lunes, 31 de agosto de 2009

De vuelta de las vacaciones

He regresado de mis vacaciones de verano. Vuelvo renovado y con ganas de volver a impregnar mi blog de los Delirios a los que mis escasos leyentes estaban acostumbrados. Un nuevo curso, unos nuevos motivos para ser feliz y unas ganas de expresar mi rabia superflua aquí ante vosotros y para vosotros.
Ya que empieza un nuevo curso académico para muchos de nosotros, os traigo un ensayo de lo que ha sido para mí la enseñanza, lo que el mundillo educativo me ha ofrecido. Es largo, así que si quieres leerlo tomate un tiempo. Quizás compartas conmigo alguno de los pensamientos sobre la educación y podamos reírnos juntos de aquel pasado pueril.


Apenas recuerdo mis inicios en el mundo educativo solo me queda la sensación de una reminiscencia de felicidad y tranquilidad infantil donde pude encontrar mis primeros lazos afectivos hacia otros seres humanos que no fuera mi familia más cercana. Recuerdo en preescolar, con cinco años sobre mis espaldas, que no me gustaba nada coser por lo mal que se me daba enhebrar la aguja, sacaba la lengua a modo de palanca para ayudarme mentalmente en mi hazaña por hilar aquel instrumento diabólico. Otros instrumentos oscuros para mí eran el punzón y las tijeras de punta roma, visualizo aquellos objetos como fuera de mi dominio, la verdad es que se me daba bastante mal recortar y pinchar en las hojas de dibujos preciosos que nos daban. Recuerdo las valoraciones del boletín final que se basaban en tres ítems: Siempre, si realizabas los objetivos marcados de manera continua, A veces, si eras algo distraído y por último un traumatizante Nunca, si no cumplías los objetivos propuestos, menos mal que en mi caso no hubo ningún Nunca, porque ahora sé que no podría haber vivido con esa carga. Por lo demás aquellos primeros pasos los recuerdo tranquilos, entre manualidades y primerizos lazos de amistad.

Más tarde me adentré en la E.G.B a finales de los 90, comencé a sentir en mis carnes que era aquello a lo que denominaban Matemáticas y Lengua Castellana sobre todo. Lo que peor llevé fue la ortografía, mis faltas de ortografía causaban daños irreparables en la retina de mis profesores y mi letra en forma de churro deforme producía espasmos en sus orbitas tanto así que a algún profesor parecía que sus ojos saltaban doloridos hacia el suelo. Por este motivo para verano siempre me mandaban divertidos ejercicios de caligrafía y ortografía recomendados por la tutora de turno, ahora pienso que una mano negra en forma de editorial, azuzaba a los profesores a que los alumnos compraran sus maravillosas obras de arte en forma de ejercicios divertidos para verano, es solo una teoría conspiracionista mía.
Mis aprendizajes en la E.G.B los recuerdo como una sucesión de cosas sin sentido que debía memorizar, ya que la memoria era por aquel entonces el mayor signo de inteligencia del ser humano, así que había que ejercitarla, la comprensión critica y el debate se dejaba para el recreo, pero todos preferíamos comernos el bocadillo de mamá y darle unas patadas al balón hasta que se colaba en el descampado externo al colegio.

Recuerdo profesores realmente funestos para mi aprendizaje, como el profesor de matemáticas al que todos temíamos, siempre nos corría a todos una enorme y espesa ansiedad al verlo entrar por la puerta, porque los días en los que su humor estaba desequilibrado, nos tocaba a nosotros pobres y pequeños alumnos pagar por sus frustraciones internas, a más de un alumno hizo llorar este sujeto educativo y más de uno le seguimos aun teniendo tirria a las matemáticas por este efecto de castigo conductista, ya que oír la palabra matemáticas se convertía en signo aversivo creándonos gran ansiedad.

Toda mi E.G.B la pasé entre suficientes, bienes y algunos sorprendentes notables y escasos sobresalientes. Este periodo educativo se dividía en tres ciclos: ciclo inicial, ciclo medio y ciclo superior Hasta quinto curso los contenidos de las asignaturas, en las cuales sacabas mis increíbles notas ya comentadas, se dividían en: Lengua Castellana, Matemáticas, Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales, Religión o Ética, Educación Artística, Educación Física y Comportamiento Cívico y Social El ciclo superior contaba con nueve asignaturas de distinta índole y con un objetivo final, que memorizaras todos los conocimientos y los escupieras hasta llegar a una nota de al menos un cinco para aprobar.

También tengo que decir que en todos estos años de aprendizaje (hasta octavo curso), han habido profesores buenos, que se preocupaban tanto por enseñarte la asignatura, en lo referente a sus contenidos como por inculcarte valores necesarios para convertirte en un ente social adaptado.

Mi salto al instituto fue en parte dramático, supongo que esa sensación de libertad, de estar haciéndote mayor no me debió de sentar nada bien ya que mi periodo de instituto se alargó dos años más de la cuenta y no porque me encantara estar allí rodeado de libros sino porque no terminé bien un par de cursos, estaba en otras cosas por aquel entonces.

Recuerdo el instituto como un lugar libre, con las puertas abiertas en todo momento, para entrar y salir de él cuando apeteciese, con el paso del tiempo esas puertas abiertas de par en par fueron cambiadas por una puerta metálica con timbre, a la cual debías decir unas palabras mágica para que te dejaran entrar o salir de allí, para entrar:”lo siento se me ha hecho tarde”, para salir: “disculpe, puede abrirme tengo cita con el médico”. Ese cambio drástico de robo de libertad lo recuerdo como de lo más llamativo en mi estancia en el instituto.

La manera de enseñar era la de costumbre un profesor que impartía su clase magistral, echaba su sermón y salía escopetado hacia la clase siguiente para volver a echar el mismo sermón, el alumno en su pupitre sentado aburrido, con bostezos de desesperación, rezando porque alguien hiciese o dijera algo gracioso, para salir de lo soporíferamente monótono. Nos obligaban a convertirnos en bulímicos informativos, se seguía premiando tener una amplia memoria y un corto razonamiento crítico, así que dos días antes del examen, nos empachábamos de conocimientos, sin apenas masticarlos, sin saborearlos, tragábamos información para llegar al día del examen y vomitarlo todo en forma de respuesta, una bulimia que nos servía para escaquearnos del suspenso pero no para aprender nada significativo. La educación tenía un concepto equivocado de educación, pero a todos nos parecía bien seguir aquel camino porque nos salvaba de tener que pensar, nos salvaba a todos tanto a profesores como a alumnos a costa eso sí, de mancharnos los cerebros de monotonía y aburrimiento, sin poder darle sentido a lo que nos intentaban enseñar.

Pude sentir en mis carnes como era la enseñanza que la burocracia denominaba como B.U.P y llegue hasta C.O.U no pudiendo acabarlo, por este motivo me desplacé a otro centro educativo y abandoné la vieja enseñanza por la nueva corriente educativa llamada Bachillerato. Cursé segundo de bachillerato y si soy sincero comparado con C.O.U, Bachiller fue todo un paseo en góndola. Note como la educación se volvía más laxa y débil, los objetivos y contenidos para mi entender eran más simples y sencillos, así daba gusto estar en clase. Solo fue un año y lo recuerdo sin pena ni gloria, un mero trámite para llegar a la Universidad.

La palabra Universidad puede asustar, pero en realidad hasta donde yo he llegado, no es más que el mismo jarabe de siempre pero con otro nombre, lo que más se puede destacar es la libertad individual que se inhala, se acabaron las faltas de asistencia y las preguntas acosadoras de por qué no viniste ayer a clase.
Pero en lo que concierne a la manera de enseñar es lo mismo de siempre, un profesor que ejerce su fuerza magistral y unos alumnos a la espera, en la sombra de la pasividad. Se sigue premiando tener un cerebro memorístico, por lo menos en las carreras y cursos a los que he asistido, se premia vomitar las respuestas y se dice que hay un apartado supuestamente práctico, donde llevar con movimientos lo aprendido en la teoría, para mí no es más que más teoría camuflada con nombre erróneo.

Se pretende cambiar este fallo educativo, pero solo se logrará con los recursos necesarios y una propuesta administrativa que ofrezca alternativas, dinero y enseñanza a los antiguos profesores sobre como dominar su asignatura huyendo de las clases magistrales y dándole al alumno el lugar que le corresponde, como los anfitriones de la educación y la enseñanza.

2 comentarios:

Amorexia. dijo...

vaya vaya! tu postulado esta bien sentado.

La educación iguala a todos, no importa las buenas intenciones, no son pocos los que ven frustradas sus vocaciones cientificas, atisticas o deportivas por ese encasillamiento terrible en el que caen los sistemas educativos actuales.

Ojala se dé ese cambio de el que hablas, y cada uno obtenga un lugar privilegiado que merece, tomando en cuenta sus vocaciones y talentos.

Buen post.

Deshora.

MEro dijo...

Muy bien, bonico. Cada vez escribes mejor.

Vuelvo a leerte. Desde Hull.

Qué bonico, coña.

DELIRIOS Y LOCURA

DELIRIOS Y LOCURA

Delirios y otros problemas

Bienllegados a la pagina donde todos vuestros delirios serán recompensados con miradas de incomprensión y rechazo amable.
Nos movemos incesantemente por sendas incautas, ataques de locura anonimos y vulgaridades encendidas por el alcohol de cualquier cantina.
No vengo a vender nada de valor ni a regalar una sonrisa verdadera, vengo para quedarme sentado mientras tu disfrutas de la ignorancia de los demás.
Vengo para quedarme sentado entre tus historias de a media tarde, para escucharlas, leerlas y enmudecer al ver que todos somos tan parecidos, tan complejamente simples.....
Me siento y te escucho. Sientate y escuchate. Sentemonos a escucharnos.Escuchame si puedes.