se respeten las libertades y derechos.
Parece lógico que la educación sexual se decante por este último modelo actitudinal. Cada ser humano cultiva su propia sexualidad, lejos de los prejuicios, estereotipos y reglas dogmáticas morales. Cultivar significa comprender, aceptar y valorar nuestra sexualidad así como la diversidad sexual de los demás. No generalizando, ni juzgando al otro, y huyendo de los “tengo que…” “debo de…”

Estos tres tipos de actitudes dan como resultado o subproducto, 6 tipos de actitudes a la hora de vivir la sexualidad, en los que cada uno de nosotros se asienta. Sería necesario reflexionar sobre el tipo de actitud que poseemos para así reconocer cómo vivimos nuestra sexualidad, cómo la expresamos y la proyectamos, pues cada uno de nosotros funciona como modelo para los demás. Modelo de hermano/a, modelo de padre o madre, modelo de profesor/a, modelo de pareja. Nuestras actitudes modulan, transforman y educan a los demás, sea a nuestra familia, nuestros amigos o en el trabajo. Por ello, plantéate en que modelo actitudinal te encuentras para hacer una posterior reflexión de  cómo este condiciona tu vida y la de los demás:

·         Actitud tabuizadora: basada en cuestiones morales y religiosas, donde la sexualidad es vista como enemiga del ser humano. Negación, culpa, vergüenza, obsesión. El concepto de sexualidad que subyace es el de sexualidad como instinto peligroso. Una persona asentada en esta actitud no habla de sexualidad y si hace alguna referencia a ella, es para coartarla, prohibirla y descalificarla. Un profesor/padre/madre con esta actitud no desea que en su centro educativo se haga educación sexual, pues cree que hablar de sexo incita a malos pensamientos (pecaminosos) de los jóvenes. La mejor educación es el silencio.
·         Actitud de dependencia: se encara la sexualidad desde la evitación y huida, se delegan las responsabilidades en otros, Miedo a tomar decisiones al respecto. El concepto de sexualidad que subyace es que este tema es muy delicado y del que mejor no opinar ya que se carece de conocimientos suficientes para ayudar. Es la típica respuesta de un padre o madre que delega en el otro la responsabilidad de hablar de sexualidad con los hijos: “este tema mejor háblalo con tu padre/madre”
·         Actitud de falso naturalismo: actitud permisiva con un falso halo de progresismo. Postura que en apariencia es extremadamente liberal pero que en realidad subyace un miedo a afrontar la sexualidad con naturalidad y comprensión crítica. El clásico comentario de un padre/madre que manifiesta su apertura de mente pues dice que puede hablar con sus hijos de sexualidad de forma abierta y usa frases del estilo: “yo a mis hijos les compro los condones, soy muy abierto/a en este tema” pero en realidad no se hace una valoración crítica ni comprensiva de la sexualidad, dando como resultado una manifestación superflua y de cara a la galería, nada profunda.
·         Actitud individualista: solo se valoran las propias vivencias y creencias. Basado en lo que le ha ido bien y lo que no. Se obvian las conductas sexuales que le son ajenas. Subyace la idea de que solo hay un tipo de sexualidad válido. Esta persona solo valora como válida su postura sobre la sexualidad. Si es heterosexual, solo entenderá la posibilidad de que sus hijos sean heterosexuales, no se le pasa por la cabeza otras orientaciones.
·         Actitud impositiva: reivindicación de libertad sexual, más como lucha política que como verdadera búsqueda de conocimiento y visión critica de la sexualidad. Rechazo manifiesto a las personas que no cambian sus actitudes sexuales, ancladas en el modelo represivo. Es una defensa de la sexualidad superflua sin ánimo de profundización ni visión crítica. La sexualidad se usa como arma política. Esta persona utilizará la revolución sexual para azuzar a las mentes retrogradas y menos progresistas, pero no hace una valoración real de lo que es el hecho sexual humano.
·         Actitud abierta: la sexualidad no asusta, tampoco asusta no saberlo todo, se busca el conocimiento continuo, el diálogo, la comprensión y la empatía. El concepto de sexualidad que subyace es que la sexualidad humana es una dimensión con múltiples posibilidades, se entiende la diversidad humana como valor. El placer es entendido como un bien legítimo, sin imposición, ni represión.  Esta es la actitud que muestra una persona abierta y sincera, que no tiene miedo a conocer su sexualidad y a comprender de sexualidad de los otros. La educación sexual actual se posiciona desde este marco.

Seguramente, mientras leías los tipos de actitudes sexuales, habrás pensado en personas que conoces: padre, madre, profesorado, amigos… y habrás podido encasillarlos en alguno de los tipos, pero ¿dónde te ubicas tú? ¿Desde cuál tipo de actitud vives tu sexualidad? A través de una reflexión profunda de este tema, podrás conocerte mejor y vivir una sexualidad más plena y satisfactoria, ayudando, como modelo a seguir, a las personas que tienes a tu alrededor, pues por aprendizaje vicario, aprendemos y nos empapamos de las conductas y actitudes de los demás. Se responsable con tus actitudes sexuales, para ser más feliz y libre.

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Bienllegados a la pagina donde todos vuestros delirios serán recompensados con miradas de incomprensión y rechazo amable.
Nos movemos incesantemente por sendas incautas, ataques de locura anonimos y vulgaridades encendidas por el alcohol de cualquier cantina.
No vengo a vender nada de valor ni a regalar una sonrisa verdadera, vengo para quedarme sentado mientras tu disfrutas de la ignorancia de los demás.
Vengo para quedarme sentado entre tus historias de a media tarde, para escucharlas, leerlas y enmudecer al ver que todos somos tan parecidos, tan complejamente simples.....
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