jueves, 19 de abril de 2012

Las hembras son promiscuas. La falacia del principio de Bateman


Hasta hace bien poco la ideas científicas acerca de la promiscuidad de los machos y en general sobre el sexo de las distintas especies se basaban en principios como el del genetista ingles Angus John Bateman (1919–1996).

Este principio venía a decir que los machos son promiscuos y las hembras recatadas por naturaleza. La idea principal es que las hembras invertían más energía en engendrar a las crías que los machos, por lo que estos debían de competir entre ellos para conseguir que sus genes se perpetuasen en la siguiente generación. Se suponía que a los machos les daba igual una que otra hembra siempre y cuando fuera fértil, pero las hembras al invertir más en este juego sexual, les convenían elegir al mejor macho y no ir por ahí con cualquiera, por lo que estas rechazarían las numerosas invitaciones de los machos y solo aceptarían cuando viniera un galán realmente apetecible, con recursos y con los mejores genes en sus pudientes bolsillos colgantes.

Las ideas de Bateman se basaban en sus estudios sobre la mosca del vinagre, cuyas hembras son algo más recatadas que las de otras especies, pero que sin embargo también gozaban de relaciones sexuales más abiertas de lo que hasta la fecha se creía.

En definitiva, los espermatozoides son fáciles de producir y baratos, mientras que los óvulos están contados y al ser de mayor tamaño requieren de mayor energía, como consecuencia son más caros de producir, por lo que la fertilidad de la hembra se ve mucho más limitada que la del macho. Esto nos lleva a la idea principal de Bateman, en la que el macho desea cantidad y la hembra calidad en sus relaciones sexuales.

Pero desde 1980 con las nuevas tecnologías científicas encaminadas a descubrir la verdadera paternidad de los seres vivos, los biólogos evolutivos y otros científicos interesados, descubrieron que había más de un macho cornudo en casi todas las especies animales, es decir la hembra era más promiscua de lo que se creía. La mayoría de los machos de las especies, hoy ahí fuera en el bosque, están criando hijos que realmente no son suyos, pues la hembra más o menos a hurtadillas, mientras el macho esta distraído, obtienen lo que se denomina una CFP (copula fuera de la pareja).

Por lo que el principio de Bateman se venía abajo, las hembras son tan promiscuas o más que los machos. En lugar de aparearse una sola vez, copulan con varias parejas, para que entre otras razones se produzca una lucha entre espermatozoides y ¡que ganen los mejores!, asegurándose así una mayor eficacia reproductiva, pues ha quedado demostrado que las hembras que mas copulas tenían con diferentes machos engendraban mayor descendencia, siendo este uno de los mayores beneficios que sacan las hembras siendo promiscuas.

Por lo que los machos ya no solo luchan entre sí cuerpo a cuerpo, o mostrando sus mejores galas, sino que también deben luchar sus espermatozoides dentro de la hembra, por lo que tener los mejores soldados o un pene mejor preparado para la guerra, ahora cobra aun mayor importancia.

Aun así la hembra siempre que pueda elegirá al mejor macho de los que tenga alrededor, pero si hay más machos de calidad, ¿por qué no darse el gustazo? La monogamia parece ser una falacia más en el mundo animal y los seres humanos lo quieran o no son también animales, algunos más sofisticados que otros.

Puesto que la hembra es promiscua, ¿qué puede hacer el macho al respecto? Tiene básicamente dos opciones o vigilar a la hembra de cerca (volverse celoso) para que esta no tenga CFP (copulas fuera de la pareja) o bien volverse un galán empedernido yendo de cama en cama o de rama en rama, pensado que con cuantas más pueda copular mayores probabilidades tiene de que los bebés que nazcan sean suyos, y en este juego andan las especies, eligiendo cada una la opción que más les beneficia.

Si eligen controlar a la hembra (que suelen hacerlo teniendo copulas frecuentes, así la tienen distraída y no se fija en otros machos), estos se vuelven más fieles y menos promiscuos, puesto que mientras están vigilando no están fornicando, como bien se puede predecir. Así llegamos a la idea de que al final los machos en esta opción se vuelven más fieles que las hembras.

En definitiva, el hombre (Homo Sapiens) es más dependiente afectivo que la hembra y quizás todo lo comentado tenga que ver de una forma u otra. Por otro lado uno de los primeros indicios de problemas de pareja surge cundo la mujer deja de tener deseos sexuales por su amado, descendiendo su libido llegando incluso a puntos comatosos, mientras que al ver a otro hombre vuelven a subirle los ánimos amorosos, ¿será quizás esta una forma que tienen los genes de decirle a la mujer que ya es hora de cambiar de pareja y más si ha pasado el tiempo y no han tenido descendencia? Cada tres años más o menos, muchas mujeres se plantean que hacer con sus vidas, se plantean si están bien donde están y con quien están y si les merece la pena de seguir en ese camino, quizás este replanteamiento sea otra forma en la que sus genes, sus fueros internos, están reclamando cambios sexuales, nuevos retos amorosos y nuevas descendencias posibles.

La mujer, la hembra, ya no es ese ser recatado que solo busca calidad, sino que también busca lucha entre espermatozoides, por lo que es más promiscua de lo que se estableció en un principio. La monogamia parece ser un estado anti-natura biológicamente hablando, pero por otro lado es el estado más equitativo y democrático que ha encontrado el ser humano para convivir, puesto que la monogamia da la oportunidad a todos los machos y hembras a tener una pareja, pues la poligamia engendra desequilibrios, frustraciones para aquellos que no pueden tener un harén y se ven abocados a la más insulsa de las soledades, la soledad sexual.

4 comentarios:

Inconciencia consciente dijo...

Libido, no lívido.

J.A. Lopez dijo...

Errata corregida. Visto con perspectiva, todo el artículo me parece una errata. Lo dejo por pura nostalgia, de alguien que empezaba a pensar... pero que cometía errores de ignorancia. "La ignorancia es muy atrevida". Gracias por leerme.

Anónimo dijo...

Por casualidad me he encontrado con tu blog. Seguramente no te quitará el sueño lo que un puñado de píxeles pueda decirte, pero estás hartamente equivocado.

El principio de bateman no es una invención, es una observaión empírica, es decir basada en hechos causales. No se aplica a promiscuidad, muchísimas especies sexuadas son promiscuas y selectivas al mismo tiempo. La selectividad hace referencia a un proceso de evaluación, cosa que no impide que dos o más machos superen esa evaluación, y no precisamente por pocos motivos; lucha territorial, recursos, lucha entre grupos, etc. Pero la fundamentación del principio de bateman es la adaptación evolutiva a ése principio evolutivos. La reacción química del óvulo cuando es fecundado por ejemplo, lo endurece de forma que ningún otro espermatozoide lo pueda fecundar, porque ya lo fecundó el mejor espermatozoide.

Con respecto a lo de la monogamia, poligamia, poliginia, etc. en humanos. Una cosa es la apertura sexual y otra muy distinta el instinto paternal / maternal (mira tu que cosas, también están metidos en el ADN, al ladito del cromosoma 23-X). En la especie humana la monogamia es la orientación natural biológica, es algo que te enseñan en el primer tema de biología evolutiva, puesto que el acto sexual libera una serie de marcadores bioquímicos entre ambos individuos los cuales generan sentimientos de pertenencia y exclusividad (si, los sentimientos tienen mucho más de química y neurología que de corasonsitos). Gracias a éste hecho biológico, y a otros tantos más complejos, el macho se queda al lado de la hembra, cuidándola a ella, y a su cria (por cierto, los humanos somo la especie que más tarda en volar del nido de todo el reino animal). Y el comentario machista de el hombre protector viene a raiz de que un hombre caza y lucha mejor que una mujer.

J.A. Lopez dijo...

Gracias por u aportación, y por hacer que la discusión siga viva. Todo lo que dices lo hubiera firmado con mis propias palabras, es el punto exacto donde empecé cuando comencé a investigar todo esto. Nos hubiéramos llevado muy bien, compartiríamos ideas comunes. Hoy, desgraciadamente me muevo en otro sistema de creencias, pues la verdad absoluta no existe, perdón, no deseo ponerme metafísico. Digamos que un ente ambientalista recorrió mi cerebro y empecé a sospechar de todas esta teorías que abogan por una sexualidad vista únicamente como reproducción, que reducen la realidad a pura biología. Luego también sospeché de los ambientalistas por creer que todo es aprendizaje. Hoy ni siquiera soy interaccionista, deseo ir más allá, hasta la perspectiva de relación dialéctica. Desde mi máster de sexología, no puedo compartir tu punto de vista como único y verdadero, pues reduce la sexualidad y a los seres humanos a una perspectiva reduccionista y sesgada, basada en la etología y en hipótesis de cómo fuimos (desde los prehominidos). Y lo peor es que mantiene vivo el estatus quo, justificando desigualdades entre hombres y mujeres. Te recomiendo un libro: No está en los genes. Me parece una gran obra. Antes defendía el libro de Dawkins del gen egoísta... como cambia la vida. Grcias de nuevo por el debate.

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