Ambos conceptos a pesar de que pueden ir unidos, debemos entender que no significan lo mismo. Uno y otro son elementos de un mismo continuo, comenzamos enamorándonos y si todo va bien es el amor el que se adueña de nuestras vidas.
El enamoramiento es la carga intensa emocional que sentimos al principio de una relación, la que no nos deja dormir, la obsesión de pensar continuamente en nuestro amado, la montaña rusa de sensaciones agradables y en ocasiones desagradables, nos hace reír y llorar como nunca.
En palabras de F. Alberoni, el enamoramiento es: “el estado naciente de un movimiento colectivo de dos”, es un principio, un nacimiento, un comienzo, que lleva a dos personas a querer verse continuadamente para seguir conociéndose, entendiéndose, uniéndose. Algunos autores como Sternberg o N. Branden, denominan al enamoramiento como: “amor romántico”, definido este como un estado donde domina la pasión y la intimidad, elementos claves de este estado naciente. Para Branden por su lado, el amor romántico: “es un vinculo apasionado espiritual-emocional-sexual entre un hombre y una mujer que refleja una alta estima mutua de su valor como persona”. Como se puede comprobar Branden menciona también estos dos elementos, pasión (sexual) e intimidad como claves para entender el enamoramiento.
En definitiva, el enamoramiento es el motor inicial por el que nos sentimos intensamente atraídos por alguien, pues se produce un torrente de sensaciones y cambios en las sustancias de nuestro cerebro, donde la intimidad y la pasión son las protagonistas y el amor por su lado, es la vuelta a la serenidad de esos cambios y donde el compromiso juega un papel mayor. En un primer momento nos enamoramos, sentimos ese aluvión de sensaciones y cambios homeostáticos, este proceso declina según varios estudios científicos, entre los 22 y 33 meses (sí, el enamoramiento tiene fecha de caducidad) y a continuación y si todo marcha bien aflora el amor, donde tomamos una postura más relajada ante la relación y donde cobran más fuerza palabras como compromiso, compañerismo, cariño, serenidad.
El amor pues, es un elemento más calmado, sereno, suave. La palabra clave para entenderlo es el compromiso. Y aunque la pasión fluctúa a lo largo de toda una relación, esta ha de mantenerse, pese a que en ciertas etapas quede relegada a un segundo plano. Es decir, el amor sigue nutriéndose de la pasión y de la intimidad que caracterizaba al enamoramiento (o amor romántico, ambos términos serán utilizados como sinónimos), pero la pasión puede ir fluctuando a la baja (no desapareciendo por completo) y dando mayor prioridad al compromiso. Lo que Sternberg denominaba “Amor consumado” o forma completa del amor.
Para Alberoni el amor es una “vinculación más estable, duradera, a la cual tiende el enamoramiento en cuanto portador del proyecto”. El amor es la continuación del enamoramiento, cuando dos personas están unidas y pretenden seguir estándolo, es la institucionalización del amor romántico, dos proyectos que se fusionan en la búsqueda de un futuro común.
Siguiendo a E. Fromm “el amor implica ciertos elementos básicos, (…). Estos elementos son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento”. Para Fromm, hay varios tipos de amor, amamos a nuestros padres, hijos, hermanos, podemos amar de forma espiritual a Dios, lo que San Agustín definía como “Caritas”, el amor a Dios, espiritual, podemos amar a nuestra pareja o para San Agustín “Cupiditas” (significa deseo) y todas estas formas de amor tienen en común los elementos básicos mencionados. E. Fromm denomina como amor erótico, al amor que se siente por una sola persona, la necesidad de unirse y fusionarse completamente a ella. Este autor también diferencia el amor del enamoramiento, para él al amor “se le confunde con la experiencia explosiva de enamorarse, el súbito derrumbe de las barreras que existían hasta ese momento entre dos desconocidos. Pero tal experiencia (…) es de corta duración”. Para que sea amor y no enamoramiento hay que amar la esencia del ser del otro, no es un mero deseo sexual o la necesidad de intimidad vacía, sino el amor va más allá, no necesita de una nueva conquista pasado el fervor inicial, por lo que el amor se torna un acto de voluntad “decisión de dedicar toda nuestra vida a la de la otra persona”, un compromiso completo.
En definitiva, los pasos lógicos que atraviesa una pareja son en primer lugar, un deseo, atracción que conlleva al enamoramiento, este tiene fecha de caducidad, por lo que o la relación muere, a manos de otros amantes, por desuso, por distanciamiento, por la búsqueda única del enamoramiento, por la tendencia a la filofobia (fobia al amor o a comprometerse con alguien), entre otras variables o bien aflora el amor, la necesidad de unión más allá de la pasión y la intimidad, que comporta un compromiso férreo, una dedicación al otro, un compañerismo, un don.
Delirios sobre el amor,el enamoramiento, la sexualidad, las relaciones interpersonales, los celos, el equilibrio, las emociones, el deseo, el humor, la imaginación y la conducta humana.
sábado, 26 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
Anatomía de una discusión. Los sistemas que usa el ser humano a la hora de discutir con su pareja.
Resumiendo brevemente y simplificando (puesto que no procede dar una clase de neuroanatomía) podemos decir que el ser humano se enfrenta a su mundo social e interpersonal a través de dos vías, la vía inferior y la superior.
La vía inferior, digamos que está gobernada por la amígdala cerebral, esta forma parte del sistema límbico , y su papel principal es el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales, es decir controla el miedo, la ira y las sensaciones básicas que alertan al cuerpo a luchar o huir, por lo que está implicada en las emociones negativas, y en asociar estas emociones negativas a otros aspectos ya aprendidos, también se encarga de gestionar emociones positivas. Esta vía opera de forma veloz, impulsiva, automática, quedando por debajo del umbral de la conciencia, en palabras llanas, esta vía provoca en nosotros respuestas rápidas e irreflexivas, de las que posteriormente podemos arrepentirnos.
De la vía superior podemos decir que está gobernada por la corteza prefrontal que se encarga de la intencionalidad de nuestra conducta, implica que podamos pensar en lo que está sucediendo y provoca que tengamos una conducta flexible, en esta vía también entra en juego el área orbitofrontal, pero para no extenderme solo mencionaré que también es parte importante de la vía superior y podemos entenderla como la estación de relevo entre ambas vías (se encarga de afectos, sentimientos, recompensas, entre otras funciones). La vía superior opera de forma más lenta, deliberada y sistemática, considerando los sentimientos de forma más detenida, reflexionando sobre lo que esta ocurriendo.
Una de las diferencias más significativas entre ambas vías se encuentra en que la vía inferior es menos exacta porque lo que le importa es responder con velocidad y la superior responde más lentamente en pro de la exactitud.
Pues el ser humano se enfrenta a la sociedad y a sus relaciones interpersonales con estas dos vías. Cuando nos sentimos atraídos por alguien, cuando respondemos con un improperio de forma irreflexiva, cuando discutimos acaloradamente y de manera automática, cuando tenemos nuestras primeras impresiones a cerca de alguien o cuando quedamos contagiados por los sentimientos de los demás estamos usando la vía inferior. La vía superior sirve para protegernos de los problemas que nos pueda causar la vía inferior, se activa cuando prestamos atención deliberada a alguien, cuando queremos responder sopesando nuestra respuesta, sirve para comprender nuestro propio estado de ánimo y lo que ocurre alrededor.
Tenga en cuenta que los pocos ratos de ocio que tiene nuestro cerebro los usa para recordar momentos sociales, pensar en quien queremos, recordar momentos alegres y en definitiva en situaciones que nos han ocurrido en presencia de los demás, es decir el divertimento preferido de nuestro cerebro cuando no le damos trabajo, es pensar en los seres queridos y en historias acontecidas con ellos, en palabras de Goleman “en la revisión de nuestra vida social”.
Por lo que para nuestro cerebro la vida social es muy importante y necesita de estas dos vías para que podamos entendernos con los demás, socializarnos.
Una vez entendidas cada una de las vías, la cuestión que debemos hacernos es: en una discusión con nuestra pareja ¿cuál de las dos vías es preferible utilizar?
Cuando discutimos irreflexivamente, es decir utilizando la vía inferior, corremos el riesgo de arrepentirnos de lo expulsado por nuestra viperina boca, puesto que lo dicho no pasa por el escáner del pensamiento reflexivo y podemos hacer bastante daño a nuestra pareja, parece lógico pues, que si queremos discutir un tema con nuestro amor, deberíamos utilizar la vía superior, ya que esta reflexiona, medita y procesa la información de lo que está ocurriendo tanto dentro de nosotros como fuera, es mejor tardar en responder a nuestra pareja, recapacitar y sopesar la contestación para después serenamente soltarla. Hasta aquí todo parece lógico, dejarnos llevar por la amígdala en una discusión parece una mala opción, pero ¿puede que al sopesar la respuesta hagamos más daño a nuestra pareja?, la respuesta es sí. Podemos ser capaces de meditar nuestra respuesta, ser fríos, para al final dar un golpe bajo meditádamente, provocando más daño aun que si hubiéramos respondido de forma irreflexiva. No hay nada que cause más dolor que alguien te haga daño a conciencia, siempre perdonaremos con mayor prontitud un improperio que proviene de la irreflexividad y la impulsividad (vía inferior) que un ataque derivado de la vía superior, es decir meditado.
Puesto que la finalidad de una discusión es poner en común dos puntos de vista enfrentados para hallar una solución factible sin que nadie salga perjudicado, ni herido, ni humillado, parece lógico que usar la vía superior para causar más dolor es la peor de las soluciones, quizás en este tipo de mentes habite mucha frustración, desolación y desamor. Con la vía inferior está claro que no solucionaremos el problema, la impulsividad no ayuda a buscar soluciones positivas, por lo que debemos utilizar un punto intermedio: la corteza orbifrontal, invocando a Goleman de nuevo, esta “determina nuestra acción después de enterarse de cómo nos sentimos con alguien, inhibiendo la primera respuesta instintiva, que podría llevarnos a actuar de modo que luego lamentaríamos”. Es decir, con esta corteza ponemos freno a la impulsividad, reflexionamos e intentamos solucionar el problema.
Para concluir, si vamos a discutir con alguien a quien apreciamos, dejemos de lado nuestra primera respuesta rápida, es decir obviemos a la amígdala, tranquilicémosla, no nos dejemos llevar por ella, que puede que nos arrepintamos de nuestra respuesta después, cuando estemos más serenos; digamos que los seres más civilizados son los que mantiene a raya a su amígdala y la sosiegan a tiempo (pensemos en la amígdala como en el Hulk que todos llevamos dentro, no lo despertemos). Mejor utilizar una contestación, aunque más lenta (que puede llegar incluso a desesperar al contrincante amoroso ávido de respuesta) pero más reflexiva y siempre usarla para el bien común y no para destruir aun más el amor deliberadamente.
Parece que la vía superior junto con la corteza orbitofrontal, bien utilizadas, pueden ser los grandes aliados para que nuestras discusiones acaben en buen puerto, sin sentimientos heridos, ni corazones rotos. Utiliza la cabeza (prefrontal), nunca mejor dicho, si vas a discutir con alguien que amas.
La vía inferior, digamos que está gobernada por la amígdala cerebral, esta forma parte del sistema límbico , y su papel principal es el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales, es decir controla el miedo, la ira y las sensaciones básicas que alertan al cuerpo a luchar o huir, por lo que está implicada en las emociones negativas, y en asociar estas emociones negativas a otros aspectos ya aprendidos, también se encarga de gestionar emociones positivas. Esta vía opera de forma veloz, impulsiva, automática, quedando por debajo del umbral de la conciencia, en palabras llanas, esta vía provoca en nosotros respuestas rápidas e irreflexivas, de las que posteriormente podemos arrepentirnos.
De la vía superior podemos decir que está gobernada por la corteza prefrontal que se encarga de la intencionalidad de nuestra conducta, implica que podamos pensar en lo que está sucediendo y provoca que tengamos una conducta flexible, en esta vía también entra en juego el área orbitofrontal, pero para no extenderme solo mencionaré que también es parte importante de la vía superior y podemos entenderla como la estación de relevo entre ambas vías (se encarga de afectos, sentimientos, recompensas, entre otras funciones). La vía superior opera de forma más lenta, deliberada y sistemática, considerando los sentimientos de forma más detenida, reflexionando sobre lo que esta ocurriendo.
Una de las diferencias más significativas entre ambas vías se encuentra en que la vía inferior es menos exacta porque lo que le importa es responder con velocidad y la superior responde más lentamente en pro de la exactitud.
Pues el ser humano se enfrenta a la sociedad y a sus relaciones interpersonales con estas dos vías. Cuando nos sentimos atraídos por alguien, cuando respondemos con un improperio de forma irreflexiva, cuando discutimos acaloradamente y de manera automática, cuando tenemos nuestras primeras impresiones a cerca de alguien o cuando quedamos contagiados por los sentimientos de los demás estamos usando la vía inferior. La vía superior sirve para protegernos de los problemas que nos pueda causar la vía inferior, se activa cuando prestamos atención deliberada a alguien, cuando queremos responder sopesando nuestra respuesta, sirve para comprender nuestro propio estado de ánimo y lo que ocurre alrededor.
Tenga en cuenta que los pocos ratos de ocio que tiene nuestro cerebro los usa para recordar momentos sociales, pensar en quien queremos, recordar momentos alegres y en definitiva en situaciones que nos han ocurrido en presencia de los demás, es decir el divertimento preferido de nuestro cerebro cuando no le damos trabajo, es pensar en los seres queridos y en historias acontecidas con ellos, en palabras de Goleman “en la revisión de nuestra vida social”.
Por lo que para nuestro cerebro la vida social es muy importante y necesita de estas dos vías para que podamos entendernos con los demás, socializarnos.
Una vez entendidas cada una de las vías, la cuestión que debemos hacernos es: en una discusión con nuestra pareja ¿cuál de las dos vías es preferible utilizar?
Cuando discutimos irreflexivamente, es decir utilizando la vía inferior, corremos el riesgo de arrepentirnos de lo expulsado por nuestra viperina boca, puesto que lo dicho no pasa por el escáner del pensamiento reflexivo y podemos hacer bastante daño a nuestra pareja, parece lógico pues, que si queremos discutir un tema con nuestro amor, deberíamos utilizar la vía superior, ya que esta reflexiona, medita y procesa la información de lo que está ocurriendo tanto dentro de nosotros como fuera, es mejor tardar en responder a nuestra pareja, recapacitar y sopesar la contestación para después serenamente soltarla. Hasta aquí todo parece lógico, dejarnos llevar por la amígdala en una discusión parece una mala opción, pero ¿puede que al sopesar la respuesta hagamos más daño a nuestra pareja?, la respuesta es sí. Podemos ser capaces de meditar nuestra respuesta, ser fríos, para al final dar un golpe bajo meditádamente, provocando más daño aun que si hubiéramos respondido de forma irreflexiva. No hay nada que cause más dolor que alguien te haga daño a conciencia, siempre perdonaremos con mayor prontitud un improperio que proviene de la irreflexividad y la impulsividad (vía inferior) que un ataque derivado de la vía superior, es decir meditado.
Puesto que la finalidad de una discusión es poner en común dos puntos de vista enfrentados para hallar una solución factible sin que nadie salga perjudicado, ni herido, ni humillado, parece lógico que usar la vía superior para causar más dolor es la peor de las soluciones, quizás en este tipo de mentes habite mucha frustración, desolación y desamor. Con la vía inferior está claro que no solucionaremos el problema, la impulsividad no ayuda a buscar soluciones positivas, por lo que debemos utilizar un punto intermedio: la corteza orbifrontal, invocando a Goleman de nuevo, esta “determina nuestra acción después de enterarse de cómo nos sentimos con alguien, inhibiendo la primera respuesta instintiva, que podría llevarnos a actuar de modo que luego lamentaríamos”. Es decir, con esta corteza ponemos freno a la impulsividad, reflexionamos e intentamos solucionar el problema.
Para concluir, si vamos a discutir con alguien a quien apreciamos, dejemos de lado nuestra primera respuesta rápida, es decir obviemos a la amígdala, tranquilicémosla, no nos dejemos llevar por ella, que puede que nos arrepintamos de nuestra respuesta después, cuando estemos más serenos; digamos que los seres más civilizados son los que mantiene a raya a su amígdala y la sosiegan a tiempo (pensemos en la amígdala como en el Hulk que todos llevamos dentro, no lo despertemos). Mejor utilizar una contestación, aunque más lenta (que puede llegar incluso a desesperar al contrincante amoroso ávido de respuesta) pero más reflexiva y siempre usarla para el bien común y no para destruir aun más el amor deliberadamente.
Parece que la vía superior junto con la corteza orbitofrontal, bien utilizadas, pueden ser los grandes aliados para que nuestras discusiones acaben en buen puerto, sin sentimientos heridos, ni corazones rotos. Utiliza la cabeza (prefrontal), nunca mejor dicho, si vas a discutir con alguien que amas.
lunes, 21 de mayo de 2012
¿Por qué rechazamos sexualmente a las personas con las que hemos convivido desde la infancia y la adolescencia? La endogamia y la exogamia.
En primer lugar, vamos a definir que entendemos por endogamia. La RAE define endogamia como:
1. f. Práctica de contraer matrimonio personas de ascendencia común o naturales de una pequeña localidad o comarca.
2. f. Actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo o institución.
3. f. Biol. Cruzamiento entre individuos de una raza, comunidad o población aislada genéticamente.
Por su parte en la Wikipedia encontramos una definición similar: “endogamia (del griego Endon "dentro", y Gamos, "casamiento"): matrimonio, unión o reproducción entre individuos de ascendencia común; es decir, de una misma familia o linaje. Asimismo, se entiende como endogamia el rechazo a la incorporación de miembros ajenos a un grupo social en particular. En biología, la endogamia se refiere al cruzamiento entre individuos de una misma raza dentro de una población aislada, tanto geográfica, como genéticamente”.
Por lo que podemos entender la endogamia, como una manera de reproducción genéticamente limitada, puesto que esta se realiza entre miembros de la misma familia, siendo rechazados los genes extranjeros, los que no pertenecen a dicha familia o grado de parentesco.
Pero en el mundo natural, la endogamia no suele estar de moda, es más, gran número de especies se vuelven locas de alegría “sexualmente hablando”, cuando ven aparecer a un extranjero, es decir a un nuevo ser pero de otro linaje genético. Entre los humanos parece que también existe esta extraña manifestación y las personas nuevas suelen atraer, sobre todo en poblaciones pequeñas. Parece que “lo nuevo atrae”, lo que se conoce como “el efecto del extranjero”. Piense en una clase de Universidad, un centro de trabajo o un pueblo pequeño acostumbrado a ver siempre las mismas caras, los mismos gestos, los mismos cuerpos y lo que ocurre cuando, a esta clase o pueblo, aparece un ser diferente, extraño y novedoso. Esta novedad puede causar un efecto de atracción, puesto que quizás estamos predispuestos a que lo nuevo nos guste. Si bien el ser humano necesita también de cierta familiaridad para enamorarse, esta llegará después cuando la nueva persona se asiente, así aparte de la novedad, también empezará a causar el efecto de familiaridad que provocará una atracción más intensa.
La endogamia se entendía en la especie humana como mecanismo para mantener el control, la riqueza y el poder, puesto que si pertenecemos a una familia rica y nos casamos con nuestros primos, nuestra riqueza de una manera u otra se mantiene en el hogar, a salvo de manos extranjeras, pero poner a salvo nuestra riqueza ¿perjudica a nuestros genes? Parece que sí, la endogamia genética provoca problemas, el cruce entre primos y hermanos empobrece el acerbo genético, provocando complicaciones en la descendencia e incluso abortos. La mezcla genética diversificada, la exogamia (prohibición de casarse con un pariente) favorece una mejor adaptación genética en el futuro de los nuevos descendientes, mejora su sistema inmunológico y previene de enfermedades genéticas. La exogamia es una de las formas preferidas que tiene la naturaleza para que nos reproduzcamos con mayor éxito.
Es por esta necesidad de exogamia, por la que no suelen atraernos los amigos de la infancia, puesto que nuestro cerebro se plantea, que si hemos estado con esta persona desde pequeños, quizás sea porque nos une un lazo genético más fuerte que con el resto de seres, es decir que si mantenemos relaciones eróticas con nuestro mejor amigo de la infancia, quizás estemos cayendo en la endogamia y eso a nuestros genes no les conviene y rechazamos con aprensión, cualquier manifestación de nuestra imaginación que nos muestre desnudos en la misma cama con nuestro amigo de juegos infantiles.
Nos suele repeler mantener contacto físico con personas con las que hemos jugado a “los médicos” en nuestra infancia, por una búsqueda natural de la exogamia. Nuestro cerebro y genes no quieren jugársela y habiendo tantos seres con genes diferentes, ¿por qué vamos a elegir a una persona que podría tener relación de parentesco? En la actualidad, este hecho puede verse como un absurdo sinsentido, pues diferenciamos con claridad quienes son familiares consanguíneos de amigos y vecinos, pero tenemos que entender que algunas de nuestras manifestaciones conductuales, las arrastramos evolutivamente desde los tiempos de las cavernas, donde quizás si era más probable que nuestros compañeros de juegos fueran también nuestros hermanos o primos, por lo que todo cobra sentido si lo vemos desde la perspectiva evolucionista.
1. f. Práctica de contraer matrimonio personas de ascendencia común o naturales de una pequeña localidad o comarca.
2. f. Actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo o institución.
3. f. Biol. Cruzamiento entre individuos de una raza, comunidad o población aislada genéticamente.
Por su parte en la Wikipedia encontramos una definición similar: “endogamia (del griego Endon "dentro", y Gamos, "casamiento"): matrimonio, unión o reproducción entre individuos de ascendencia común; es decir, de una misma familia o linaje. Asimismo, se entiende como endogamia el rechazo a la incorporación de miembros ajenos a un grupo social en particular. En biología, la endogamia se refiere al cruzamiento entre individuos de una misma raza dentro de una población aislada, tanto geográfica, como genéticamente”.Por lo que podemos entender la endogamia, como una manera de reproducción genéticamente limitada, puesto que esta se realiza entre miembros de la misma familia, siendo rechazados los genes extranjeros, los que no pertenecen a dicha familia o grado de parentesco.
Pero en el mundo natural, la endogamia no suele estar de moda, es más, gran número de especies se vuelven locas de alegría “sexualmente hablando”, cuando ven aparecer a un extranjero, es decir a un nuevo ser pero de otro linaje genético. Entre los humanos parece que también existe esta extraña manifestación y las personas nuevas suelen atraer, sobre todo en poblaciones pequeñas. Parece que “lo nuevo atrae”, lo que se conoce como “el efecto del extranjero”. Piense en una clase de Universidad, un centro de trabajo o un pueblo pequeño acostumbrado a ver siempre las mismas caras, los mismos gestos, los mismos cuerpos y lo que ocurre cuando, a esta clase o pueblo, aparece un ser diferente, extraño y novedoso. Esta novedad puede causar un efecto de atracción, puesto que quizás estamos predispuestos a que lo nuevo nos guste. Si bien el ser humano necesita también de cierta familiaridad para enamorarse, esta llegará después cuando la nueva persona se asiente, así aparte de la novedad, también empezará a causar el efecto de familiaridad que provocará una atracción más intensa.
La endogamia se entendía en la especie humana como mecanismo para mantener el control, la riqueza y el poder, puesto que si pertenecemos a una familia rica y nos casamos con nuestros primos, nuestra riqueza de una manera u otra se mantiene en el hogar, a salvo de manos extranjeras, pero poner a salvo nuestra riqueza ¿perjudica a nuestros genes? Parece que sí, la endogamia genética provoca problemas, el cruce entre primos y hermanos empobrece el acerbo genético, provocando complicaciones en la descendencia e incluso abortos. La mezcla genética diversificada, la exogamia (prohibición de casarse con un pariente) favorece una mejor adaptación genética en el futuro de los nuevos descendientes, mejora su sistema inmunológico y previene de enfermedades genéticas. La exogamia es una de las formas preferidas que tiene la naturaleza para que nos reproduzcamos con mayor éxito.
Es por esta necesidad de exogamia, por la que no suelen atraernos los amigos de la infancia, puesto que nuestro cerebro se plantea, que si hemos estado con esta persona desde pequeños, quizás sea porque nos une un lazo genético más fuerte que con el resto de seres, es decir que si mantenemos relaciones eróticas con nuestro mejor amigo de la infancia, quizás estemos cayendo en la endogamia y eso a nuestros genes no les conviene y rechazamos con aprensión, cualquier manifestación de nuestra imaginación que nos muestre desnudos en la misma cama con nuestro amigo de juegos infantiles.
Nos suele repeler mantener contacto físico con personas con las que hemos jugado a “los médicos” en nuestra infancia, por una búsqueda natural de la exogamia. Nuestro cerebro y genes no quieren jugársela y habiendo tantos seres con genes diferentes, ¿por qué vamos a elegir a una persona que podría tener relación de parentesco? En la actualidad, este hecho puede verse como un absurdo sinsentido, pues diferenciamos con claridad quienes son familiares consanguíneos de amigos y vecinos, pero tenemos que entender que algunas de nuestras manifestaciones conductuales, las arrastramos evolutivamente desde los tiempos de las cavernas, donde quizás si era más probable que nuestros compañeros de juegos fueran también nuestros hermanos o primos, por lo que todo cobra sentido si lo vemos desde la perspectiva evolucionista.
domingo, 20 de mayo de 2012
La sonrisa: el mejor lubricante social.
Paul Ekman, psicólogo estadounidense, especializado en las emociones y la relación de estas con las expresiones faciales, descubrió unos 18 tipos de sonrisas autenticas que diferían en la posición de los músculos y los significados emocionales (llegaba a tal extremo, su dedicación a descubrir la posición de los músculos faciales, que no dudaba en aplicarse descargas eléctricas para controlar dichos músculos). Con tal cantidad de sonrisas que puede realizar un ser humano nos podemos hacer una idea de cuán importante es esta para las relaciones entre personas.
Y es que el ser humano está programado para ser positivo, por mucho que le pese a los “antinaturales” pesimistas, nuestro cerebro suele hacer estimaciones optimistas e incluso demasiado “alegres” sobre los sucesos futuros, al estilo de “el cuento de la lechera”. Nos embarcamos en proyectos gracias a estas estimaciones positivas, pues creemos, a fin de cuentas, que todo lo podemos. Es por ello que también queremos y necesitamos gente positiva a nuestro lado. Entre otras razones por nuestras neuronas espejo que provocan que nos contagiemos de las emociones de los otros, y si los demás suelen estar tristes, cabizbajos, pesimistas, taciturnos, abatidos y dolientes, no tendremos más remedio que, neurológicamente, acabar padeciendo sus mismos males a distinta escala, según nuestro grado de empatía. Es así que la sonrisa se torna un elemento vital en nuestras relaciones.
Los estudios realizados en el laboratorio, demuestran que el ser humano prefiere los rostros felices, reconociéndolos más fácilmente que los que expresan otro tipo de emociones, hallazgo que los científicos han denominado: “el efecto de la cara feliz”. Parece que estamos predispuestos genéticamente a preferir sentimientos positivos, piense en el estrés que nos produce estar constantemente especulando y siendo negativos y las consecuencias que esto acarrea para nuestra salud, parece lógico que prefiramos estar alegres y juntarnos por ello con gente optimista. Si hay una predisposición genética a la felicidad y al optimismo ¿puede que haya un porcentaje de la población que no tenga esta predisposición, ya que no alberga entre sus genes a los que son simpáticos y alegres? Quizás si, en todo caso siempre nos quedara la cultura y la crianza, para sobrellevar este hándicap del mal humor crónico.
Es por ello que la sonrisa es el mejor estimulo positivo que el ser humano puede mostrar, el mejor lubricante social. Se usa cuando nos equivocamos, como forma cortes de pedir perdón, ante una gracia, como saludo amoroso, como símbolo de amigabilidad, como un don que podemos regalar al otro. Pero tenga mucho cuidado porque el ser humano también está programado para descubrir el engaño, a leves observadores que seamos, nos cuesta bastante poco reconocer la sonrisa falsa, sabemos consciente o inconscientemente cuando alguien nos sonríe de forma distinta a la natural, un chip en nuestro cerebro suele avisarnos, quizás hasta algo nos diga que esa persona no parece de fiar. De todas formas para las personas más benevolentes o despistadas, un truco para saber si alguien sonríe de forma falsa o por simple cortesía, es mirar la zona de la boca, pues una de las dos mejillas se suele levantar más, es decir hay una asimetría en la zona de los labios y mejillas, haciéndose más evidente el levantamiento de uno de los extremos de la boca, cuando la sonrisa es sincera ambos lados de la boca se levantan de forma simétrica. Cuidado pues cuando vaya a sonreír falsamente, ya que nuestros cerebros suelen advertir que algo no cuadra.
Las personas que sonríen más suelen tener una vida social más amplia y de mayor calidad, pues como he mencionado antes, nuestras neuronas espejo provocan que nos contagiemos de las emociones y sentimientos de los demás, por lo que todo el mundo desea de una forma u otra estar cerca de una persona sonriente (sincera), afable y positiva.
¿Cómo puede afectar nuestro estado de ánimo en una relación amorosa?, teniendo en cuenta lo comentado hasta ahora, estar con una pareja que refunfuña constantemente, que se queja de todo, que no ofrece soluciones alternativas y que siempre está malhumorada, puede incitarnos al mal humor, contagiados por su poca delicadeza emocional y si nos infectamos, la relación queda manchada por el hastío y la desidia, pudiendo provocar la ruptura inminente o la magnánima insatisfacción amorosa.
Nuestro estado emocional es contagioso y a la vez nos contagiamos del estado emocional de los demás, por lo que es importante en una relación (ya sea familiar, amistosa o de pareja), que el positivismo, el desenfado y la alegría sean los moradores cotidianos, pues a cual efecto mariposa, nuestra irritación de hoy puede provocar el huracán del desamor del mañana.
Sonreír y reír nunca esta demás siempre que se haga de forma sincera y como menciona uno de los mayores expertos sobre inteligencia emocional y social, Daniel Goleman: “la risa puede ser la distancia más corta entre dos cerebros”. A sonreír pues en pro de la felicidad.
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| Paul Ekman. |
Y es que el ser humano está programado para ser positivo, por mucho que le pese a los “antinaturales” pesimistas, nuestro cerebro suele hacer estimaciones optimistas e incluso demasiado “alegres” sobre los sucesos futuros, al estilo de “el cuento de la lechera”. Nos embarcamos en proyectos gracias a estas estimaciones positivas, pues creemos, a fin de cuentas, que todo lo podemos. Es por ello que también queremos y necesitamos gente positiva a nuestro lado. Entre otras razones por nuestras neuronas espejo que provocan que nos contagiemos de las emociones de los otros, y si los demás suelen estar tristes, cabizbajos, pesimistas, taciturnos, abatidos y dolientes, no tendremos más remedio que, neurológicamente, acabar padeciendo sus mismos males a distinta escala, según nuestro grado de empatía. Es así que la sonrisa se torna un elemento vital en nuestras relaciones.
Los estudios realizados en el laboratorio, demuestran que el ser humano prefiere los rostros felices, reconociéndolos más fácilmente que los que expresan otro tipo de emociones, hallazgo que los científicos han denominado: “el efecto de la cara feliz”. Parece que estamos predispuestos genéticamente a preferir sentimientos positivos, piense en el estrés que nos produce estar constantemente especulando y siendo negativos y las consecuencias que esto acarrea para nuestra salud, parece lógico que prefiramos estar alegres y juntarnos por ello con gente optimista. Si hay una predisposición genética a la felicidad y al optimismo ¿puede que haya un porcentaje de la población que no tenga esta predisposición, ya que no alberga entre sus genes a los que son simpáticos y alegres? Quizás si, en todo caso siempre nos quedara la cultura y la crianza, para sobrellevar este hándicap del mal humor crónico.
Es por ello que la sonrisa es el mejor estimulo positivo que el ser humano puede mostrar, el mejor lubricante social. Se usa cuando nos equivocamos, como forma cortes de pedir perdón, ante una gracia, como saludo amoroso, como símbolo de amigabilidad, como un don que podemos regalar al otro. Pero tenga mucho cuidado porque el ser humano también está programado para descubrir el engaño, a leves observadores que seamos, nos cuesta bastante poco reconocer la sonrisa falsa, sabemos consciente o inconscientemente cuando alguien nos sonríe de forma distinta a la natural, un chip en nuestro cerebro suele avisarnos, quizás hasta algo nos diga que esa persona no parece de fiar. De todas formas para las personas más benevolentes o despistadas, un truco para saber si alguien sonríe de forma falsa o por simple cortesía, es mirar la zona de la boca, pues una de las dos mejillas se suele levantar más, es decir hay una asimetría en la zona de los labios y mejillas, haciéndose más evidente el levantamiento de uno de los extremos de la boca, cuando la sonrisa es sincera ambos lados de la boca se levantan de forma simétrica. Cuidado pues cuando vaya a sonreír falsamente, ya que nuestros cerebros suelen advertir que algo no cuadra.
Las personas que sonríen más suelen tener una vida social más amplia y de mayor calidad, pues como he mencionado antes, nuestras neuronas espejo provocan que nos contagiemos de las emociones y sentimientos de los demás, por lo que todo el mundo desea de una forma u otra estar cerca de una persona sonriente (sincera), afable y positiva.
¿Cómo puede afectar nuestro estado de ánimo en una relación amorosa?, teniendo en cuenta lo comentado hasta ahora, estar con una pareja que refunfuña constantemente, que se queja de todo, que no ofrece soluciones alternativas y que siempre está malhumorada, puede incitarnos al mal humor, contagiados por su poca delicadeza emocional y si nos infectamos, la relación queda manchada por el hastío y la desidia, pudiendo provocar la ruptura inminente o la magnánima insatisfacción amorosa.Nuestro estado emocional es contagioso y a la vez nos contagiamos del estado emocional de los demás, por lo que es importante en una relación (ya sea familiar, amistosa o de pareja), que el positivismo, el desenfado y la alegría sean los moradores cotidianos, pues a cual efecto mariposa, nuestra irritación de hoy puede provocar el huracán del desamor del mañana.
Sonreír y reír nunca esta demás siempre que se haga de forma sincera y como menciona uno de los mayores expertos sobre inteligencia emocional y social, Daniel Goleman: “la risa puede ser la distancia más corta entre dos cerebros”. A sonreír pues en pro de la felicidad.
viernes, 18 de mayo de 2012
El Efecto Pigmalión. Cómo afecta a las relaciones de pareja. Cuidado con nuestras creencias.
Este efecto es de origen griego. El escultor llamado Pigmalión se enamora de Galatea, una de sus creaciones, le profesaba tanto amor que incluso la trataba como si estuviera viva. Afrodita (Venus) al ver el amor que sentía el escultor por su creación decide otorgarle vida.
Las ideas que tenemos sobre alguien pueden influir directamente en esa persona y podemos provocar que esta se comporte como nosotros deseábamos y preveíamos en ella. Un profesor que cree que un alumno es inteligente y bueno, puede provocar en este que acabe siendo más inteligente y bueno de lo que realmente es o se proponía en un principio, puesto que las expectativas del profesor influyen de manera consciente e inconsciente en el alumno provocando una profecía autocumplida (expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta).
Así el Efecto Pigmalión puede definirse como “el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otra afectan de tal manera en su conducta que la segunda tiende a confirmarlas (http://choulo.wordpress.com, 2009).
Para llevarse a cabo este efecto se necesitan tres aspectos: “creer firmemente en un hecho, tener la expectativa de que se va a cumplir y acompañar con mensajes que animen su consecución” (Pepe López, 2006).
Este efecto tiene dos polos opuestos, uno positivo con el que mejoramos a través de nuestras creencias las conductas del otro, como en el caso del profesor y alumno comentado, y/o un efecto negativo, donde a través de nuestras creencias negativas sobre alguien, modificamos sus conductas, volviéndose contraproducentes, por ejemplo, el jefe de una empresa desaprueba con malas caras las conductas de su subordinado con el resultado de que este acabará trabajando peor y más desmotivado a causa de esta postura negativa de su jefe, lo que en definitiva provocará que realmente trabaje peor y así el jefe confirmará sus sospechas, en un principio infundadas.
Nuestras creencias afectan a las conductas de los demás, entre otras variables, porque en el ser humano hayamos una serie de neuronas llamadas neuronas espejo, que reproducen las emociones de los otros y las tomamos como propias, es decir si nuestro jefe viene enfadado al trabajo, esta emoción se contagia a los trabajadores, pues estos siente de manera consciente e inconsciente las mismas sensaciones negativas que su jefe. Tenemos un cerebro social que nos predispone a sentir lo que los demás sienten, provocando cambios en nuestras sensaciones y conductas posteriores.
¿Cómo puede afectar el Efecto Pigmalión en las relaciones de pareja? Pues como puede intuir o positiva o negativamente, según nuestras creencias de base.
De forma negativa, pensemos en una relación donde uno de los participantes amorosos, esta siempre diciendo que la relación va mal, que cree que el otro le va a dejar, que la diferencia de edad antes o después será un hándicap, que el otro se cansará de la relación y le dejará tirado y un largo etcétera de distorsiones cognitivas e ideas infundadas, según el efecto estudiado, estas expectativas pueden provocar, sin darnos cuenta, que el cónyuge o pareja cumpla lo que pensamos, provocando una profecía que se autocumple, donde al final tenemos razón pero porque la hemos provocado con nuestras expectativas.
Y de forma positiva, nuestras creencias sobre la solidad de la pareja, con manifestaciones positivas de lo que se siente cuando se está con la otra persona, hace mejorar la relación pues el amado, al ser alabado acaba comportándose conforme dictaba esa alabanza, convirtiéndose en mejor persona, si cabe. Si profesas devoción positiva sobre tu relación, esta creencia inunda las creencias de tu pareja, haciendo que esta vea mejor y más positiva la relación, digamos que el Efecto Pigmalión en este caso actúa de cemento unificador de la pareja, incita a una unión más solida y placentera.
Por lo que en resumidas cuentas, para que una relación sea sana, duradera y gratificante, más nos vale utilizar este efecto de forma positiva, alabando, cuidando y siendo considerados con nuestra relación y pareja. De lo contrario las ideas distorsionadas y negativas sobre nuestra relación pueden provocar que al final todo se vaya a pique, por nuestra injustificada forma de ver la vida.
Aproveche estos conocimientos en pro de la satisfacción amorosa.
Las ideas que tenemos sobre alguien pueden influir directamente en esa persona y podemos provocar que esta se comporte como nosotros deseábamos y preveíamos en ella. Un profesor que cree que un alumno es inteligente y bueno, puede provocar en este que acabe siendo más inteligente y bueno de lo que realmente es o se proponía en un principio, puesto que las expectativas del profesor influyen de manera consciente e inconsciente en el alumno provocando una profecía autocumplida (expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta).
Así el Efecto Pigmalión puede definirse como “el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otra afectan de tal manera en su conducta que la segunda tiende a confirmarlas (http://choulo.wordpress.com, 2009).
Para llevarse a cabo este efecto se necesitan tres aspectos: “creer firmemente en un hecho, tener la expectativa de que se va a cumplir y acompañar con mensajes que animen su consecución” (Pepe López, 2006).
Este efecto tiene dos polos opuestos, uno positivo con el que mejoramos a través de nuestras creencias las conductas del otro, como en el caso del profesor y alumno comentado, y/o un efecto negativo, donde a través de nuestras creencias negativas sobre alguien, modificamos sus conductas, volviéndose contraproducentes, por ejemplo, el jefe de una empresa desaprueba con malas caras las conductas de su subordinado con el resultado de que este acabará trabajando peor y más desmotivado a causa de esta postura negativa de su jefe, lo que en definitiva provocará que realmente trabaje peor y así el jefe confirmará sus sospechas, en un principio infundadas.
Nuestras creencias afectan a las conductas de los demás, entre otras variables, porque en el ser humano hayamos una serie de neuronas llamadas neuronas espejo, que reproducen las emociones de los otros y las tomamos como propias, es decir si nuestro jefe viene enfadado al trabajo, esta emoción se contagia a los trabajadores, pues estos siente de manera consciente e inconsciente las mismas sensaciones negativas que su jefe. Tenemos un cerebro social que nos predispone a sentir lo que los demás sienten, provocando cambios en nuestras sensaciones y conductas posteriores.
¿Cómo puede afectar el Efecto Pigmalión en las relaciones de pareja? Pues como puede intuir o positiva o negativamente, según nuestras creencias de base.
De forma negativa, pensemos en una relación donde uno de los participantes amorosos, esta siempre diciendo que la relación va mal, que cree que el otro le va a dejar, que la diferencia de edad antes o después será un hándicap, que el otro se cansará de la relación y le dejará tirado y un largo etcétera de distorsiones cognitivas e ideas infundadas, según el efecto estudiado, estas expectativas pueden provocar, sin darnos cuenta, que el cónyuge o pareja cumpla lo que pensamos, provocando una profecía que se autocumple, donde al final tenemos razón pero porque la hemos provocado con nuestras expectativas.
Y de forma positiva, nuestras creencias sobre la solidad de la pareja, con manifestaciones positivas de lo que se siente cuando se está con la otra persona, hace mejorar la relación pues el amado, al ser alabado acaba comportándose conforme dictaba esa alabanza, convirtiéndose en mejor persona, si cabe. Si profesas devoción positiva sobre tu relación, esta creencia inunda las creencias de tu pareja, haciendo que esta vea mejor y más positiva la relación, digamos que el Efecto Pigmalión en este caso actúa de cemento unificador de la pareja, incita a una unión más solida y placentera.
Por lo que en resumidas cuentas, para que una relación sea sana, duradera y gratificante, más nos vale utilizar este efecto de forma positiva, alabando, cuidando y siendo considerados con nuestra relación y pareja. De lo contrario las ideas distorsionadas y negativas sobre nuestra relación pueden provocar que al final todo se vaya a pique, por nuestra injustificada forma de ver la vida.
Aproveche estos conocimientos en pro de la satisfacción amorosa.
martes, 15 de mayo de 2012
Olor corporal y atracción genética. Nos sentimos atraídos por ciertos olores corporales.
Este artículo versa sobre el complejo principal de histocompatibilidad (MHC). Es un complejo genético que intervienen en el sistema inmunitario, con la finalidad de contribuir a determinar la resistencia frente a las enfermedades, y al parecer, causante de que los seres humanos vayamos buscando parejas que tienen un MHC distinto al nuestro, pues así el futuro bebé tendrá dos tipos de paquetes de genes resistentes a las enfermedades.
Una de las hipótesis esenciales es que puede que algunas parejas lleguen a ser genéticamente incompatibles, provocando incluso la inviabilidad de futuros hijos a través de abortos espontáneos, por esta incompatibilidad mutua genética. La pregunta que se hace necesaria es la siguiente: ¿tiene esto algo que ver con las infidelidades en las relaciones de pareja? En algunas especies animales donde la incompatibilidad suele ser alta, las hembras eluden este hándicap, apareándose con más de un macho, para provocar que esta incompatibilidad sea lo menos perniciosa para la futura descendencia. En humanos, ¿puede que las mujeres a un nivel inconsciente sean infieles a las parejas en las que detectan esta incompatibilidad? Estudios realizados con camisetas sudadas de hombres, pueden darnos una pista de cómo funciona el MHC en el ser humano.
Se les hizo sudar camisetas a una serie de hombres, a través de ejercicio físico, para después estas mismas camisetas, ser llevadas a laboratorio, con la finalidad de que un conjunto de mujeres las olieran y sopesaran cuales eran los olores que más les atraían. El experimento fue realizado al azar, es decir, nadie conocía a nadie. Los resultados muestran que las mujeres elegían las camisetas cuyo sudor tenía un MHC distinto al de ellas, con lo que se concluye que las personas prefieren el olor de individuos cuyos genes, para este complejo, sean distintos de los propios. Un dato curioso, las mujeres que en ese momento tomaban la píldora, preferían hombres con el mismo MHC, cuanto menos interesante.
Como podemos intuir, parece que gran parte de la atracción primera que sentimos hacia alguien, proviene de un proceso que no controlamos de manera consciente. Podríamos pensar que nuestros genes se las ingenian para determinar, en cierto grado, quiénes pueden ser buenos sujetos para ser amados.
El olfato y el gusto son dos sentidos que trabajan en estrecha colaboración, pues la combinación de ambos incrementa el umbral de los sabores y olores, por ello y teniendo en cuenta lo comentado hasta ahora, cuando besamos a alguien ¿podemos saber en cierto grado si es genéticamente compatible? ¿No le ha pasado nunca que ha besado a alguien y se ha dado cuenta de que esa persona no era para usted?, dejando a un lado la técnica inherente del beso, (si babeaba demasiado o tenia la boca seca o cualquier otra circunstancia), que a pesar de ser influyente, no ahonda en lo propuesto en este articulo. Hablamos de la sensación que nos produce oler y saborear el beso con la intuición posterior de que la persona que tenemos a milímetros no es para nosotros, pues bien, después de lo expuesto aquí, quizás debamos hacer más caso a esta sensación e intuición de lo que nos pueda parecer a primera vista.
Elección de pareja e infidelidad quizás vayan unidos a este complejo MHC. Nuestro sistema es sabio, desea elegir personas con buenos genes y no solo buenos genes, sino compatibles a nosotros, con la finalidad potencial de una reproducción eficaz y la salvaguarda de una descendencia sana y deseable.
Para terminar este artículo, se hace necesario lanzar un interrogante ¿Qué favor nos hacen los productos químicos como desodorantes, colonias y perfumes a la hora de encontrar a amantes compatibles? Quizás, algunos de estos productos, un flaco y engañoso favor, pues las grandes empresas se empeñan en crear fragancias con feromonas atrayentes, que en cierta manera pueden engañar a nuestro sistema durante un tiempo, pero si convivimos con nuestra pareja está claro que antes o después podremos destapar la verdad que subyace bajo sus pieles y quizás para entonces sea tarde y nuestro cerebro pida a gritos silenciosos que debemos alejarnos de esta persona porque no es compatible, que solo fue una ilusión óptica y atrayente, una ilusión creada por el marketing industrial de los olores camuflados.
Estemos atentos de lo que nos pide, dicta o intuye nuestra mente cuando besamos a alguien por primera vez, pues quizás ese pensamiento no esté tan alejado de la realidad.
Una de las hipótesis esenciales es que puede que algunas parejas lleguen a ser genéticamente incompatibles, provocando incluso la inviabilidad de futuros hijos a través de abortos espontáneos, por esta incompatibilidad mutua genética. La pregunta que se hace necesaria es la siguiente: ¿tiene esto algo que ver con las infidelidades en las relaciones de pareja? En algunas especies animales donde la incompatibilidad suele ser alta, las hembras eluden este hándicap, apareándose con más de un macho, para provocar que esta incompatibilidad sea lo menos perniciosa para la futura descendencia. En humanos, ¿puede que las mujeres a un nivel inconsciente sean infieles a las parejas en las que detectan esta incompatibilidad? Estudios realizados con camisetas sudadas de hombres, pueden darnos una pista de cómo funciona el MHC en el ser humano.
Se les hizo sudar camisetas a una serie de hombres, a través de ejercicio físico, para después estas mismas camisetas, ser llevadas a laboratorio, con la finalidad de que un conjunto de mujeres las olieran y sopesaran cuales eran los olores que más les atraían. El experimento fue realizado al azar, es decir, nadie conocía a nadie. Los resultados muestran que las mujeres elegían las camisetas cuyo sudor tenía un MHC distinto al de ellas, con lo que se concluye que las personas prefieren el olor de individuos cuyos genes, para este complejo, sean distintos de los propios. Un dato curioso, las mujeres que en ese momento tomaban la píldora, preferían hombres con el mismo MHC, cuanto menos interesante.
Como podemos intuir, parece que gran parte de la atracción primera que sentimos hacia alguien, proviene de un proceso que no controlamos de manera consciente. Podríamos pensar que nuestros genes se las ingenian para determinar, en cierto grado, quiénes pueden ser buenos sujetos para ser amados.
El olfato y el gusto son dos sentidos que trabajan en estrecha colaboración, pues la combinación de ambos incrementa el umbral de los sabores y olores, por ello y teniendo en cuenta lo comentado hasta ahora, cuando besamos a alguien ¿podemos saber en cierto grado si es genéticamente compatible? ¿No le ha pasado nunca que ha besado a alguien y se ha dado cuenta de que esa persona no era para usted?, dejando a un lado la técnica inherente del beso, (si babeaba demasiado o tenia la boca seca o cualquier otra circunstancia), que a pesar de ser influyente, no ahonda en lo propuesto en este articulo. Hablamos de la sensación que nos produce oler y saborear el beso con la intuición posterior de que la persona que tenemos a milímetros no es para nosotros, pues bien, después de lo expuesto aquí, quizás debamos hacer más caso a esta sensación e intuición de lo que nos pueda parecer a primera vista.
Elección de pareja e infidelidad quizás vayan unidos a este complejo MHC. Nuestro sistema es sabio, desea elegir personas con buenos genes y no solo buenos genes, sino compatibles a nosotros, con la finalidad potencial de una reproducción eficaz y la salvaguarda de una descendencia sana y deseable.
Para terminar este artículo, se hace necesario lanzar un interrogante ¿Qué favor nos hacen los productos químicos como desodorantes, colonias y perfumes a la hora de encontrar a amantes compatibles? Quizás, algunos de estos productos, un flaco y engañoso favor, pues las grandes empresas se empeñan en crear fragancias con feromonas atrayentes, que en cierta manera pueden engañar a nuestro sistema durante un tiempo, pero si convivimos con nuestra pareja está claro que antes o después podremos destapar la verdad que subyace bajo sus pieles y quizás para entonces sea tarde y nuestro cerebro pida a gritos silenciosos que debemos alejarnos de esta persona porque no es compatible, que solo fue una ilusión óptica y atrayente, una ilusión creada por el marketing industrial de los olores camuflados.
Estemos atentos de lo que nos pide, dicta o intuye nuestra mente cuando besamos a alguien por primera vez, pues quizás ese pensamiento no esté tan alejado de la realidad.
jueves, 3 de mayo de 2012
Relaciones de pareja. Cuando el problema es el sexo. Discontinuidad temporal sexual.
Hombres y mujeres somos distintos. En gran medida por nuestro dimorfismo sexual (los hombres tienen pene y las mujeres vagina) que nos lleva a tener ciertos comportamientos diferentes, entre ellos nuestra forma de vivir el sexo.
Cuando un chico y una chica se enamoran, sus cerebros cambian. En la mujer fluye una mayor cantidad de testosterona, lo que le lleva a aumentar sus ganas de tener relaciones sexuales, al chico, por el contrario, le disminuyen los niveles de testosterona, lo que le provoca que desciendan sus ganas de tener sexo indiscriminadamente y pueda centrase mejor en su ser amado (incluso algunos se sienten mal al masturbarse, ¿mala conciencia o cuerpo sabio?).
Una posible finalidad de este suceso, es que la pareja pueda centrarse más y mejor en sus quehaceres amorosos, ella desea sexo de forma continuada y el al descender sus niveles de testosterona, sigue deseando sexo pero con la pareja amada, ya no va mirando a lo loco, pensando lascivamente. Se produce una mayor unión en la relación. El enamoramiento provoca que se produzca una mayor afinidad sexual. Muchas mujeres declaran tener mejor sexo cuando sienten un vinculo emocional fuerte hacia otra persona, que en la mayoría de los caso suele ser su ser amado, es decir disfrutan más del sexo cuando están enamoradas y dicho sea de paso, desean tener más sexo pues este es considerado de mayor calidad.
Pero como tantas cosas buenas de la vida, el enamoramiento es una etapa considerablemente breve en la historia de una pareja, las sustancias que segregamos al enamorarnos poco a poco vuelven a su estado inicial (en parte porque el cuerpo se habitúa a los cambios, en parte porque el proceso de enamoramiento conlleva un gasto de energía que el cuerpo no está dispuesto a mantener más allá de lo necesario), se produce un estado de homeostasis, del griego homo (ὅμος) que significa "similar" y estasis (στάσις) "posición", "estabilidad", es la característica mediante la cual se regula el ambiente interno (metabolismo), para mantener una condición estable y constante (para más información consultar Wikipedia).
Esta homeostasis, puede provocar lo que yo denomino “La falacia del sin sexo no hay amor”. Me explicaré. Cuando pasa el tiempo los niveles de testosterona vuelven a un estado inicial en las parejas, al hombre le aumenta el deseo sexual y a la mujer le disminuye, en tanto en cuanto antes estos valores estaban trastocados, como hemos explicado antes. Si el amado era un ser muy sexual antes de conocerla y ella era una persona donde el sexo no jugaba una variable importante, se puede producir un problema temporal sexual, el quiere constantemente y ella ya no. Y lo que comienza provocando que una pequeña bola de nieve se pueda convertir en un alud, son los posibles pensamientos circulares de ella. Nuestra amada puede preguntarse a sí misma porque ya no nos desea tan fervientemente, y se plantea la posibilidad de que quizás ya no esté tan enamorada (“falacia del sin sexo no hay amor”) lo que la inquieta y al acercarse el amado con ganas de retozar amorosamente, ella se sienta bloqueada, confusa y con sus pensamientos circulares rondándole la cabeza, lo que le provoca mayor tensión y una evitación de esta sensación desagradable, a su vez el amado se siente rechazado y frustrado, pudiendo agudizar el estado de ella, presionándola, no entendiéndola y en definitiva tensando la cuerda aun más, lo que conlleva a que la palabra sexo se vuelva desagradable para ambos.
En definitiva, ella cree que ya no está enamorada porque el deseo sexual ha disminuido, el se siente frustrado porque ella ya no le desea y además tiene la necesidad fisiológica casi constante de mantener sexo, provocando en definitiva un conflicto sexual en la pareja debido a esta discontinuidad temporal sexual.
Las relaciones amorosas han de ir más allá del enamoramiento, esta es solo una etapa más en la vida de una pareja, es normal que se produzcan cambios en nuestro deseo sexual, debemos entenderlos para no provocar pensamientos erróneos y circulares, la pasión es un ser juguetón que aparece y desaparece, que necesita mimos, cuidados y carantoñas, no es una constante en la vida de pareja y que si desciende no es porque el amor haya expirado sino porque quizás se ha entrado en otra etapa, más profunda aunque menos pasional. Las plantas sobreviven si son regadas, la pasión también necesita regarse y no con pensamientos circulares tan peligrosos como venenosos. Y cuando tenemos problemas sexuales, necesitamos la comprensión del amado, no que nos presionen, que nos chantajeen emocionalmente, pues esta postura agudiza aun más el problema, pudiendo pasar de una situación soluble a una insoluble y mortal. Debemos entender que la pasión fluctúa, que este proceso de fluctuación es algo normal y que no conlleva necesariamente al fin de una relación.
Para terminar otros datos curiosos de cómo afecta el sexo a ambos lados de la cama.
El alcohol aumenta el deseo sexual en la mujer y disminuye en el hombre, incluso el hombre puede perder el control de su miembro viril, es decir, puede costarle tener una erección. Un pensamiento catastrofista podría ser “no somos compatibles ni cuando bebemos juntos”.
Por otro lado, después de mantener sexo con nuestra pareja, la testosterona afecta en el hombre dándole la sensación de sueño y la oxcitosina (del griego ὀξύς oxys "rápido" y τόκος tokos "nacimiento") es una hormona relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro. También llamada La hormona de los mimosos) en ella, le provoca las ganas de mantener un vínculo amoroso con el amado, lo que conlleva a mayores ganas de hablar. Así pues mientras él piensa en dormir ella piensa en mantener un vínculo amoroso. Las cosas del amor y del sexo.
Hay que dejar claro, que siempre que se habla de estos temas, se hace desde la perspectiva de lo general, de lo que le ocurre a la mayoría de las parejas, pero no a todas, esto no son matemáticas puras, no siempre uno + uno suma dos, cada relación varia en ciertos aspectos en lo que se considera una relación media o típica. Pero en todo caso seguramente a más de una pareja le resulte familiar lo comentado en este articulo. Espero que les haya servido para entender un poco mejor, en la manera de lo posible, como funcionamos hombres y mujeres en las relaciones de pareja. Ánimo y a seguir entendiéndonos, que remedio.
Cuando un chico y una chica se enamoran, sus cerebros cambian. En la mujer fluye una mayor cantidad de testosterona, lo que le lleva a aumentar sus ganas de tener relaciones sexuales, al chico, por el contrario, le disminuyen los niveles de testosterona, lo que le provoca que desciendan sus ganas de tener sexo indiscriminadamente y pueda centrase mejor en su ser amado (incluso algunos se sienten mal al masturbarse, ¿mala conciencia o cuerpo sabio?).
Una posible finalidad de este suceso, es que la pareja pueda centrarse más y mejor en sus quehaceres amorosos, ella desea sexo de forma continuada y el al descender sus niveles de testosterona, sigue deseando sexo pero con la pareja amada, ya no va mirando a lo loco, pensando lascivamente. Se produce una mayor unión en la relación. El enamoramiento provoca que se produzca una mayor afinidad sexual. Muchas mujeres declaran tener mejor sexo cuando sienten un vinculo emocional fuerte hacia otra persona, que en la mayoría de los caso suele ser su ser amado, es decir disfrutan más del sexo cuando están enamoradas y dicho sea de paso, desean tener más sexo pues este es considerado de mayor calidad.
Pero como tantas cosas buenas de la vida, el enamoramiento es una etapa considerablemente breve en la historia de una pareja, las sustancias que segregamos al enamorarnos poco a poco vuelven a su estado inicial (en parte porque el cuerpo se habitúa a los cambios, en parte porque el proceso de enamoramiento conlleva un gasto de energía que el cuerpo no está dispuesto a mantener más allá de lo necesario), se produce un estado de homeostasis, del griego homo (ὅμος) que significa "similar" y estasis (στάσις) "posición", "estabilidad", es la característica mediante la cual se regula el ambiente interno (metabolismo), para mantener una condición estable y constante (para más información consultar Wikipedia).
Esta homeostasis, puede provocar lo que yo denomino “La falacia del sin sexo no hay amor”. Me explicaré. Cuando pasa el tiempo los niveles de testosterona vuelven a un estado inicial en las parejas, al hombre le aumenta el deseo sexual y a la mujer le disminuye, en tanto en cuanto antes estos valores estaban trastocados, como hemos explicado antes. Si el amado era un ser muy sexual antes de conocerla y ella era una persona donde el sexo no jugaba una variable importante, se puede producir un problema temporal sexual, el quiere constantemente y ella ya no. Y lo que comienza provocando que una pequeña bola de nieve se pueda convertir en un alud, son los posibles pensamientos circulares de ella. Nuestra amada puede preguntarse a sí misma porque ya no nos desea tan fervientemente, y se plantea la posibilidad de que quizás ya no esté tan enamorada (“falacia del sin sexo no hay amor”) lo que la inquieta y al acercarse el amado con ganas de retozar amorosamente, ella se sienta bloqueada, confusa y con sus pensamientos circulares rondándole la cabeza, lo que le provoca mayor tensión y una evitación de esta sensación desagradable, a su vez el amado se siente rechazado y frustrado, pudiendo agudizar el estado de ella, presionándola, no entendiéndola y en definitiva tensando la cuerda aun más, lo que conlleva a que la palabra sexo se vuelva desagradable para ambos.
En definitiva, ella cree que ya no está enamorada porque el deseo sexual ha disminuido, el se siente frustrado porque ella ya no le desea y además tiene la necesidad fisiológica casi constante de mantener sexo, provocando en definitiva un conflicto sexual en la pareja debido a esta discontinuidad temporal sexual.
Las relaciones amorosas han de ir más allá del enamoramiento, esta es solo una etapa más en la vida de una pareja, es normal que se produzcan cambios en nuestro deseo sexual, debemos entenderlos para no provocar pensamientos erróneos y circulares, la pasión es un ser juguetón que aparece y desaparece, que necesita mimos, cuidados y carantoñas, no es una constante en la vida de pareja y que si desciende no es porque el amor haya expirado sino porque quizás se ha entrado en otra etapa, más profunda aunque menos pasional. Las plantas sobreviven si son regadas, la pasión también necesita regarse y no con pensamientos circulares tan peligrosos como venenosos. Y cuando tenemos problemas sexuales, necesitamos la comprensión del amado, no que nos presionen, que nos chantajeen emocionalmente, pues esta postura agudiza aun más el problema, pudiendo pasar de una situación soluble a una insoluble y mortal. Debemos entender que la pasión fluctúa, que este proceso de fluctuación es algo normal y que no conlleva necesariamente al fin de una relación.
Para terminar otros datos curiosos de cómo afecta el sexo a ambos lados de la cama.
El alcohol aumenta el deseo sexual en la mujer y disminuye en el hombre, incluso el hombre puede perder el control de su miembro viril, es decir, puede costarle tener una erección. Un pensamiento catastrofista podría ser “no somos compatibles ni cuando bebemos juntos”.
Por otro lado, después de mantener sexo con nuestra pareja, la testosterona afecta en el hombre dándole la sensación de sueño y la oxcitosina (del griego ὀξύς oxys "rápido" y τόκος tokos "nacimiento") es una hormona relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro. También llamada La hormona de los mimosos) en ella, le provoca las ganas de mantener un vínculo amoroso con el amado, lo que conlleva a mayores ganas de hablar. Así pues mientras él piensa en dormir ella piensa en mantener un vínculo amoroso. Las cosas del amor y del sexo.
Hay que dejar claro, que siempre que se habla de estos temas, se hace desde la perspectiva de lo general, de lo que le ocurre a la mayoría de las parejas, pero no a todas, esto no son matemáticas puras, no siempre uno + uno suma dos, cada relación varia en ciertos aspectos en lo que se considera una relación media o típica. Pero en todo caso seguramente a más de una pareja le resulte familiar lo comentado en este articulo. Espero que les haya servido para entender un poco mejor, en la manera de lo posible, como funcionamos hombres y mujeres en las relaciones de pareja. Ánimo y a seguir entendiéndonos, que remedio.
lunes, 23 de abril de 2012
Cuatro años de DELIRIOS. Gracias a todos los que un día me leyeron.
El 15 de Abril de 2008 comencé esta andadura por el mundo bloguero. Mis comienzos se destinaron a hablar de forma íntima de los sucesos de mi vida y relatos ficticios donde la temática amorosa tomaba la relevancia de Diosa de mi inspiración. Poco a poco este espacio fue “cientificandose”, tanto como mi contrastado corazón.
Hoy os doy las gracias a todos lo que entraron a leerme, a cotillearme, a querer saber algo de este espacio. Son tiempos en lo que queremos alimentos casi digeridos, escuetos, donde la visión externa de una parrafada nos empacha, abruma y castiga mentalmente, donde las frases cuanto más cortas y esquemáticas mejor son valoradas, podemos leer mil etiquetas de camiseta pero ninguna receta de cocina casera, variedad sin calidad pero que a uno le haga sentir libre de abandonar pronto antes de morir desangrado mentalmente.
Por ello doy las gracias a todos los que se han detenido a leer mis intencionados breves relatos (pues sabiendo y dejándome guiar por la moda del rayo, no he querido alargarlos más allá de lo necesario), gracias por la suerte que es que alguien vea que he escrito algo y le llame la atención lo suficiente como para hacer “click “y apreciar lo que un servidor, les sirve.
Seguiré poniendo mi granito de arena en esto de divulgar ciencia, hasta que las fuerzas de mi inspiración me abandonen, que espero que sea dentro de mucho tiempo.
Seguiré siendo feliz al ver que una persona ha entrado a leerme. Gracias por estos cuatro años de apoyo.
Hoy os doy las gracias a todos lo que entraron a leerme, a cotillearme, a querer saber algo de este espacio. Son tiempos en lo que queremos alimentos casi digeridos, escuetos, donde la visión externa de una parrafada nos empacha, abruma y castiga mentalmente, donde las frases cuanto más cortas y esquemáticas mejor son valoradas, podemos leer mil etiquetas de camiseta pero ninguna receta de cocina casera, variedad sin calidad pero que a uno le haga sentir libre de abandonar pronto antes de morir desangrado mentalmente.
Por ello doy las gracias a todos los que se han detenido a leer mis intencionados breves relatos (pues sabiendo y dejándome guiar por la moda del rayo, no he querido alargarlos más allá de lo necesario), gracias por la suerte que es que alguien vea que he escrito algo y le llame la atención lo suficiente como para hacer “click “y apreciar lo que un servidor, les sirve.
Seguiré poniendo mi granito de arena en esto de divulgar ciencia, hasta que las fuerzas de mi inspiración me abandonen, que espero que sea dentro de mucho tiempo.
Seguiré siendo feliz al ver que una persona ha entrado a leerme. Gracias por estos cuatro años de apoyo.
viernes, 20 de abril de 2012
Fijar contenidos. Con sexo sacarás mejores notas.
¿Querías una nueva excusa para tener sexo? Aquí la has encontrado. El sexo mejora la capacidad de aprendizaje.
Hace mucho tiempo escuche la conversación que mantenía una amiga con otra chica, esta acababa de salir de la biblioteca de estudiar y decía que se iba corriendo a casa a fijar contenidos con su novio. Aquella frase se me quedó grabada, retozando en mi memoria a modo de gran descubrimiento y es que parece ser que hacer el amor mejora la capacidad de aprendizaje puesto que al practicar sexo liberamos sustancias como la dehidroepiandrostona y oxitocina que favorecen el aprendizaje y la longevidad, entre otras cosas.
Con el sexo fijamos mejor los contenidos estudiados días antes. Aunque científicamente no esta comprobada la cantidad de mejora, pues se deberían hacer estudios rigurosos, poniendo tres grupos de sujetos, grupo a: sujetos en periodo de exámenes que practica sexo regularmente, grupo b: sujetos que no practican sexo en el periodo de exámenes, y grupo c: un conjunto aleatorio de sujetos, como grupo control. Animo a algún científico avispado a llevar a cabo este experimento para comprobar si se produce una mejora en el aprendizaje y en qué grado.
Por otro lado el sexo es un desestresante y analgésico natural, provoca que descienda en nosotros la ansiedad y el estrés y mejora el estado de ánimo, lo que conlleva a que nuestro nivel de arousal (“activación general fisiológica y psicológica del organismo, variable a lo largo de un continuo que va desde el sueño profundo hasta la excitación intensa” Gould y Krane, 1992) se regule y se establezca en unos márgenes apropiados para la concentración adecuada del estudio. Pues sabemos que un nivel elevado de estrés provoca fallos en la retención y la capacidad de aprendizaje al igual que un nivel mínimo de estrés produce que nos relajemos y no podamos concentrarnos en la tarea por falta de motivación y activación fisiológica. Así con el sexo mantenemos niveles estables de estrés que favorecen la mejora del aprendizaje, siempre y cuando no se haga de manera fatigosa y extra-jadeante, pues en este caso el sexo nos puede dejar exhaustos, provocándonos sueño, cansancio y en definitiva pocas ganas de volver al estudio.
Las sustancias que segrega nuestro cerebro al mantener sexo, provoca mejoras en la memoria, por otro lado emoción y memoria van muy unidas, ya que recordamos aquello que nos provoca emociones, así al hacer el amor, activamos las zonas del cerebro encargadas de la memoria, ejercitándola y mejorándola, y de ahí lo de irse directos de la biblioteca al catre, para fijar contenidos.
Señoras y señores fijen contenidos con su pareja para comprobar si se cumple esta hipótesis, hagan de sujetos experimentales, les resultará placentero a la vez que mejoraran su rendimiento académico, quien quiera que me comente como le ha ido, siempre desde una perspectiva científica y no morbosa de la situación. A fornicar y fijar contenidos. Suerte.
Hace mucho tiempo escuche la conversación que mantenía una amiga con otra chica, esta acababa de salir de la biblioteca de estudiar y decía que se iba corriendo a casa a fijar contenidos con su novio. Aquella frase se me quedó grabada, retozando en mi memoria a modo de gran descubrimiento y es que parece ser que hacer el amor mejora la capacidad de aprendizaje puesto que al practicar sexo liberamos sustancias como la dehidroepiandrostona y oxitocina que favorecen el aprendizaje y la longevidad, entre otras cosas.
Con el sexo fijamos mejor los contenidos estudiados días antes. Aunque científicamente no esta comprobada la cantidad de mejora, pues se deberían hacer estudios rigurosos, poniendo tres grupos de sujetos, grupo a: sujetos en periodo de exámenes que practica sexo regularmente, grupo b: sujetos que no practican sexo en el periodo de exámenes, y grupo c: un conjunto aleatorio de sujetos, como grupo control. Animo a algún científico avispado a llevar a cabo este experimento para comprobar si se produce una mejora en el aprendizaje y en qué grado.
Por otro lado el sexo es un desestresante y analgésico natural, provoca que descienda en nosotros la ansiedad y el estrés y mejora el estado de ánimo, lo que conlleva a que nuestro nivel de arousal (“activación general fisiológica y psicológica del organismo, variable a lo largo de un continuo que va desde el sueño profundo hasta la excitación intensa” Gould y Krane, 1992) se regule y se establezca en unos márgenes apropiados para la concentración adecuada del estudio. Pues sabemos que un nivel elevado de estrés provoca fallos en la retención y la capacidad de aprendizaje al igual que un nivel mínimo de estrés produce que nos relajemos y no podamos concentrarnos en la tarea por falta de motivación y activación fisiológica. Así con el sexo mantenemos niveles estables de estrés que favorecen la mejora del aprendizaje, siempre y cuando no se haga de manera fatigosa y extra-jadeante, pues en este caso el sexo nos puede dejar exhaustos, provocándonos sueño, cansancio y en definitiva pocas ganas de volver al estudio.
Las sustancias que segrega nuestro cerebro al mantener sexo, provoca mejoras en la memoria, por otro lado emoción y memoria van muy unidas, ya que recordamos aquello que nos provoca emociones, así al hacer el amor, activamos las zonas del cerebro encargadas de la memoria, ejercitándola y mejorándola, y de ahí lo de irse directos de la biblioteca al catre, para fijar contenidos.
Señoras y señores fijen contenidos con su pareja para comprobar si se cumple esta hipótesis, hagan de sujetos experimentales, les resultará placentero a la vez que mejoraran su rendimiento académico, quien quiera que me comente como le ha ido, siempre desde una perspectiva científica y no morbosa de la situación. A fornicar y fijar contenidos. Suerte.
jueves, 19 de abril de 2012
Las hembras son promiscuas. La falacia del principio de Bateman
Hasta hace bien poco la ideas científicas acerca de la promiscuidad de los machos y en general sobre el sexo de las distintas especies se basaban en principios como el del genetista ingles Angus John Bateman (1919–1996).
Este principio venía a decir que los machos son promiscuos y las hembras recatadas por naturaleza. La idea principal es que las hembras invertían más energía en engendrar a las crías que los machos, por lo que estos debían de competir entre ellos para conseguir que sus genes se perpetuasen en la siguiente generación. Se suponía que a los machos les daba igual una que otra hembra siempre y cuando fuera fértil, pero las hembras al invertir más en este juego sexual, les convenían elegir al mejor macho y no ir por ahí con cualquiera, por lo que estas rechazarían las numerosas invitaciones de los machos y solo aceptarían cuando viniera un galán realmente apetecible, con recursos y con los mejores genes en sus pudientes bolsillos colgantes.
Las ideas de Bateman se basaban en sus estudios sobre la mosca del vinagre, cuyas hembras son algo más recatadas que las de otras especies, pero que sin embargo también gozaban de relaciones sexuales más abiertas de lo que hasta la fecha se creía.
En definitiva, los espermatozoides son fáciles de producir y baratos, mientras que los óvulos están contados y al ser de mayor tamaño requieren de mayor energía, como consecuencia son más caros de producir, por lo que la fertilidad de la hembra se ve mucho más limitada que la del macho. Esto nos lleva a la idea principal de Bateman, en la que el macho desea cantidad y la hembra calidad en sus relaciones sexuales.
Pero desde 1980 con las nuevas tecnologías científicas encaminadas a descubrir la verdadera paternidad de los seres vivos, los biólogos evolutivos y otros científicos interesados, descubrieron que había más de un macho cornudo en casi todas las especies animales, es decir la hembra era más promiscua de lo que se creía. La mayoría de los machos de las especies, hoy ahí fuera en el bosque, están criando hijos que realmente no son suyos, pues la hembra más o menos a hurtadillas, mientras el macho esta distraído, obtienen lo que se denomina una CFP (copula fuera de la pareja).
Por lo que el principio de Bateman se venía abajo, las hembras son tan promiscuas o más que los machos. En lugar de aparearse una sola vez, copulan con varias parejas, para que entre otras razones se produzca una lucha entre espermatozoides y ¡que ganen los mejores!, asegurándose así una mayor eficacia reproductiva, pues ha quedado demostrado que las hembras que mas copulas tenían con diferentes machos engendraban mayor descendencia, siendo este uno de los mayores beneficios que sacan las hembras siendo promiscuas.
Por lo que los machos ya no solo luchan entre sí cuerpo a cuerpo, o mostrando sus mejores galas, sino que también deben luchar sus espermatozoides dentro de la hembra, por lo que tener los mejores soldados o un pene mejor preparado para la guerra, ahora cobra aun mayor importancia.
Aun así la hembra siempre que pueda elegirá al mejor macho de los que tenga alrededor, pero si hay más machos de calidad, ¿por qué no darse el gustazo? La monogamia parece ser una falacia más en el mundo animal y los seres humanos lo quieran o no son también animales, algunos más sofisticados que otros.
Puesto que la hembra es promiscua, ¿qué puede hacer el macho al respecto? Tiene básicamente dos opciones o vigilar a la hembra de cerca (volverse celoso) para que esta no tenga CFP (copulas fuera de la pareja) o bien volverse un galán empedernido yendo de cama en cama o de rama en rama, pensado que con cuantas más pueda copular mayores probabilidades tiene de que los bebés que nazcan sean suyos, y en este juego andan las especies, eligiendo cada una la opción que más les beneficia.
Si eligen controlar a la hembra (que suelen hacerlo teniendo copulas frecuentes, así la tienen distraída y no se fija en otros machos), estos se vuelven más fieles y menos promiscuos, puesto que mientras están vigilando no están fornicando, como bien se puede predecir. Así llegamos a la idea de que al final los machos en esta opción se vuelven más fieles que las hembras.
En definitiva, el hombre (Homo Sapiens) es más dependiente afectivo que la hembra y quizás todo lo comentado tenga que ver de una forma u otra. Por otro lado uno de los primeros indicios de problemas de pareja surge cundo la mujer deja de tener deseos sexuales por su amado, descendiendo su libido llegando incluso a puntos comatosos, mientras que al ver a otro hombre vuelven a subirle los ánimos amorosos, ¿será quizás esta una forma que tienen los genes de decirle a la mujer que ya es hora de cambiar de pareja y más si ha pasado el tiempo y no han tenido descendencia? Cada tres años más o menos, muchas mujeres se plantean que hacer con sus vidas, se plantean si están bien donde están y con quien están y si les merece la pena de seguir en ese camino, quizás este replanteamiento sea otra forma en la que sus genes, sus fueros internos, están reclamando cambios sexuales, nuevos retos amorosos y nuevas descendencias posibles.
La mujer, la hembra, ya no es ese ser recatado que solo busca calidad, sino que también busca lucha entre espermatozoides, por lo que es más promiscua de lo que se estableció en un principio. La monogamia parece ser un estado anti-natura biológicamente hablando, pero por otro lado es el estado más equitativo y democrático que ha encontrado el ser humano para convivir, puesto que la monogamia da la oportunidad a todos los machos y hembras a tener una pareja, pues la poligamia engendra desequilibrios, frustraciones para aquellos que no pueden tener un harén y se ven abocados a la más insulsa de las soledades, la soledad sexual.
miércoles, 18 de abril de 2012
La teoría del Bocadillo de Cebolla.
Y resulta que a veces estamos dispuestos a unas situaciones con unas personas concretas, pero esas m mismas situaciones con otras personas las rechazamos de raíz. Creemos que somos seres estables con comportamientos básicamente predecibles para nosotros mismos, podemos intuir como nos comportaremos en determinadas situaciones, porque se supone que nos auto-conocemos y entendemos, tenemos principios y creencias constantes, a veces inmutables e incluso por esa característica de inmutabilidad, creencias que se vuelven peligrosas porque no nos dejan avanzar, crecer, transformarnos. Pero sin saber cómo ni porque en ocasiones las cambiamos de raíz, nos dan igual, queremos compartir algo con alguien que en otra ocasión, en la vida lo hubiéramos hecho o pensado, es lo que yo he bautizado como “la teoría del bocadillo de cebolla”.
Imagínese que su amado le trae un estupendo bocadillo de cebolla, como regalo para usted y por nada en el mundo está dispuesto a comerse semejante manjar, así que lo rechaza dando argumentos, validos y quizás otros irrisorios pero al fin y al cabo convincentes y tajantes, “no pienso comerme ese bocadillo estupendo de cebolla”. Imagínese después que su relación se viene abajo por las circunstancias que sean, quizás incluso por tener como novio un chef tan estupendo, y encuentra a otra pareja. Esta pareja le dice que le encantan los bocadillos de cebolla y que le va a traer uno para que lo pruebe y esta vez sin saber cómo ni porque acepta el reto y se come encantada ese bocadillo de cebolla y para más inri su ex pareja les observa comiendo el manjar rechazado anteriormente. ¿Por qué unas veces rechazamos hacer algo con una pareja y sin embargo tenemos un nuevo amor y esa misma circunstancia la hacemos encantados? Esto no se reduce a un bocadillo de cebolla, también a escenas eróticas, con un amante nos negamos a hacer el amor en público, por ejemplo y con otro solo ese pensamiento nos erotiza hasta la última célula de nuestro escandalizado y retozante cuerpo.
Y resulta que la predisposición varia en nosotros, lo que vemos negativo en un contexto con una determinada persona, quizás porque queremos resaltar nuestro ego, nuestro yo ante el ser amado y por ello nos negamos a algo, lo vemos positivo en con otra persona, pues esta vez queremos agasajarla y premiarla para no contradecirla.
Así pues la predisposición varia, quizás por la fase en la que estamos con nuestra pareja, unas veces queremos reforzar nuestro ego ante ella, y otras veces queremos premiarla o agasajarla, cediendo a sus propuestas. Esto a su vez en un modo inconsciente o semi-inconsciente cuando nos negamos debemos darnos razones a nosotros mismos, argumentándonos que la cebolla es horrible y deja un mal sabor de boca, sin embargo cuando aceptamos, nos convencemos a nosotros mismos de que probar cosas nuevas no es tan malo y que quizás nos sorprendamos para bien.
En definitiva, según la fase en la que nos encontremos estaremos más dispuestos a hacer ciertas cosas con nuestra pareja, dependiendo de si queremos reforzar nuestro ego, nuestro yo o como comúnmente se conoce nuestra personalidad o por el contrario cedemos encantados a los designios ideáticos de nuestra pareja, para sentirnos más unidos a ella, de una manera u otra. Piense la de veces que rechazó hacer algo con alguien y sin embargo aceptó hacer ese mismo algo con otro alguien ¿qué explicación le da usted, querido lector?
Imagínese que su amado le trae un estupendo bocadillo de cebolla, como regalo para usted y por nada en el mundo está dispuesto a comerse semejante manjar, así que lo rechaza dando argumentos, validos y quizás otros irrisorios pero al fin y al cabo convincentes y tajantes, “no pienso comerme ese bocadillo estupendo de cebolla”. Imagínese después que su relación se viene abajo por las circunstancias que sean, quizás incluso por tener como novio un chef tan estupendo, y encuentra a otra pareja. Esta pareja le dice que le encantan los bocadillos de cebolla y que le va a traer uno para que lo pruebe y esta vez sin saber cómo ni porque acepta el reto y se come encantada ese bocadillo de cebolla y para más inri su ex pareja les observa comiendo el manjar rechazado anteriormente. ¿Por qué unas veces rechazamos hacer algo con una pareja y sin embargo tenemos un nuevo amor y esa misma circunstancia la hacemos encantados? Esto no se reduce a un bocadillo de cebolla, también a escenas eróticas, con un amante nos negamos a hacer el amor en público, por ejemplo y con otro solo ese pensamiento nos erotiza hasta la última célula de nuestro escandalizado y retozante cuerpo.
Y resulta que la predisposición varia en nosotros, lo que vemos negativo en un contexto con una determinada persona, quizás porque queremos resaltar nuestro ego, nuestro yo ante el ser amado y por ello nos negamos a algo, lo vemos positivo en con otra persona, pues esta vez queremos agasajarla y premiarla para no contradecirla.
Así pues la predisposición varia, quizás por la fase en la que estamos con nuestra pareja, unas veces queremos reforzar nuestro ego ante ella, y otras veces queremos premiarla o agasajarla, cediendo a sus propuestas. Esto a su vez en un modo inconsciente o semi-inconsciente cuando nos negamos debemos darnos razones a nosotros mismos, argumentándonos que la cebolla es horrible y deja un mal sabor de boca, sin embargo cuando aceptamos, nos convencemos a nosotros mismos de que probar cosas nuevas no es tan malo y que quizás nos sorprendamos para bien.
En definitiva, según la fase en la que nos encontremos estaremos más dispuestos a hacer ciertas cosas con nuestra pareja, dependiendo de si queremos reforzar nuestro ego, nuestro yo o como comúnmente se conoce nuestra personalidad o por el contrario cedemos encantados a los designios ideáticos de nuestra pareja, para sentirnos más unidos a ella, de una manera u otra. Piense la de veces que rechazó hacer algo con alguien y sin embargo aceptó hacer ese mismo algo con otro alguien ¿qué explicación le da usted, querido lector?
sábado, 31 de marzo de 2012
Libros sobre el amor y Psicología (segunda parte).
A continuación ofrezco nuevas reseñas, con su pequeño comentario, de los últimos libros que he leído sobre las relaciones de pareja y otros temas relacionados con la psicología, como ya hice en enero de 2011, espero que os sirvan de guía para la gente que esté interesada en estos temas apasionantes.
Psicología del amor y de la pareja.
Branden, N. (2009). La Psicología del amor romántico. El amor romántico en una época sin romanticismo. Paidós: Barcelona.
Este libro me gusta porque hace un breve pero interesante recorrido sobre las relaciones de pareja a lo largo de la humanidad hasta los días contemporáneos. Este libro es una agradable exploración sobre qué es esto del amor romántico a través de la historia, la filosofía, la fisiología y la sociología. Fácil de leer y entretenido.
Capafons, J y Sosa, C. (2009). Tratando… Problemas de pareja. Pirámide: Madrid.
Este pequeño manual está dividido en cuatro apartados, una introducción donde comenta que es el amor y que son los desajustes en la pareja, otro apartado sobre las entrevistas que se pueden realizar en consulta, utilizando la técnica de doble psicólogo, masculino y femenino, para entablar una mejor relación con la pareja, un tercer apartado sobre tipos de terapias de pareja y un último apartado sobre el entrenamiento en solución de conflictos. Es un manual corto y eficaz para los psicólogos iniciados en el mundo práctico de la terapia de pareja.
Carter, S (2000). Del amor al compromiso. Para alcanzar una relación de pareja estable. Urano: Barcelona.
Se centra en un apartado importante de las relaciones de pareja: el compromiso. Un viaje que descubre y desvela los fantasmas de las personas que tienen miedo a comprometerse, los llamados “compromisofóbicos”. La idea central es poner sobre la mesa que tipo de personas son las que tienen miedo al compromiso y a partir de aquí trabajar, para perder este miedo. Quizás este libro se hace algo tedioso en su parte central, pero sin duda, puede ser un buen libro para aquellas personas que solo buscan el enamoramiento inicial pero que cuando hay que llegar a comprometerse huyen, pues al fin y al cabo, con esta conducta, nunca llegan a ser felices con nadie, porque el miedo les atribula.
Otis-Cour, L (2000). Historia de la pareja en la Edad Media. Placer y amor. Siglo Veintiuno de España Editores: Madrid.
Un recorrido histórico sobre la pareja de la Edad Media, monogamia, concubinato, la familia, adulterio, prostitución, etc. Para entender como son las relaciones en la actualidad debemos comprender como eran las relaciones a lo largo de la humanidad. Es un buen libro para las personas interesadas en la evolución del amor, el matrimonio y las relaciones de pareja.
Libros sobre comunicación no verbal.
Knapp, M. (2010). La comunicación no verbal. Paidós Comunicación: Madrid.
Para mí el mejor libro que he leído sobre esta temática, por ser el más completo y detallado, argumentando todos los conocimientos científicos al respecto y aportando un resumen esclarecedor al final de cada apartado. También en su parte última nos ofrece un tipo de registro de conducta y de observación muy útil para poner en práctica y así observar la conducta no verbal de modo científico y riguroso. Un buen libro para empezar a conocer el mundo de la comunicación no verbal.
Givens, D. (2008). El lenguaje de la seducción. Atracción, conversación, contacto y sexo. Integral: Barcelona.
Como seducir a través de la comunicación no verbal y verbal, desde la postura del cuerpo, las miradas, los espacios, las palabras, el tacto. Un libro muy ameno e interesante que mezcla dos temáticas: la seducción y la comunicación no verbal. Se lee rápido y tiene un componente ameno pues podemos ponerlo en práctica cuando salgamos a la calle.
Wright, C. (1996). El lenguaje del cuerpo. Utilícelo para obtener lo que desea en el amor, el trabajo y las relaciones. Colección Biblioteca: Buenos Aires.
Un poco desfasado, pero puede servir como introducción en la temática de la comunicación no verbal, algunos detalles de este libro son interesantes, aunque como ya digo algo desfasados, sobre todo en relación a la entrevista de trabajo.
Fast, J. (2009). El lenguaje del cuerpo. Editorial Kairos: Barcelona.
Es uno de los best-seller de esta temática, analiza todo lo que se conoce científicamente hasta la fecha de la publicación, sobre comunicación no verbal, es didáctico y ameno, sin duda una buena introducción para conocer todo aquello que hacemos con el cuerpo cuando nos comunicamos.
Davis, F. (2010). La comunicación no verbal. Alianza Editorial: Madrid.
Parecido al libro anterior, pues también hace un repaso de los avances científicos en este tema, pero es más contemporáneo y actualizado, no se deja ningún apartado sobre comunicación no verbal, desde el tacto, al olfato, el rostro, los ritmos corporales, con numerosos ejemplos para entender mejor las cuestiones planteadas.
De la Fuente, L. (2007). ¿La Kynesia? 100Preguntas más frecuentes. Edimsa: Madrid.
Da a conocer la importancia de la comunicación no verbal entre paciente y doctor, como estrechar la mano, las miradas, las sonrisas, los microgestos. Es un manual corto pero directo con las preguntas frecuentes para enfrentarnos de manera adecuada a los pacientes, en cuanto a nuestra comunicación no verbal.
Otros temas.
Punset, E. (2011). Excusas para no pensar. Cómo nos enfrentamos a las incertidumbres de nuestra vida. Destino: Barcelona.
Vuelve nuestro divulgador científico preferido con un nuevo libro que compila toda la información científica relevante y candente. Siempre desde su enfoque de la búsqueda de la felicidad, preocupado por el amor y las relaciones de pareja, pasando por la evolución humana y del Universo. Muy ameno, se lee rápido y es entendible para todos los públicos. Esta en formato de noticia de periódico, pues son pequeños artículos sobre las últimas novedades. Un chute rápido de conocimientos amenos.
Musso, A. y Gadoni, O. (2008). El gran libro de la psicología para todos. De Vecchi: Barcelona.
Un repaso sobre una gama amplia de conocimientos psicológicos, que sirve como introducción para las personas legos en esta temática y como repaso de conocimientos para los psicólogos expertos o recién licenciados. Es un recorrido ameno sobre aspectos diversos de la psicología, como los trastornos de personalidad, pasando por las relaciones de pareja, la sexualidad y alcanzando puntos como la espiritualidad y la psicología transpersonal. Lo peor del libro es que hay demasiados ejercicios físicos para ser realizados por las personas que tienden a determinados trastornos de personalidad. Este apartado se hace farragoso y poco útil a mi entender.
De momento estos son los últimos libros que recomiendo sobre el amor y las relaciones interpersonales. En estos momentos llevo dos libros a medio, el origen del hombre de Darwin y el mito de la monogamia de Barrash y Lipton, pues ahora me estoy interesando en esta temática sobre si el ser humano es monógamo por naturaleza o no. En breve tendréis noticias al respecto. Espero que este post os haya servido de ayuda para aquellas personas que no saben que libro comprarse para leer o para quedarse durmiendo en una esquina.
Leer aporta felicidad a nuestra neuronas.
Psicología del amor y de la pareja.
Branden, N. (2009). La Psicología del amor romántico. El amor romántico en una época sin romanticismo. Paidós: Barcelona.
Este libro me gusta porque hace un breve pero interesante recorrido sobre las relaciones de pareja a lo largo de la humanidad hasta los días contemporáneos. Este libro es una agradable exploración sobre qué es esto del amor romántico a través de la historia, la filosofía, la fisiología y la sociología. Fácil de leer y entretenido.
Capafons, J y Sosa, C. (2009). Tratando… Problemas de pareja. Pirámide: Madrid.
Este pequeño manual está dividido en cuatro apartados, una introducción donde comenta que es el amor y que son los desajustes en la pareja, otro apartado sobre las entrevistas que se pueden realizar en consulta, utilizando la técnica de doble psicólogo, masculino y femenino, para entablar una mejor relación con la pareja, un tercer apartado sobre tipos de terapias de pareja y un último apartado sobre el entrenamiento en solución de conflictos. Es un manual corto y eficaz para los psicólogos iniciados en el mundo práctico de la terapia de pareja.
Carter, S (2000). Del amor al compromiso. Para alcanzar una relación de pareja estable. Urano: Barcelona.
Se centra en un apartado importante de las relaciones de pareja: el compromiso. Un viaje que descubre y desvela los fantasmas de las personas que tienen miedo a comprometerse, los llamados “compromisofóbicos”. La idea central es poner sobre la mesa que tipo de personas son las que tienen miedo al compromiso y a partir de aquí trabajar, para perder este miedo. Quizás este libro se hace algo tedioso en su parte central, pero sin duda, puede ser un buen libro para aquellas personas que solo buscan el enamoramiento inicial pero que cuando hay que llegar a comprometerse huyen, pues al fin y al cabo, con esta conducta, nunca llegan a ser felices con nadie, porque el miedo les atribula.
Otis-Cour, L (2000). Historia de la pareja en la Edad Media. Placer y amor. Siglo Veintiuno de España Editores: Madrid.
Un recorrido histórico sobre la pareja de la Edad Media, monogamia, concubinato, la familia, adulterio, prostitución, etc. Para entender como son las relaciones en la actualidad debemos comprender como eran las relaciones a lo largo de la humanidad. Es un buen libro para las personas interesadas en la evolución del amor, el matrimonio y las relaciones de pareja.
Libros sobre comunicación no verbal.
Knapp, M. (2010). La comunicación no verbal. Paidós Comunicación: Madrid.
Para mí el mejor libro que he leído sobre esta temática, por ser el más completo y detallado, argumentando todos los conocimientos científicos al respecto y aportando un resumen esclarecedor al final de cada apartado. También en su parte última nos ofrece un tipo de registro de conducta y de observación muy útil para poner en práctica y así observar la conducta no verbal de modo científico y riguroso. Un buen libro para empezar a conocer el mundo de la comunicación no verbal.
Givens, D. (2008). El lenguaje de la seducción. Atracción, conversación, contacto y sexo. Integral: Barcelona.
Como seducir a través de la comunicación no verbal y verbal, desde la postura del cuerpo, las miradas, los espacios, las palabras, el tacto. Un libro muy ameno e interesante que mezcla dos temáticas: la seducción y la comunicación no verbal. Se lee rápido y tiene un componente ameno pues podemos ponerlo en práctica cuando salgamos a la calle.
Wright, C. (1996). El lenguaje del cuerpo. Utilícelo para obtener lo que desea en el amor, el trabajo y las relaciones. Colección Biblioteca: Buenos Aires.
Un poco desfasado, pero puede servir como introducción en la temática de la comunicación no verbal, algunos detalles de este libro son interesantes, aunque como ya digo algo desfasados, sobre todo en relación a la entrevista de trabajo.
Fast, J. (2009). El lenguaje del cuerpo. Editorial Kairos: Barcelona.
Es uno de los best-seller de esta temática, analiza todo lo que se conoce científicamente hasta la fecha de la publicación, sobre comunicación no verbal, es didáctico y ameno, sin duda una buena introducción para conocer todo aquello que hacemos con el cuerpo cuando nos comunicamos.
Davis, F. (2010). La comunicación no verbal. Alianza Editorial: Madrid.
Parecido al libro anterior, pues también hace un repaso de los avances científicos en este tema, pero es más contemporáneo y actualizado, no se deja ningún apartado sobre comunicación no verbal, desde el tacto, al olfato, el rostro, los ritmos corporales, con numerosos ejemplos para entender mejor las cuestiones planteadas.
De la Fuente, L. (2007). ¿La Kynesia? 100Preguntas más frecuentes. Edimsa: Madrid.
Da a conocer la importancia de la comunicación no verbal entre paciente y doctor, como estrechar la mano, las miradas, las sonrisas, los microgestos. Es un manual corto pero directo con las preguntas frecuentes para enfrentarnos de manera adecuada a los pacientes, en cuanto a nuestra comunicación no verbal.
Otros temas.
Punset, E. (2011). Excusas para no pensar. Cómo nos enfrentamos a las incertidumbres de nuestra vida. Destino: Barcelona.
Vuelve nuestro divulgador científico preferido con un nuevo libro que compila toda la información científica relevante y candente. Siempre desde su enfoque de la búsqueda de la felicidad, preocupado por el amor y las relaciones de pareja, pasando por la evolución humana y del Universo. Muy ameno, se lee rápido y es entendible para todos los públicos. Esta en formato de noticia de periódico, pues son pequeños artículos sobre las últimas novedades. Un chute rápido de conocimientos amenos.
Musso, A. y Gadoni, O. (2008). El gran libro de la psicología para todos. De Vecchi: Barcelona.
Un repaso sobre una gama amplia de conocimientos psicológicos, que sirve como introducción para las personas legos en esta temática y como repaso de conocimientos para los psicólogos expertos o recién licenciados. Es un recorrido ameno sobre aspectos diversos de la psicología, como los trastornos de personalidad, pasando por las relaciones de pareja, la sexualidad y alcanzando puntos como la espiritualidad y la psicología transpersonal. Lo peor del libro es que hay demasiados ejercicios físicos para ser realizados por las personas que tienden a determinados trastornos de personalidad. Este apartado se hace farragoso y poco útil a mi entender.
De momento estos son los últimos libros que recomiendo sobre el amor y las relaciones interpersonales. En estos momentos llevo dos libros a medio, el origen del hombre de Darwin y el mito de la monogamia de Barrash y Lipton, pues ahora me estoy interesando en esta temática sobre si el ser humano es monógamo por naturaleza o no. En breve tendréis noticias al respecto. Espero que este post os haya servido de ayuda para aquellas personas que no saben que libro comprarse para leer o para quedarse durmiendo en una esquina.
Leer aporta felicidad a nuestra neuronas.
sábado, 24 de marzo de 2012
El improperio en las relaciones interpersonales.
Los científicos han descubierto que para resarcirnos de un improperio debemos de lanzar cinco cumplidos, es decir un insulto equivale a cinco cumplidos en la mente humana, por lo que si nos pasamos la vida insultando a los demás no tendremos el suficiente tiempo para resarcirnos.
Llevado este argumento a las relaciones de pareja, podríamos decir, que contradecir a nuestro amado continuamente “no tienes ni idea de lo que estás hablando, te equivocas completamente”, puede estar llevándonos al fin de la relación, pues nuestros cerberos almacenan con mayor contundencia, los insultos y las contradicciones que los elogios. El ser humano, está más atento a que no le perviertan su dignidad que a ser elogiados o aprobados.
Parece que rechazamos las conversaciones con personas que empiezan sus frases de forma negativa y desaprobante, “no, en verdad es lo contrario de lo que dices”. Personas que sistemáticamente empiezan sus frases con un no o un argumento negativo, después de nuestra locución o intervención.
A veces este rechazo es consciente y desagradable, otras veces, no sabemos porque la presencia de cierta persona nos desagrada o al estar ella, nos sentimos incómodos, pues quizás esa desaprobación continua no ha calado en nuestro consciente pero a nivel subconsciente o inconsciente esté más que presente.
Como conclusión diremos que la manera más fácil de llevarnos bien con los demás, de tener buenas relaciones interpersonales, no es la de ir alagando como un disparador automático, sino intentando no contradecir o insultar gratuitamente a la gente, esta es una habilidad social que podemos emparentar con la asertividad. Esta se define como un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y hacerlos respetar, respetando también a los demás, llegando esta conducta a ser un punto intermedio entre la pasividad y la agresividad.
Ahora sabemos que, de todas las formas de comportamiento posibles que el ser humano rechaza, la agresividad, el insulto y la contradicción es la que ocupa uno de los puestos superiores en el ranking. Si queremos que nuestra relación sea más positiva, intenta comprender los razonamientos e ideas de tu ser amado aunque no las compartas, y si esta errando en sus conclusiones, no te muestres agresivo, pues tus insultos quedaran guardados en lo más profundo de su ser y te costará 5 veces más volver a un estado de equilibrio con tu pareja. Defiende tus derechos y opiniones desde el respeto mutuo.
Llevado este argumento a las relaciones de pareja, podríamos decir, que contradecir a nuestro amado continuamente “no tienes ni idea de lo que estás hablando, te equivocas completamente”, puede estar llevándonos al fin de la relación, pues nuestros cerberos almacenan con mayor contundencia, los insultos y las contradicciones que los elogios. El ser humano, está más atento a que no le perviertan su dignidad que a ser elogiados o aprobados.Parece que rechazamos las conversaciones con personas que empiezan sus frases de forma negativa y desaprobante, “no, en verdad es lo contrario de lo que dices”. Personas que sistemáticamente empiezan sus frases con un no o un argumento negativo, después de nuestra locución o intervención.
A veces este rechazo es consciente y desagradable, otras veces, no sabemos porque la presencia de cierta persona nos desagrada o al estar ella, nos sentimos incómodos, pues quizás esa desaprobación continua no ha calado en nuestro consciente pero a nivel subconsciente o inconsciente esté más que presente.
Como conclusión diremos que la manera más fácil de llevarnos bien con los demás, de tener buenas relaciones interpersonales, no es la de ir alagando como un disparador automático, sino intentando no contradecir o insultar gratuitamente a la gente, esta es una habilidad social que podemos emparentar con la asertividad. Esta se define como un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y hacerlos respetar, respetando también a los demás, llegando esta conducta a ser un punto intermedio entre la pasividad y la agresividad.
Ahora sabemos que, de todas las formas de comportamiento posibles que el ser humano rechaza, la agresividad, el insulto y la contradicción es la que ocupa uno de los puestos superiores en el ranking. Si queremos que nuestra relación sea más positiva, intenta comprender los razonamientos e ideas de tu ser amado aunque no las compartas, y si esta errando en sus conclusiones, no te muestres agresivo, pues tus insultos quedaran guardados en lo más profundo de su ser y te costará 5 veces más volver a un estado de equilibrio con tu pareja. Defiende tus derechos y opiniones desde el respeto mutuo.domingo, 18 de marzo de 2012
La infrecuencia mata el amor. El Problema del Erasmus.
La idea de la que parto, proviene de una frase del E. Punset hallada en su libro“Excusas para no pensar”(2011) que dice así: “la ausencia física prolongada mucho tiempo mata el amor”. Si no provocamos que en el cerebro de nuestro amado se produzca la señal en su sistema nervioso, este no se activa y no ocurre nada, las neuronas no informan de nada. Para que las neuronas alcancen el umbral necesario para transmitir información se necesita de un elemento clave: la frecuencia del estimulo, “si todos los estímulos se agolpan, la sensación será intensa; si se espacian en el tiempo, la sensación será débil” (Punset, 2011).
Por lo que resulta muy importante para mantener una relación en el tiempo, la necesidad de estar cerca con la frecuencia adecuada, besarnos, acariciarnos, de provocar que nuestras neuronas rebasen el umbral de acción para que se produzca continuamente "la magia del amor".
Las parejas que se ven forzadas a la lejanía de sus cuerpos debido a trabajo, estudios u otras circunstancias, pueden provocar el final de su relación, por la falta de frecuencia, ya que nuestro cerebro olvida más rápido de lo que nosotros podamos prever. Estar cerca es la clave para prolongar las sensaciones que el enamoramiento nos brinda. Pero entiéndanme, estar cerca no significa ir a todas partes con nuestra pareja, sin dejarle espacio, como explica Fina Sanz en su libro "Los vínculos del amor" una pareja debe caminar entre la sana complementariedad de la fusión-separación. Pasamos de estados "fusionales" donde ambos nos sentimos uno, a momentos en los que necesitamos separarnos del otro y volver a nuestra individualidad, necesitamos echar de menos al otro. Por lo que si la infrecuencia puede matar el amor, un exceso de frecuencia puede asfixiarlo hasta la anoxia emocional.
Un efecto que puede solapar durante un tiempo la infrecuencia de nuestros acercamientos amorosos, es el llamado efecto Romeo y Julieta, este viene a decirnos que ante una dificultad en la relación, se intensifican nuestras ganas de amar y de estar con la persona amada, pues nuestro cerebro deja una ventana abierta, ya que las cosas que no terminamos continúan siendo procesadas en un segundo plano, provocando que no podamos olvidarlas. Pero parece ser que la infrecuencia prolongada puede ser más potente que el efecto Romeo y Julieta, que la dificultad de vivir alejados de nuestro amado no sea suficiente para el cerebro y este deje de pensar en nuestra pareja, con la intensidad necesaria, llegando a estancar nuestra relación.
Siempre tuve en mente, la idea de que el Erasmus (beca Erasmus: permite viajar a profesores y alumnos universitarios por el Espacio Económico Europeo) mataba a muchas relaciones de pareja, indague, pregunté, me informé sobre parejas que habían pasado
por la experiencia en la que uno de los dos se marchaba una temporada a otro país, para tener vivencias nuevas y agradables separado del amado. Intenté que mis conclusiones no se dejaran llevar por mis concepciones previas (no quería provocar una ley de Murphy, esta ley viene a decir que solo nos fijamos en lo malo de los acontecimientos que nos pasan, haciéndolos más relevantes que los acontecimientos buenos, provocando pues que creamos que las cosas malas pasan más que las buenas), pero las evidencias (no científicas), parecían inclinar la balanza hacia la hipótesis sobre que el Erasmus, en ciertas ocasiones, provocaba lesiones medias o inoperables causando la muerte de la relación de pareja. Ahora Punset, en su libro, reafirma esta sospecha, con la idea de que la infrecuencia mata el amor.
Pero no todas las parejas se dejan después de un Erasmus, pues quizás este sirva de medidor del estado de la relación, es decir, una relación de pareja, fuerte, solida y sana, puede aguantar el peso de la infrecuencia mejor que una pareja, viciada, monótona o insana. El Erasmus puede servirnos para comprobar la calidad de nuestra relación y la capacidad de adaptación de esta.
Las nuevas tecnologías nos ayudan a acercarnos al otro por muy lejos que esté, estamos continuamente interconectados, este hecho puede mitigar la sensación de pérdida ante la lejanía, aunque cada día que pase se nos incremente más nuestra "hambre de piel", el tacto queda relegado al roce de las manos a la pantalla del ordenador donde se refleja el rostro del ser amado.
Por otro lado puede que aunque creamos que podemos soportar un viaje Erasmus con facilidad y que nuestra relación no se resentirá, quizás ocurra que las nuevas vivencias inunden nuestro sistema nervioso, con continuos refuerzos positivos y ya nunca volvamos a ser los mismos, y al volver a casa, a falta de estos estímulos placenteros, nos acaben provocando una sensación de que algo nos falta y de que nuestro ser amado ya no puede llenarlo, estamos en otra fase, ahora no paseamos en paralelo con nuestra pareja, ella quedó atrás, pues no somos los mismos y necesitamos de otras experiencias para continuar siendo felices.
Por todo ello, podemos inferir que la distancia provoca infrecuencia y esta a su vez promueve que nuestro cerebro deje de activarse, dejamos de pensar en el amado. La distancia se convierte en un medidor de la calidad de nuestras relaciones.
Si, cuando tenias pareja, has utilizado una beca Erasmus o similar, puedes contarnos tu experiencia, para comprobar si se cumple o no esta hipótesis señalada en el artículo. Anímate a participar.
martes, 13 de marzo de 2012
La soledad
El diccionario ilustrado de la lengua española, define soledad como: “Carencia de compañía. Pesar y melancolía que se siente por la ausencia, muerte o perdida de alguna persona o cosa”.
Y es que en definitiva la gran mayoría de nosotros somos seres con genes sociales, nos motiva la búsqueda incansable del calor humano, del abrazo sincero, de la sonrisa cómplice, necesitamos estar rodeados de los demás, no como átomos alocados y fríos, sino cerca de personas que consideramos que realmente lo son. Porque en las ciudades siempre caminamos al lado de desconocidos y no por ello nos sentimos arropados, agrupados, reconocidos, ese tipo de cercanía, es una cercanía lejana, inmunda y sinsentido, buscamos la unión con los demás de forma significativa. Y cuando la poseemos corremos el riesgo de perderla y al perderla nos sentimos solos, melancólicos, perdidos, vacios.
Juramos que intentaremos ser más independientes la próxima vez, que no necesitamos a nadie especial en nuestras vidas, que no queremos depender de besos, abrazos, caricias, susurros al oído. Dejamos relaciones con la esperanza de volvernos más nosotros mismos, pero al poco tiempo una pesada losa nos estrangula, nos aplasta y hunde, la losa de la soledad y del vacío existencial. Dejamos, nos desplazamos, pero no hacia nosotros mismos, sino hacia otros mares, otras espaldas a las que abrazar, otros labios, pues no sabemos estar solos, nos aterra y como dice la definición nos sentimos melancólicos ante la pérdida de lo que tuvimos y volvemos a nadar, a dormir y a bailar acompañados.
Las estadísticas muestran que las personas divorciadas o separadas viven menos años que las felizmente casadas, entre los factores que influyen están:
• La peor calidad en la alimentación.
• Mayores niveles de ansiedad
• Mayores niveles de estrés
• Mayores niveles de depresión.
Estos mayores niveles de estrés, ansiedad y depresión a su vez causan mayores tasas de enfermedad como los problemas circulatorios, hipertensión, carencias en el sistema inmunológico con la probabilidad de contraer mayores infecciones por virus y bacterias y un no menos extenso etcétera, que añadido a una alimentación precaria o no sana, provocan que la vida de las personas divorciadas y viudas decrezca considerablemente.
Por lo que parece que estamos hechos para ser felices en compañía, necesitamos el apoyo de los demás en los momentos difíciles, como si ellos se convirtieran en un tubo de canalización de nuestras tensiones y dificultades, necesitamos reír acompañados de los demás, no podemos, ni queremos estar solos.
La idea es alcanzar el punto equilibrado entre necesidad e independencia. Solo los seres ermitaños pueden vivir alejados de la complacencia de los demás sin que un vacio les corroa por dentro, pero no se trata de ser un ermitaño austero emocional, sino de encontrar un estado a medio camino, justo en el punto medio entre la cordura y la razón. No debemos ser seres volátiles, ligeros y gráciles que se dejan arrastrar por los vientos de la imperiosa necesidad de relación con los demás, necesitamos, para el equilibrio, poder gozar de nosotros mismos, sin que la angustia existencial de la soledad nos arroye y nos destruya. Somos seres sociales, pero no seres dependientes de afecto. Si somos capaces de disfrutar de nosotros mismos sin la necesidad imperiosa del afecto del prójimo, habremos recorrido un largo camino hacia la felicidad individual.
Y es que en definitiva la gran mayoría de nosotros somos seres con genes sociales, nos motiva la búsqueda incansable del calor humano, del abrazo sincero, de la sonrisa cómplice, necesitamos estar rodeados de los demás, no como átomos alocados y fríos, sino cerca de personas que consideramos que realmente lo son. Porque en las ciudades siempre caminamos al lado de desconocidos y no por ello nos sentimos arropados, agrupados, reconocidos, ese tipo de cercanía, es una cercanía lejana, inmunda y sinsentido, buscamos la unión con los demás de forma significativa. Y cuando la poseemos corremos el riesgo de perderla y al perderla nos sentimos solos, melancólicos, perdidos, vacios.
Juramos que intentaremos ser más independientes la próxima vez, que no necesitamos a nadie especial en nuestras vidas, que no queremos depender de besos, abrazos, caricias, susurros al oído. Dejamos relaciones con la esperanza de volvernos más nosotros mismos, pero al poco tiempo una pesada losa nos estrangula, nos aplasta y hunde, la losa de la soledad y del vacío existencial. Dejamos, nos desplazamos, pero no hacia nosotros mismos, sino hacia otros mares, otras espaldas a las que abrazar, otros labios, pues no sabemos estar solos, nos aterra y como dice la definición nos sentimos melancólicos ante la pérdida de lo que tuvimos y volvemos a nadar, a dormir y a bailar acompañados.
Las estadísticas muestran que las personas divorciadas o separadas viven menos años que las felizmente casadas, entre los factores que influyen están:
• La peor calidad en la alimentación.
• Mayores niveles de ansiedad
• Mayores niveles de estrés
• Mayores niveles de depresión.
Estos mayores niveles de estrés, ansiedad y depresión a su vez causan mayores tasas de enfermedad como los problemas circulatorios, hipertensión, carencias en el sistema inmunológico con la probabilidad de contraer mayores infecciones por virus y bacterias y un no menos extenso etcétera, que añadido a una alimentación precaria o no sana, provocan que la vida de las personas divorciadas y viudas decrezca considerablemente.
Por lo que parece que estamos hechos para ser felices en compañía, necesitamos el apoyo de los demás en los momentos difíciles, como si ellos se convirtieran en un tubo de canalización de nuestras tensiones y dificultades, necesitamos reír acompañados de los demás, no podemos, ni queremos estar solos.
La idea es alcanzar el punto equilibrado entre necesidad e independencia. Solo los seres ermitaños pueden vivir alejados de la complacencia de los demás sin que un vacio les corroa por dentro, pero no se trata de ser un ermitaño austero emocional, sino de encontrar un estado a medio camino, justo en el punto medio entre la cordura y la razón. No debemos ser seres volátiles, ligeros y gráciles que se dejan arrastrar por los vientos de la imperiosa necesidad de relación con los demás, necesitamos, para el equilibrio, poder gozar de nosotros mismos, sin que la angustia existencial de la soledad nos arroye y nos destruya. Somos seres sociales, pero no seres dependientes de afecto. Si somos capaces de disfrutar de nosotros mismos sin la necesidad imperiosa del afecto del prójimo, habremos recorrido un largo camino hacia la felicidad individual.
martes, 14 de febrero de 2012
La energía ambivalente que te transforma.
Es un poder, una fuerza, una atracción casi inevitable, confluyente, sinérgica, lúdica, erótica, una masa interna que envuelve toda tu presencia, cambia tu mirada, tus anhelos, tus pasiones, transforma a cada una de tus neuronas, convirtiéndolas en más pasionales, obsesivas, impunes, mágicas, modifica tu estatus, tu signo, tus ambivalencias. Es una energía mayúscula que se apodera de todo tu ser, si no sabes de lo que hablo es que nunca has estado enamorado.
Algunos no creen en esta fuerza, saben de ella por canciones, creen que es un mito, una utopía, dejar de ser persona para convertirse en otra cosa, en una energía que transforma todo lo que toca, no saben que aquello pueda existir y sobre todo no saben del poder de seducción y envolvimiento que otorga a quien lo tienta con un simple dedo.
Es puro, asombroso, una delicia para los sentidos, una delicia para la salud, pero también es voluble, cambiante, embaucador como el vino, pero provocador de terribles resacas, si no se usa con moderación. Es alto y bajo al mismo tiempo, es noble e impúdico, es apacible o se convierte en un vendaval intolerable, hace reír y llorar, te despreocupa o te tiene en vilo toda la noche. Es un juguete pero también una de las bombas más mortíferas, no tiene instrucciones pero son tan necesarias que sin ellas uno se siente perdido. Es el enamoramiento.
Unos no quieren encasillarlo, desean tenerlo en una burbuja de ensoñaciones románticas, no quieren saber que es producto de la química de nuestros cerebros, quieren cerrar los ojos y vivirlo, sin que nadie les cuente la película, sin que nadie les cuente el desenlace, no quieren instrucciones, quieren nadar sin manguitos y sin guía, pero corren el riesgo de ahogarse, de ser envueltos por la marea, de ser completamente destruidos, o de provocar la destrucción en los demás, se ciegan a sí mismos y a los que les rodean, viven de peligrosas falacias, como que el amor es sufrido para ser sentido, lo tienen en tan alto pedestal que pronto se desilusionan, porque el amado no cumple con las expectativas de lo que para ellos es el amor, lo ven un fraude, culpan al otro, en vez de a su creencia sobre este sentimiento, se autoengañan, siguen pensando que el amor es perfecto, que brilla por sí mismo, que tiene una batería inagotable, se equivocan porque no tienen el libro de instrucciones. No saben que el amor puede agotarse, que necesita ser recargado continuamente, que no brilla por sí mismo, que necesita de dos seres para hacerlo relumbrar, que es complejo, con miles de cables que significan miles de cosas y que provocan cambios constantes tanto internos como externos. Uno debe manipularlo con cuidado, debe nutrirse y equiparse antes de madurez, necesita poseer equilibrio, autocontrol, empatía y usar la razón. Si el corazón domina, también domina el impulso y con él la posibilidad de la lágrima y el dolor. El amor no es indomable, debe ser apaciguador y apaciguado para funcionar, cuando es entendido no provoca furia, ira, rabia, provoca anhelo, calma y serenidad mental.
Para amar hay que estar equipado, no protegido pero si equipado. Si te propones querer a alguien sin este equipaje corres el grave riesgo de desintegrare o desintegrar al otro en una espiral de desconcierto, lucha de egos y rabia contenida, pues lo que no se entiende, frustra y la frustración provoca enfado, dolor y cólera, siendo este coctel la semilla del fracaso. El amor es todo poderoso y por ello necesita corazones y mentes preparadas para saber sobrellevarlo y así poder disfrutarlo plenamente.
El amor es una energía ambivalente, capaz de provocar lo mejor y lo peor en nosotros, pero si sabemos encauzarlo, llegaremos al destino anhelado, la felicidad. Requiere esfuerzo, lucha y una gran dosis de fuerza, pero si se logra, este sentimiento rodara por ti suave e increíblemente revelador.
Algunos no creen en esta fuerza, saben de ella por canciones, creen que es un mito, una utopía, dejar de ser persona para convertirse en otra cosa, en una energía que transforma todo lo que toca, no saben que aquello pueda existir y sobre todo no saben del poder de seducción y envolvimiento que otorga a quien lo tienta con un simple dedo.
Es puro, asombroso, una delicia para los sentidos, una delicia para la salud, pero también es voluble, cambiante, embaucador como el vino, pero provocador de terribles resacas, si no se usa con moderación. Es alto y bajo al mismo tiempo, es noble e impúdico, es apacible o se convierte en un vendaval intolerable, hace reír y llorar, te despreocupa o te tiene en vilo toda la noche. Es un juguete pero también una de las bombas más mortíferas, no tiene instrucciones pero son tan necesarias que sin ellas uno se siente perdido. Es el enamoramiento.
Unos no quieren encasillarlo, desean tenerlo en una burbuja de ensoñaciones románticas, no quieren saber que es producto de la química de nuestros cerebros, quieren cerrar los ojos y vivirlo, sin que nadie les cuente la película, sin que nadie les cuente el desenlace, no quieren instrucciones, quieren nadar sin manguitos y sin guía, pero corren el riesgo de ahogarse, de ser envueltos por la marea, de ser completamente destruidos, o de provocar la destrucción en los demás, se ciegan a sí mismos y a los que les rodean, viven de peligrosas falacias, como que el amor es sufrido para ser sentido, lo tienen en tan alto pedestal que pronto se desilusionan, porque el amado no cumple con las expectativas de lo que para ellos es el amor, lo ven un fraude, culpan al otro, en vez de a su creencia sobre este sentimiento, se autoengañan, siguen pensando que el amor es perfecto, que brilla por sí mismo, que tiene una batería inagotable, se equivocan porque no tienen el libro de instrucciones. No saben que el amor puede agotarse, que necesita ser recargado continuamente, que no brilla por sí mismo, que necesita de dos seres para hacerlo relumbrar, que es complejo, con miles de cables que significan miles de cosas y que provocan cambios constantes tanto internos como externos. Uno debe manipularlo con cuidado, debe nutrirse y equiparse antes de madurez, necesita poseer equilibrio, autocontrol, empatía y usar la razón. Si el corazón domina, también domina el impulso y con él la posibilidad de la lágrima y el dolor. El amor no es indomable, debe ser apaciguador y apaciguado para funcionar, cuando es entendido no provoca furia, ira, rabia, provoca anhelo, calma y serenidad mental.
Para amar hay que estar equipado, no protegido pero si equipado. Si te propones querer a alguien sin este equipaje corres el grave riesgo de desintegrare o desintegrar al otro en una espiral de desconcierto, lucha de egos y rabia contenida, pues lo que no se entiende, frustra y la frustración provoca enfado, dolor y cólera, siendo este coctel la semilla del fracaso. El amor es todo poderoso y por ello necesita corazones y mentes preparadas para saber sobrellevarlo y así poder disfrutarlo plenamente.
El amor es una energía ambivalente, capaz de provocar lo mejor y lo peor en nosotros, pero si sabemos encauzarlo, llegaremos al destino anhelado, la felicidad. Requiere esfuerzo, lucha y una gran dosis de fuerza, pero si se logra, este sentimiento rodara por ti suave e increíblemente revelador.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Los tres factores claves por los que abandonamos a nuestras relaciones amorosas.
Son diversas y múltiples las causas por las que podemos o elegimos abandonar el barco de una relación amorosa: diferencia de carácter, desajustes sexuales, celos, búsqueda de nuevas experiencias y un largo y casi inagotable sinfín de justificaciones más o menos elegantes y racionales.
Pero dentro de todas estas múltiples formas de huida, podemos enumerar tres factores que pueden ser determinantes a la hora de abandonar el nido de amor.
Estos factores son los siguientes:
• Refuerzo-castigo o coste-beneficio
• Cantidad de recursos empleados
• Otras alternativas
A continuación paso a describir y clarificar estos factores, para entender porque dejamos o somos dejados, con la frialdad de la razón como bandera.
1. Refuerzo-castigo o coste-beneficio
La idea central de este factor es que permanecemos en una relación que nos es reforzante y huiremos de las relaciones en las que nos sentimos castigados, inhibidos o menospreciados. Cuando nuestra relación empieza a costarnos energías y comprobamos que el beneficio (entendido este no como algo monetario, sino beneficio emocional sobre todo) está por debajo de nuestras expectativas, ilusiones o atribuciones, nuestra relación corre serio peligro de resentirse. Pasan entonces pensamientos por nuestras asombradas cabezas del tipo: “yo doy y doy pero no recibo nada a cambio” o “por mucho que dé en esta relación, no parece que este siendo compensado”. Empezamos a preguntarnos qué damos y qué nos dan a cambio, pues intuimos o certeramente comprobamos que no hay un equilibrio de fuerzas en el toma y da de la relación. Sí somos continuamente castigados o reprobados por nuestras conductas que parecen inadecuadas para nuestra pareja, sí cuando hacemos cosas positivas no nos vemos recompensados, ni con una mirada de agradecimiento, podemos sufrir un bloqueo al que Gottman denominaba actitud evasiva o distanciamiento, que se caracteriza por la pasividad ante las criticas, ya no se hace absolutamente nada, solo queda huir, para aliviar el estrés interno, pues uno se siente impotente y sin recursos para afrontar la relación y las criticas dolorosas. En este caso el cuarto jinete del apocalipsis de Gottman hace su aparición emborronando cualquier esperanza de una relación satisfactoria (para saber más sobre el tema leer el libro: Gottman, J. (2010). Siete reglas de oro para vivir en pareja .Debolsillo: Barcelona.)
Por último debemos decir que este factor por sí solo es necesario pero no suficiente para que una pareja rescinda su contrato de permanencia juntos, pues puede haber un desequilibrio en el toma y da y que este no afecte de forma profunda a la relación, es decir un miembro de la pareja puede dar muy poco a la relación y el otro mucho, pero no haber por ello ningún choque o escisión profunda, pues los tipos de personalidad influyen a la hora de que este factor sea determinante o no. Hay personas que les gusta dar mucho y recibir poco a cambio y por ello pueden mantener una relación desequilibrada (desequilibrio entendido en dar y recibir y no en términos de inteligencia emocional) por mucho tiempo o incluso por siempre.
2. Cantidad de recursos empleados
Otro factor clave, es la cantidad de recursos que hemos administrado en nuestra relación, si hemos gastado mucho tiempo, esfuerzo y dinero en ella, nos costará más dejar a la pareja. Siempre se suele recriminar, cuando somos dejados, este tiempo valioso que empleamos con el otro, con frases del tipo: “con todo lo que hemos vivido juntos y todos los planes que hemos hecho, cómo puedes dejarme tirado así sin más”. Suele ser uno de los factores que más duelen a la persona dejada, porque recuerda incesantemente todo lo vivido, que en términos materiales, es todo lo gastado en el otro: tiempo, esfuerzo y dinero, sobre todo. Una analogía para entender mejor este factor es el de la persona adicta al juego o ludopatía, en un primer momento uno juega una cantidad de dinero moderada pero conforme entra en la espiral de derrotas, el interés del adicto al juego ya no es ganar dinero sino recuperar lo invertido y perdido y es en ese instante cuando se establece el vínculo incesante y peligroso con la enfermedad. Por ello, a veces no dejamos a una pareja, no porque la queramos sino porque hemos invertido tanto en ella que uno siente que sino continúa se pierden todas las inversiones realizadas a lo largo del tiempo con el ser amado. Si percibimos que son mayores nuestras anisas de volar del nido que el coste que supone dejar a nuestra pareja, en términos de recursos empleados, podemos estar en disposición de abandonarla y comenzar un nuevo camino.
Nos damos cuenta entonces de la importancia de seguir gastando tiempo, dinero y esfuerzo en nuestras parejas, no vale relajarse, no vale dejar de hacer cosas junto al ser amado, sí comenzamos a detener o a acortar la cantidad de recursos que empleamos en la otra persona, esta quizás algún día le cueste menos dejarnos. Téngalo muy en cuenta.
3. Otras alternativas
En la vida hay muchos caminos por recorrer, muchas alternativas que elegir y muchos pasos por andar. Si estamos con una pareja pero de repente se nos cruza otra, que llama nuestra atención, que cambia nuestros esquemas mentales, que modifica nuestros sueños y que transforma nuestra realidad, podemos estar en disposición de abandonar a nuestro amado por una nueva y más emocionante relación. Las alternativas siempre están ahí, y como bien expresa la película “Closer”, siempre hay un punto que uno decide o no decide cruzar cuando se conoce a alguien nuevo y se tiene una pareja, siempre esta ese instante en el que te dejas llevar por lo nuevo o decides parar y cortar para regresar a casa con la persona a la que aún amas. Uno decide que otras alternativas tiene y qué prefiere, a veces acertamos pero en otras cometemos los mayores errores de nuestras vidas.
Estos factores afectaran de distinta forma y grado a nuestras relaciones, según lo sólidas que sean. Quizás solo baste uno de estos factores para romper una relación, como conocer a alguien nuevo, ello puede hacernos pensar que nuestra relación apenas si se sostenía, apenas si era algo real y tangible.
Una relación más solida necesitará de más factores para romperse: la relación se ha convertido en puro castigo, ya no se están empleando recursos para mantenerla, ya no se gasta tiempo ni dinero en la pareja, no se le sorprende con detalles, y encima tenemos otras alternativas con las que ilusionarnos, es en ese momento cuando podemos ponernos a temblar y a vaticinar que nuestra relación sufre un grave peligro de derrumbe.
Si le damos una visión positiva a todo lo mencionado hasta ahora, podemos hallar los factores por los que podemos mantener una relación de pareja más sana, tan solo debe pasar a positivo los factores mencionados. Tiene en sus manos unas breves indicaciones para ser más feliz, utilícelas como vea conveniente.
martes, 17 de enero de 2012
Un ser pequeñito
¿Cómo un ser tan pequeñito puede quitarme el aliento de esa manera?, no es posible que ese espejo que refleja juventud, por dentro esté tan cargado de sabiduría, no es posible que vuelva a suspirar por un bichito tan ideológico, tan parecido a mi estima, tan inspirador, tan complejo y tan adorable.
No es normal, tanta negación solo indica que quiero huir hacia delante. Hoy he pensado en ese bichito tantas veces que parece que se ha colado dentro de mi sistema nervioso, juega con mis neuronas como si las conociera de toda la vida, me habla perdiéndome el respeto con tanta gracia que solo puedo quedarme maravillado con su magia, con su desparpajo, ¿qué me está pasando? ¿Estoy rejuveneciendo? ¿Estoy enloqueciendo de nuevo como cuando era otro? Intento controlar utilizando el mando de la cordura, pero se ha quedado sin pilas, así que o bajo a comprar pilas nuevas o cierro los ojos y me imagino que todo cuadra.
Ella intuye que esta vez va a ser distinto, ella sabe que a partir de ahora empezará a faltarle algo cuando no le conteste, yo sé que estamos igual, pero nadie sabe lo atontados que podemos ser juntos y lo divertido que es sentirse entendido por alguien tan loco como uno mismo.
No es normal, tanta negación solo indica que quiero huir hacia delante. Hoy he pensado en ese bichito tantas veces que parece que se ha colado dentro de mi sistema nervioso, juega con mis neuronas como si las conociera de toda la vida, me habla perdiéndome el respeto con tanta gracia que solo puedo quedarme maravillado con su magia, con su desparpajo, ¿qué me está pasando? ¿Estoy rejuveneciendo? ¿Estoy enloqueciendo de nuevo como cuando era otro? Intento controlar utilizando el mando de la cordura, pero se ha quedado sin pilas, así que o bajo a comprar pilas nuevas o cierro los ojos y me imagino que todo cuadra.
Ella intuye que esta vez va a ser distinto, ella sabe que a partir de ahora empezará a faltarle algo cuando no le conteste, yo sé que estamos igual, pero nadie sabe lo atontados que podemos ser juntos y lo divertido que es sentirse entendido por alguien tan loco como uno mismo.
domingo, 8 de enero de 2012
Conducta de Flirt o semi-corte. Conducta sexual con fines no sexuales.
¿Por qué ocurre, con cierta frecuencia, que quedamos con
alguien con fines neutrales y acaban produciéndose confusiones de tipo sexual,
aun teniendo pareja?
La idea central es la siguiente: Todos los seres humanos
cuando quedan con alguien del sexo contrario (o del mismo sexo, según
preferencias eróticas) emplean elementos sexuales ya sean conscientes o
inconscientes a través de la comunicación no verbal, aunque no deseen hacer
nada de tipo sexual, es lo que se conoce como conducta de Flirt o semi-corte o encuentros semi-sexuales.
Cuando estamos predispuestos a un encuentro sexual lo denominamos
corte (hacer la corte), por ello denominaremos semi-corte a esta situación en la que no queremos nada sexual
pero sin embargo nuestro cuerpo envía señales sexuales al otro.
En español la conducta de Flirt, se conoce como flirteo,
para la Real Academia de la Lengua,
el flirteo se define como: “conquista
amorosa de transcendencia efímera”.
Sinónimos de flirteo serian: coqueteo, aventura, galanteo.
Simbolizan una especie de juego entre dos personas que aunque no desean nada
sexual, se provocan mutuamente, sobre todo de manera inconsciente y a través de
la comunicación no verbal.
Por último con encuentros
semi-sexuales, nos referimos a
encuentros neutrales, como pueden ser la
reunión de dos compañeros de trabajo que hablan de negocios, o dos compañeros
de clase que comentan un trabajo, o un profesor y una alumna que discuten sobre
algún tema o un terapeuta que explica lo que le sucede a su paciente, en estos
encuentros no se pretende a priori nada sexual, pero se producen sin embargo, a
través de signos corporales, un acercamiento de tipo semi-sexual, lo que puede
conllevar a errores cuando uno de los dos protagonistas se hace consciente de
que la otra persona esta flirteando y tendrá dos opciones: rechazarlo o seguir el juego.
Para rechazar
estas conductas y que la conversación se vuelva de nuevo lo más neutral
posible, el Doctor Albert E. Scheflen, especialista
en comunicación no verbal, propone que las personas pueden realizar alguna de
estas tres manifestaciones:
• Insistir de manera no ansiosa de que se trata de una
reunión de negocios, o de trabajo, de clase o una terapia, etc. Al insistir
hacemos consciente de que se trata de un acercamiento neutral, nadie pretende
otra meta que no sea solventar el problema de trabajo, de clase…
• Mandando señales de comunicación no verbal incompletas,
quizás ambas personas estén sentadas una enfrente de la otra, lo que provoca
sentimientos de intimidad, pero sin embargo tienen parte de su cuerpo enfocando
hacia otros miembros o hacia el resto de la sala.
• Negación formal, mencionando al novio/a o marido, para
que quede claro el mensaje: “somos
amigos, el hueco de amante ya está ocupado”.
¿No se ha sorprendido a sí misma/o, hablando a un compañero de su pareja, sin saber muy bien por qué lo menciona, pero siente la necesidad
de nombrarle y decir: “tengo pareja”?
Seguramente la respuesta provenga, de que percibe que hay
algo más que un encuentro neutral entre ambos y por ello siente la necesidad de
poner una barrera que prevenga de errores, mal entendidos e incluso de
sensaciones de atracción por parte de ambos.
La otra opción es seguir
el juego del flirteo, teniendo en cuenta de que si a ambos se les hace
consciente de que hay algo más allá que una reunión de compañeros, se pasará de
la semi-corte, directamente a la corte. Es por esto que es tan fácil que los
nuevos encuentros con gente que en un principio no nos atraían, puedan acabar
atrayéndonos, porque siempre hay un componente sexual en nuestras relaciones, citas
y conversaciones.
Debemos aclarar que, con lo mencionado hasta ahora, no
pretendemos provocar el caos en las parejas desconfiadas, pues lo expuesto,
para las personas recelosas puede ser una gran revelación y la excusa para
sentirse celosos con derecho y propiedad. Siempre hay que confiar en nuestra
pareja, la confianza es un paso seguro
hacia la salud psicológica.
En definitiva, se procede sexualmente cuando nos reunimos
con finalidades no sexuales a través de la comunicación no verbal, por señas
que muestran interés, que expresan: “Usted
me gusta. Míreme soy atrayente”. Y nunca hay garantía de que no se pase de semi-corte
a corte, en cualquier momento uno de los dos o ambos pueden ser conscientes de
este juego sexual y entrar a ello para ver qué ocurrirá después.
Por último, algunas explicaciones plausibles de porque nos
comportamos sexualmente aun cuando no deseamos hacerlo, pueden ser las
siguientes:
• Es una conducta
innata del ser humano, expresamos sexualidad, nuestra genética nos
predispone a que cada encuentro tenga un sentido sexual, en definitiva, a
nuestros genes no les gusta perder el tiempo.
• Lo utilizamos como método de influir en el otro, una de los elementos o comportamientos más
influyentes en el ser humano, es todo lo relativo al apartado sexual. Existen
investigaciones que estudian, a través de electrodos, que hace nuestro cerebro cuando
vemos sexo o imágenes sexuales y los resultados muestran que nuestros cerebros
se encienden como si de fuegos artificiales se tratara, surge una explosión de
conexiones neuronales y la atención se focaliza en los elementos sexuales. Por
lo que mandar mensajes de este tipo a otra persona la predispone a estar atenta
y dejarse influir.
• Con referencia a lo anteriormente dicho, podemos mandar
estas señas sexuales para llamar la
atención de la otra persona. Cuando en una reunión nos sentimos aburridos
y/o menospreciados, quizás podemos activar a los demás mandándoles señales
semi-sexuales y recobrar el interés de los demás en nosotros.
Parece que no podemos escapar al poder y la influencia
del sexo, ni siquiera, creyendo que para nada nos atrae cierta persona, pues
nuestros cuerpos, sin saberlo conscientemente, se estarán mandando señales que
al final pueden llevar a confusión o a un nuevo romance, así somos y así parece
que seguiremos siendo.
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DELIRIOS Y LOCURA
Delirios y otros problemas
Bienllegados a la pagina donde todos vuestros delirios serán recompensados con miradas de incomprensión y rechazo amable.
Nos movemos incesantemente por sendas incautas, ataques de locura anonimos y vulgaridades encendidas por el alcohol de cualquier cantina.
No vengo a vender nada de valor ni a regalar una sonrisa verdadera, vengo para quedarme sentado mientras tu disfrutas de la ignorancia de los demás.
Vengo para quedarme sentado entre tus historias de a media tarde, para escucharlas, leerlas y enmudecer al ver que todos somos tan parecidos, tan complejamente simples.....
Me siento y te escucho. Sientate y escuchate. Sentemonos a escucharnos.Escuchame si puedes.
Nos movemos incesantemente por sendas incautas, ataques de locura anonimos y vulgaridades encendidas por el alcohol de cualquier cantina.
No vengo a vender nada de valor ni a regalar una sonrisa verdadera, vengo para quedarme sentado mientras tu disfrutas de la ignorancia de los demás.
Vengo para quedarme sentado entre tus historias de a media tarde, para escucharlas, leerlas y enmudecer al ver que todos somos tan parecidos, tan complejamente simples.....
Me siento y te escucho. Sientate y escuchate. Sentemonos a escucharnos.Escuchame si puedes.








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